En la Justicia todavía son optimistas

Advierten que el caso se esclarecerá. Un testigo podría aportar datos cruciales para identificar al o a los autores del asesinato.

MASIVO RECLAMO. Decenas de personas participaron de las marchas.  LA GACETA / ANTONIO FERRONI
MASIVO RECLAMO. Decenas de personas participaron de las marchas. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
26 Julio 2006
Pasaron 150 días desde que Paulina Lebbos desapareció. Cinco meses desde aquel 26 de febrero cuando, luego de salir de un bar del Abasto, dejó a su amiga Virginia Mercado en calle La Rioja al 400 y siguió su viaje en un remise Fiat Duna bordó. Todo esto según el relato de Mercado, a quien algunos no le creen. A pesar del tiempo transcurrido, en la Justicia todavía son optimistas y advierten que, al contrario de lo que sostiene la familia Lebbos, el caso se esclarecerá.
Desde antes de la feria judicial, los investigadores, a través de distintos informantes, se mantienen en contacto con un hombre que habría sido testigo directo del crimen de la joven. Este hombre habría asegurado que está en condiciones de declarar, pero al mismo tiempo habría pedido que se le otorguen todas las garantías del caso. El testigo dejó trascender que él puede nombrar a la o a las personas que mataron a la joven, pero no explicó en qué circunstancias se produjo el deceso. Hasta el momento, se manejaron diversas hipótesis. Podría haber sido el remisero que la llevaba a la casa de su novio, o algún allegado, familiar o sentimental, según los investigadores, tras una pelea mortal, o durante una fiesta o incluso, en una venganza. Todas estas teorías se barajan desde el principio, pero hasta el momento no se encontraron pistas firmes que permitan confirmar ninguna de ellas. La aparición de este testigo despertó el optimismo entre los investigadores, que quieren convencerlo para que declare lo antes posible.

Los imputados
En una causa que tiene más de 25 cuerpos, hay únicamente tres imputados. Se trata del jefe y de dos de los miembros de la comisaría de Raco, a quienes se acusa  por incumplimiento de los deberes de funcionario público y adulteración de documentos ya que le fraguaron la declaración a un remisero.
Durante la feria judicial, el fiscal del caso, Carlos Albaca, estuvo gestionando nuevas medidas, tratando de encontrar la punta del ovillo que le permita desentrañar la madeja. Albaca está trabajando con varias comisiones policiales, a quienes les encomendó distintos trabajos. De los testimonios que está recolectando espera sacar algunas pistas.