25 Julio 2006 Seguir en 
EDUCACION
En estos días se discute, en todos los ámbitos, sobre los beneficios o no de la nueva reforma educativa. Esto requiere una profunda discusión, en la cual deberán tener participación todos los sectores involucrados en la formación de los niños.
Pero no se puede hablar de reforma mientras los que imparten los conocimientos no estén preparados para su aplicación. Digo esto porque actualmente muchos profesores no se molestan en aplicar los temas o hacer que el estudiante trabaje en clase, sino que toda la tarea recae en los padres, en el hogar o en el profesor particular. Pude comprobarlo cuando la madre de un alumno de un colegio me mostró la tarea que la profesora de Matemáticas les dio para realizar en las vacaciones de julio. La pregunta es: ¿para quién son las vacaciones? ¿Sólo para los profesores?
En la actualidad también se habla de promocionar el turismo alternando entre las provincias las fechas en que se inician. Sin duda, no hay una planificación en este sentido. Tampoco hay criterio en los profesores en este aspecto. Si estos no lo tienen, debería tenerlo el colegio; y si ello no bastara, las autoridades educativas deberían resolverlo. De lo contrario, no deberíamos llamarlas vacaciones, sino período para afianzar los conocimientos en el hogar.
RESPETO
De la misma forma que la noche se hizo para dormir, las iglesias se hicieron para ir hacia ellas. Pero el gobernador no obliga ir a la iglesia. ¿Cuándo se va a respeta a los que piensan diferente? Y si queremos salir de noche y estar de guitarreada hasta cualquier hora, como era tradición en Tucumán y en el mundo. Eso se llama respeto a los que piensan distinto.
Tengo 58 años y no veo la razón para que el gobernador me diga, a esta altura de mi vida, lo que debo o lo que no debo hacer. Si bien veo bien la acción de gobierno, califico de pésima la dictadura que el gobernador quiere establecer en algunos aspectos. Y no es el único ejemplo.
AUTORITARISMOS
La historia política argentina denota páginas oscuras que contienen dictaduras militares, guerras internas, represión, censura y muertes incomprensibles. A partir de 1983, una nueva página se ha abierto en la vida institucional argentina; y es desde entonces que miramos con horror las expresiones políticas que contienen esas metodologías, que tanta sangre han costado y respecto de las cuales permanentemente rogamos que nunca se repitan. Es por eso que, con toda razón, condenamos las prácticas de algunos gobiernos que invaden países, presuntamente para combatir el terrorismo internacional, pero que masacran a inocentes y que hacen de la “guerra preventiva” una excusa para extender su dominio hegemónico, fortaleciendo el unipolarismo en desmedro de países sin capacidad de respuesta; y es lógico que la presencia de sus líderes en nuestro país genere “anticumbres”, escraches y afines. Pero resulta totalmente contradictorio que, teniendo en cuenta estas actitudes, un militar revolucionario, autor de la muerte de miles de inocentes, representante de un modelo ya fracasado, que en su isla ejerce sin escrúpulos la violencia, la persecución política, la mutilación de la libertad de prensa, de cultos, de propiedad, etcétera, sea recibido por nuestros connacionales como un héroe.
Cuando dejemos de admirar ciertos autoritarismos y de criticar otros -según nos convenga ideológicamente- y comencemos a valorar la democracia como espacio sin violencia y sin censura, en el cual la diversidad nos lleve a un proyecto que nos contenga a todos, tal vez demos el primer paso hacia el progreso y hacia el desarrollo.
OBISPO COLOMBRES
Días pasados acompañé a un familiar que vive en Mar del Plata, a la Casa del Obispo Colombres, en el parque 9 de Julio. Mi pariente venía con la intención de donar una carbonilla antigua al museo que allí funciona. A poco de andar, nos dimos con que la casa está al borde de colapsar: la sala de los fundadores tiene amplios claros en sus tejas por donde entra la luz del sol -y la lluvia-, y en la planta alta, los tablones del piso de la galería están perforados. Me dio pena ver los cuadros llenos de humedad, en especial el del doctor Ernesto Padilla quien, en 1916, salvó la casa de la piqueta y la restauró. Desde entonces, ningún otro gobierno, ni municipal ni provincial, volvió a ocuparse de tan venerable monumento. A estas alturas mi pariente ya había desistido de efectuar donación alguna, cuando me hizo ver que al menos los gatos que merodean la casa estaban bien alimentados. Agradecí que mi acompañante fuera corto de vista, ya que el supuesto “michifuz” era un enorme pericote que paseaba por el inmueble.
