Un té de ruda para pasar un mes fatídico

Tucumán apeló a la gran mano de la Nación para cumplir las metas fiscales: el Palacio de Hacienda ya giró $ 130 millones con el fin de pagar vencimientos de la deuda. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

28 Julio 2006
Dicen que para purificar la sangre y tener un buen año es necesario tomar un té de ruda el primer día de agosto, mes considerado fatídico desde la perspectiva ancestral. De hecho, esa infusión es recomendable para todo funcionario que esté al frente de una repartición pública. ¿Por qué? Sencillamente porque el Poder Ejecutivo (entiéndase José Alperovich) está por dictar un decreto para fijar el tope del gasto para todas las áreas del Estado que será sensiblemente inferior a lo previsto originalmente.
Alperovich ha decidido pasar del anuncio a los hechos, no porque no tenga la fuerza decisoria suficiente como para poner en caja a cada uno de sus fusibles, sino porque necesita un instrumento jurídico que avale el ajuste interno. Ese ahorro forzoso fue anunciado por el gobernador hace casi dos meses y consistía en un ajuste de $ 170 millones hasta fines de año, con lo que se compensaría el mayor gasto por el incremento de salarios en el sector público. Sin embargo, con el tiempo se supo que la decisión gubernamental respondía a que durante el primer cuatrimestre del año, las erogaciones habían crecido con mayor fuerza que los ingresos. Y que, por lo tanto, se registraba un déficit de caja, con lo que Tucumán entraba en una zona de emergencia frente a los ojos de la Nación.
Ante ese panorama financiero, el Poder Ejecutivo modificará, en agosto, tanto el cálculo de gastos como la pauta de ingresos (nacionales y provinciales) en torno de un incremento del 10% al 15% (unos $ 300 millones). En estos días, los técnicos del Ministerio de Economía están diseñando el mecanismo para justificar la ampliación de partidas que, en definitiva, pondrán al Presupuesto más cerca de la realidad que de una proyección efectuada a la baja, es decir, subvaluada.

Los tres ejes
Con ese reajuste presupuestario, Tucumán habrá asegurado dos de las tres metas fundamentales del Régimen de Responsabilidad Fiscal: el del equilibrio financiero y el del control en el gasto público.
El tercer eje del sistema lo constituye la cláusula que fija que la provincia no tendrá que destinar más del 15% de los recursos netos que gira a los municipios para la atención de los servicios de la deuda pública. En este punto, el propio Consejo de Responsabilidad Fiscal había difundido un informe en el que sostenía que Tucumán era una de las seis jurisdicciones que en 2005 había incumplido la pauta (18,8%). Para este año, en el Gobierno creen que no se superará aquel tope, pese a que Tucumán destinará unos $ 450 millones para abonar tanto el capital como los intereses de un pasivo que supera los $ 3.200 millones, sin incluir la deuda contingente.
Y en este proceso, mucho tiene que ver el Plan de Asistencia Financiera, ya que el Palacio de Hacienda giró hasta ahora unos $ 130 millones a Tucumán para afrontar el pago de la deuda. La mano salvadora de la Nación, por ende, permitirá al Gobierno cerrar el año con las metas cumplidas. Aunque para eso sea recomendable tomar un té de ruda. Por las dudas.



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