21 Julio 2006 Seguir en 
En seis meses, los tucumanos fueron concientizados de que nunca más podrían fumar en lugares cerrados. La fuerza de una ley que, increíblemente, se elevó por sobre los intereses económicos, obligó a todos a adoptar una nueva forma de vida. El único humo que hoy intoxica es el de los ingenios y el de los vehículos, legales y no, que aún transitan por la provincia, a pesar de que otras leyes también regulan estos aspectos, aunque no se las tiene en cuenta. El narcotráfico está penado por la ley. La tenencia y el consumo también. Pero cuando el gobernador José Alperovich dice que es un tema que no puede controlar, aunque también le pasa a George Bush, no advierte que con la misma decisión política con la que se sancionó la norma contra los fumadores, se debería atacar este problema. Política de Estado. Un centro de rehabilitación acorde a lo que está sucediendo sería un primer paso.