La Provincia gasta grandes sumas para fomentar el turismo. Entonces, no podemos recibir al visitante en lugares en tan lamentable estado. Escuché decir a una autoridad que esperan fondos de la Nación para encarar las obras. Mientras tanto, es aconsejable que permanezca cerrada al público, ya que hay peligro cierto de derrumbe. Eso sin decir que destroza la imagen de Tucumán.
TOLERANCIA CERO
Respecto de la inseguridad que vive la provincia, el gobernador dio instrucciones a la Policía para que haya tolerancia cero. Lo felicito por su preocupación y deseo que se cumplan sus anhelos. Salvando la distancia y el tiempo, en los años 90 o quizás antes, el gobierno de los EE.UU., preocupado por la proliferación de pandillas que aterrorizaban a los ciudadanos de Nueva York, especialmente en el barrio de Harlem, convocó al alcalde Rudolph Giuliani quien implementó el programa llemado “Tolerancia cero”. Por tratarse de un problema de Estado (como el nuestro), Giuliani, para enfrentar a la delincuencia, le pidió al gobierno, entre otras cosas, sueldos dignos para la policía, aumento del número de automotores afectados a esas tareas y mejores medios de comunicación. Además, que la policía sea respaldada por la Justicia. En 2001, volví a Harlem y comprobé que la aplicación de la “Tolerancia cero” había tenido éxito. Estimo que la institución policial no es la única que tiene responsabilidad en materia de seguridad. También la tiene el Estado: es quien debe investigar la corrupción en la fuerza, si la hubiere, y depurarla de policías deshonestos.
ACCIDENTES
Es alarmante la cantidad de accidentes que se producen en las rutas de la provincia, en los que se ven involucradas personas que se trasladan en bicicletas o motocicletas. Es sabido también que es imposible erradicar estos medios de transporte dado que vienen a solucionar el traslado de una importante masa de trabajadores a sus labores diarias. Sugiero a las autoridades que analicen la posibilidad de construir bicivías o ciclovías, a fin de dotar a estos ciudadanos de un mínimo de seguridad. De esa manera, se evitarían numerosos accidentes.
En estos días se discute, en todos los ámbitos, sobre los beneficios o no de la nueva reforma educativa. Esto requiere una profunda discusión, en la cual deberán tener participación todos los sectores involucrados en la formación de los niños.
Pero no se puede hablar de reforma mientras los que imparten los conocimientos no estén preparados para su aplicación. Digo esto porque actualmente muchos profesores no se molestan en aplicar los temas o hacer que el estudiante trabaje en clase, sino que toda la tarea recae en los padres, en el hogar o en el profesor particular. Pude comprobarlo cuando la madre de un alumno de un colegio me mostró la tarea que la profesora de Matemáticas les dio para realizar en las vacaciones de julio. La pregunta es: ¿para quién son las vacaciones? ¿Sólo para los profesores?
En la actualidad también se habla de promocionar el turismo alternando entre las provincias las fechas en que se inician. Sin duda, no hay una planificación en este sentido. Tampoco hay criterio en los profesores en este aspecto. Si estos no lo tienen, debería tenerlo el colegio; y si ello no bastara, las autoridades educativas deberían resolverlo. De lo contrario, no deberíamos llamarlas vacaciones, sino período para afianzar los conocimientos en el hogar.
José R. A. Ruiz
Rondeau 2.998
S. M. de Tucumán
Rondeau 2.998
S. M. de Tucumán
RESPETO
De la misma forma que la noche se hizo para dormir, las iglesias se hicieron para ir hacia ellas. Pero el gobernador no obliga ir a la iglesia. ¿Cuándo se va a respeta a los que piensan diferente? Y si queremos salir de noche y estar de guitarreada hasta cualquier hora, como era tradición en Tucumán y en el mundo. Eso se llama respeto a los que piensan distinto.
Tengo 58 años y no veo la razón para que el gobernador me diga, a esta altura de mi vida, lo que debo o lo que no debo hacer. Si bien veo bien la acción de gobierno, califico de pésima la dictadura que el gobernador quiere establecer en algunos aspectos. Y no es el único ejemplo.
Carlos Huapi
carloshuapi@hotmail.com
carloshuapi@hotmail.com
AUTORITARISMOS
La historia política argentina denota páginas oscuras que contienen dictaduras militares, guerras internas, represión, censura y muertes incomprensibles. A partir de 1983, una nueva página se ha abierto en la vida institucional argentina; y es desde entonces que miramos con horror las expresiones políticas que contienen esas metodologías, que tanta sangre han costado y respecto de las cuales permanentemente rogamos que nunca se repitan. Es por eso que, con toda razón, condenamos las prácticas de algunos gobiernos que invaden países, presuntamente para combatir el terrorismo internacional, pero que masacran a inocentes y que hacen de la “guerra preventiva” una excusa para extender su dominio hegemónico, fortaleciendo el unipolarismo en desmedro de países sin capacidad de respuesta; y es lógico que la presencia de sus líderes en nuestro país genere “anticumbres”, escraches y afines. Pero resulta totalmente contradictorio que, teniendo en cuenta estas actitudes, un militar revolucionario, autor de la muerte de miles de inocentes, representante de un modelo ya fracasado, que en su isla ejerce sin escrúpulos la violencia, la persecución política, la mutilación de la libertad de prensa, de cultos, de propiedad, etcétera, sea recibido por nuestros connacionales como un héroe.
