El impacto de una catarata devaluada

27 Julio 2006
El tema o la foto. La disyuntiva es una discusión eterna para la prensa escrita; más aún, después del gran auge de la televisión, que obligó a los principales medios del mundo a cambiar sus diseños y a incorporar el color en sus páginas. Ese debate volvió a instalarse en la reunión de jefes en la tarde de ayer.
La guerra, los municipales y su violenta pelea se imponían para presidir la tapa que usted, lector, ya ha visto. Una vez más, la incógnita que deja el caso Lebbos y la inflación eran cuestiones con un lugar seguro en la portada. Hasta que el editor fotográfico sacó de la galera la foto de las Cataratas del Iguazú. Un pequeño hilo corría desde lo alto y las pasarelas parecían estar en el lugar equivocado, para mostrar un paisaje casi desconocido y barroso. Los torrentosos saltos de los que suele hacer gala la Argentina se han convertido en una desilusión para los turistas. Fue en ese instante cuando la discusión tomó mayor calor. “Cuántos son los tucumanos que están preocupados por eso o que viajan allí”, fue una de las preguntas que se oyó, con intenciones de devaluar la imagen. “Es un fenómeno curioso que no recuerdo que se haya visto antes”, fue la defensa que esgrimió un prosecretario. La curiosidad y la sorpresa de una imagen fue el gran detonante ayer.




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