Un pasado que acerca

Por Guillermo Villareal, agencia DYN. La Iglesia y el Gobierno encararán juntos la investigación para esclarecer la muerte de monseñor Angelelli.

30 Julio 2006
Las relaciones entre la Iglesia Católica y el Gobierno toman otro cariz cuando se habla del pasado reciente, aunque la historia marque que jugaron roles distintos en los tiempos de terrorismo de Estado, de desaparición de personas y de violencia guerrillera.
Si bien esas lecturas se exacerbaron con el caso del obispo castrense, que llevó al Gobierno a interpretar que una alegoría bíblica de monseñor Antonio Baseotto reivindicaba los métodos de la dictadura, a 30 años vistas del crimen-accidente de monseñor Enrique Angelelli, parece acercar posiciones. Al punto que, desde que el cardenal Jorge Bergoglio asumió la presidencia del Episcopado en noviembre, se selló un compromiso con Néstor Kirchner para encarar juntos una investigación que esclarezca el caso del ex obispo de La Rioja, ante las sospechas de que el deceso fue producto de un asesinato perpetrado por agentes de la dictadura militar.
Fue cuando el plenario episcopal bendijo la decisión gubernamental de reabrir la causa y expresó decisión de “continuar y alentar” ese proceso sobre la muerte de monseñor Angelelli, a fin de “llegar al conocimiento de una verdad plena y completa”.
El punto no quita, sin embargo, que persistan las diferencias sobre el modo de hacer memoria sobre ese pasado cercano, que las partes coinciden “pesa demasiado” y divide a los argentinos.
El Gobierno y una política de derechos humanos que la Iglesia considera se sustenta en “una visión sesgada y parcial” de aquellos hechos, que por tal es “peligrosa” para encontrar la verdad sobre la base de la justicia. La Iglesia y el insistente reclamo por una reconciliación basada en la “virtud intermedia” entre la impunidad y venganza, mientras desde la Casa Rosada se preguntan “qué hacían los obispos cuando desaparecían niños en Argentina”.
Hoy los homenajes por el trigésimo aniversario de la muerte de monseñor Angelelli -que se cumple el 4 de agosto- acercan aún más, a pesar de que Kirchner y Bergoglio no vayan a compartir un mismo escenario conmemorativo.
El Episcopado enviará a La Rioja una delegación de una treintena de miembros, encabezada por el propio purpurado porteño, para el memorial que incluirá una peregrinación a la ermita de Punta de los Llanos, donde apareció muerto el prelado considerado emblema de la oposición a la dictadura.
Se trata de una decisión sin precedentes, teniendo en cuenta que lo habitual era que unos pocos obispos asistieran a título personal y no institucional, como en este caso.
Un giro que -según explicaron voceros eclesiásticos - radica en la “creciente impresión de que Angelelli fue asesinado”, y descarta la idea de que murió en un accidente automovilístico como sentenció gran parte de la Iglesia durante estos años.
No obstante, ese fundamento -avalado por testimonios y pericias judiciales- tiene todavía una fuerte oposición. Entre ellos, de monseñor Bernardo Witte, que sucedió al desaparecido Angelelli en la jurisdicción riojana.
El prelado de 80 años sigue convencido de que la muerte de Angelelli no fue un crimen sino “nada más que un accidente, y punto”. En cambio, opina que los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, ejecutados días antes del deceso del prelado, son “mártires de la Iglesia riojana” porque fueron “asesinados por su fe”.
El gobierno recordará el martirio de Angelelli el 4 de agosto, para cuya fecha declaró duelo nacional, con un acto en la Casa Rosada encabezado por el primer mandatario y su gabinete.

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