Las urgencias del corto plazo
Por Angel Anaya, redacción LA GACETA. El Gobierno quedó malparado ante lo que pareció una justificación de los piquetes que se hicieron en Entre Ríos contra las pasteras. La reacción ante la Corte de La Haya.
Dualidades conflictivas
En circunstancias como la apuntada siempre están presentes las urgencias del corto plazo que sofocan en estos días al poder público. Otro ejemplo muy reciente se tuvo en ocasión de recordarse el ataque a la AMIA, oportunidad en que se advirtió cuán difícil es para el Gobierno aceptar que se trató de un acto imprescriptible de lesa humanidad; categoría penal que se aplica únicamente en el orden interno, a la represión de la dictadura, pero no a los actos de la guerrilla.
La dualidad en política desde el llano, como suele ocurrir en estos días entre la oposición, puede no ser ética, pero sí superable, mas no cuando se ejerce el poder. En el caso de ese argumento de la Cancillería ante un tribunal del Mercosur por el debate de las papeleras, el tropiezo es aún mayor, pues acrecienta el grado de deterioro de las relaciones con Uruguay, dándole a entender a nuestro histórico convecino que los hechos perturbadores del tráfico fronterizo pueden repetirse si la comunidad de Gualeguaychú no acepta los consejos pacifistas ante la evidencia de que no será reprimida por ese abuso de la libertad de expresión.
A una distancia mayor en el tiempo y en el espacio, los jueces de la Corte Internacional de La Haya, que tanto preocupan el canciller Taiana, difícilmente dejen de tener presente también esa interpretación cuando se dispongan a emitir sentencia. (Sucursal Buenos Aires)







