El casco abandonado de la otrora famosa confitería de El Lago, en el parque 9 de Julio, es utilizada por niños y por jóvenes como tobogán. Los pequeños se suben al techo del edificio y se deslizan hasta llegar al piso, en una maniobra que entraña serios peligros. Los empleados de la Municipalidad y de la Policía que custodian el lugar deberían aumentar los controles para evitar eventuales accidentes.
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