Cuando dejemos de admirar ciertos autoritarismos y de criticar otros -según nos convenga ideológicamente- y comencemos a valorar la democracia como espacio sin violencia y sin censura, en el cual la diversidad nos lleve a un proyecto que nos contenga a todos, tal vez demos el primer paso hacia el progreso y hacia el desarrollo.
Agustín Viejobueno (h)
agustvb05@yahoo.com
agustvb05@yahoo.com
OBISPO COLOMBRES
Días pasados acompañé a un familiar que vive en Mar del Plata, a la Casa del Obispo Colombres, en el parque 9 de Julio. Mi pariente venía con la intención de donar una carbonilla antigua al museo que allí funciona. A poco de andar, nos dimos con que la casa está al borde de colapsar: la sala de los fundadores tiene amplios claros en sus tejas por donde entra la luz del sol -y la lluvia-, y en la planta alta, los tablones del piso de la galería están perforados. Me dio pena ver los cuadros llenos de humedad, en especial el del doctor Ernesto Padilla quien, en 1916, salvó la casa de la piqueta y la restauró. Desde entonces, ningún otro gobierno, ni municipal ni provincial, volvió a ocuparse de tan venerable monumento. A estas alturas mi pariente ya había desistido de efectuar donación alguna, cuando me hizo ver que al menos los gatos que merodean la casa estaban bien alimentados. Agradecí que mi acompañante fuera corto de vista, ya que el supuesto “michifuz” era un enorme pericote que paseaba por el inmueble.
La Provincia gasta grandes sumas para fomentar el turismo. Entonces, no podemos recibir al visitante en lugares en tan lamentable estado. Escuché decir a una autoridad que esperan fondos de la Nación para encarar las obras. Mientras tanto, es aconsejable que permanezca cerrada al público, ya que hay peligro cierto de derrumbe. Eso sin decir que destroza la imagen de Tucumán.
José María Posse
9 de Julio 485 (2º “A”)
S.M. de Tucumán
9 de Julio 485 (2º “A”)
S.M. de Tucumán
TOLERANCIA CERO
Respecto de la inseguridad que vive la provincia, el gobernador dio instrucciones a la Policía para que haya tolerancia cero. Lo felicito por su preocupación y deseo que se cumplan sus anhelos. Salvando la distancia y el tiempo, en los años 90 o quizás antes, el gobierno de los EE.UU., preocupado por la proliferación de pandillas que aterrorizaban a los ciudadanos de Nueva York, especialmente en el barrio de Harlem, convocó al alcalde Rudolph Giuliani quien implementó el programa llemado “Tolerancia cero”. Por tratarse de un problema de Estado (como el nuestro), Giuliani, para enfrentar a la delincuencia, le pidió al gobierno, entre otras cosas, sueldos dignos para la policía, aumento del número de automotores afectados a esas tareas y mejores medios de comunicación. Además, que la policía sea respaldada por la Justicia. En 2001, volví a Harlem y comprobé que la aplicación de la “Tolerancia cero” había tenido éxito. Estimo que la institución policial no es la única que tiene responsabilidad en materia de seguridad. También la tiene el Estado: es quien debe investigar la corrupción en la fuerza, si la hubiere, y depurarla de policías deshonestos.
Guillermo Corbalán Costilla
Ex-Jefe de Policía
S.M. de Tucumán
Ex-Jefe de Policía
S.M. de Tucumán
ACCIDENTES
Es alarmante la cantidad de accidentes que se producen en las rutas de la provincia, en los que se ven involucradas personas que se trasladan en bicicletas o motocicletas. Es sabido también que es imposible erradicar estos medios de transporte dado que vienen a solucionar el traslado de una importante masa de trabajadores a sus labores diarias. Sugiero a las autoridades que analicen la posibilidad de construir bicivías o ciclovías, a fin de dotar a estos ciudadanos de un mínimo de seguridad. De esa manera, se evitarían numerosos accidentes.
Víctor Hugo Quintana
cpnvhq@yahoo.com.ar
cpnvhq@yahoo.com.ar
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso
contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en
cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio
del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA
se reserva el derecho de publicación.
contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en
cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio
del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad.
También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y Nº de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA
se reserva el derecho de publicación.







