Reforzaron la seguridad en las casas de la familia de Chaila

El único acusado por el crimen de María Fernanda realizó amenazas de muerte. "Decile que deje de joder", le advirtió a una amiga de la mujer. Sin éxito, se hicieron operativos en otras provincias.

DESCONSOLADA. Mary Ahumada pidió que encuentren al homicida. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
DESCONSOLADA. Mary Ahumada pidió que encuentren al homicida. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
28 Julio 2006
Lucas González, el principal sospechoso de haber asesinado a María Fernanda Chaila, es noticia otra vez. “Decile que deje de joder, o la voy a matar”. Este fue el mensaje que recibió una mujer para que se lo transmitiera a Mary Ahumada, la madre de la joven asesinada el 29 de mayo en el Predio Ferial.
Acompañada por su abogado, Alejandro Diéguez, Ahumada se presentó ayer ante la fiscal Teresita Marnero, para relatar lo sucedido. Explicó que la llamada la recibió una amiga íntima el miércoles a última hora, aunque aclaró que no pudo identificar el número del teléfono desde donde hablaron. Según los investigadores, González habría bloqueado la identificación para que no se supiera el lugar de origen, aunque el acusado dejó en claro que se encontraba en la provincia. La Justicia, en consecuencia, dispuso que se redoble la custodia en la casa de Ahumada y en la de su hijo José.
El llamado se produjo a días de que se cumplan los dos meses del homicidio. El lunes 29 de mayo, González ingresó en una oficina pública que funciona en el Predio Ferial Norte para intentar convencer a Chaila de que reiniciaran la relación sentimental que habían mantenido. Como la joven se negó, la golpeó  y, cuando se encontraba tirada en el suelo, según los testigos, la remató de un tiro en la cabeza.
A partir de ese momento, el sospechoso se transformó en el hombre más buscado de la provincia, pero aún no pudieron atraparlo. González, tras el hecho, no sólo amenazó a los familiares de la víctima y a los testigos, sino que hizo lo mismo con los funcionarios judiciales que participaban en la investigación del caso. Los familiares del acusado, que pertenecen al clan de “Los Gardelitos”, advirtieron que el joven de 23 años resistiría a balazos su detención.

Sólo un anuncio
Javier Lobo Aragón, el abogado de los familiares del acusado, anunció hace varias semanas que González se presentaría en la Justicia, pero ello nunca ocurrió. Lo que sí quedó en claro es que el supuesto homicida, en todo este tiempo, nunca estuvo quieto.
El sospechoso permaneció en Tucumán oculto durante varias semanas hasta que, según los investigadores, logró huir a Córdoba. La Policía viajó hasta allí, pero no logró ubicarlo. Allegados a González informaron que este se había marchado a España, donde tendría familiares que estarían dispuestos a darle refugio, y que no regresaría al país. Los investigadores no creyeron la versión y, después de haber recibido una serie de datos, decidieron viajar a Mendoza. Si bien tampoco lograron detenerlo, establecieron que  presuntamente estaba trabajando allí con un grupo delictivo y que retornó a Tucumán al haber caído varios de sus cómplices.
Los policías, que trabajan a las órdenes de los comisarios Humberto Ruezga y Francisco Picón, están realizando tareas de inteligencia para tratar de ubicar a González en Tucumán.
Entre otros detalles, los pesquisas están convencidos de que González se quedó sin recursos económicos para continuar prófugo.
En las próximas horas, según trascendió, se realizarán nuevos allanamientos en distintos barrios de la periferia de la capital para intentar atraparlo.