A diario detienen a chicos con drogas o con armas

La directora del Instituto Roca, la psiquiatra Susana Viale, aseguró que el nivel de violencia de los adolescentes que delinquen es alarmante. Hay algunos adolescentes considerados peligrosísimos.

TETRICO. Una pieza del Roca, antes de la remodelación. La frase dice “fumo porro porque en el humo creo verte; si así fuera, fumaría hasta la muerte”. LA GACETA/ JORGE OLMOS SGROSSO
TETRICO. Una pieza del Roca, antes de la remodelación. La frase dice “fumo porro porque en el humo creo verte; si así fuera, fumaría hasta la muerte”. LA GACETA/ JORGE OLMOS SGROSSO
21 Julio 2006
Lo conocen como “El Eze” o “El Porteñito”, ya que su padre, un conocido delincuente detenido en Jujuy, es “El Porteño”. El joven, de 17 años, es considerado como uno de los más peligrosos de su camada. El miércoles a la noche, junto a un cómplice, aterrorizó a una joven en calle Ecuador al 3.000, a quien golpeó y humilló hasta sacarle la moto con la que estaba por ingresar en su casa. Cuando escapaba, fue alcanzado por la Policía; y, al ver que estaban por detenerlo, se tiró de la moto en marcha para intentar escapar. Pero fue arrestado. “El Eze” no parece tener límites. El 21 de mayo fue baleado cuanto atacó a varios policías que estaban por arrestarlo por orden de la Justicia en calle Uruguay al 1.800. El proyectil ingresó por el glúteo y le perforó los intestinos, y hubo que practicarle una colostomía. Tras esto, cuando recibió el alta médica, la Justicia ordenó que sea restituido a su madre, quien se había comprometido a controlarlo, a pesar de que ella misma había advertido que cuando se droga, no hay forma de pararlo. El martes, “El Eze” atacó con saña nuevamente: robó, escapó en moto y enfrentó a la Policía.
“El Eze” estuvo varias veces internado en el Instituto Roca, desde donde, en abril, escapó junto al “Monito”, el menor que está acusado por asesinar al joven Lucas Agüero Quiroz. Junto a ellos hay otros que provocan escozor hasta en la Policía. “El Oli”, “Ignacito”, “Jesusito”, “Geniolcito”, “Cheito”, “Tartancho”, “Ututín” o “El Dientudo”, entre otros. “Por el grado de violencia y de adicción al que han llegado, muchos tienen un pronóstico de terror”, indicó la psiquiatra Susana Viale, directora del Roca.
La profesional reveló que Tucumán es, hoy por hoy, el mercado más importante de droga del norte. “Es alarmante el efecto que ejercen entre los menores”, dijo.

Con una escopeta
Poco después de que se detuviera a “El Eze”, personal de la seccional 6a, al mando del comisario Hugo Sánchez, arrestó, en calle Italia al 2.900, a otro menor, de 18 años, conocido como “Josesito”. Le secuestraron una escopeta recortada que llevaba entre las ropas. El muchacho, dijeron los policías, estaba a punto de cometer un atraco. Ya tiene antecedentes.
Según estadísticas de la Policía y de la Justicia Federal, por día se detiene en Tucumán al menos a una persona sorprendida con droga. La gran mayoría de ellos portan marihuana, pero casi ninguno es condenado ya que se apela al segundo párrafo del artículo 14 de la ley 23.737 (tenencia simple), que advierte: “la pena será de un mes a dos años de prisión cuando, por su escasa cantidad y demás circunstancias, sugiere inequívocamente que la tenencia es para uso personal”. Gustavo Gómez, jefe de los fiscales federales en Tucumán, advierte que, ante esto, lo que se hace es ordenar un tratamiento curativo de la persona, pero que jamás se llega a juicio. Esta es una de las razones por las que un grupo de legisladores impulsa la despenalización de la droga en el caso del consumo. Las fuentes consultadas advierten también que, con respecto al año pasado, aumentaron los operativos en los que se secuestra droga y durante los cuales se detiene a vendedores y a consumidores para que la Justicia decida cuál será su futuro procesal. Viale indicó que el consumo entre los menores y los índices delictivos son el producto de años de desinterés del Estado. “Hay corrientes que afirman que se debería bajar la punibilidad de los menores; pero yo sostengo que a los chicos los manejan los mayores. Si se legaliza que se los condene a los 14, los adultos utilizarán a chicos de 12 o de 10. No es ninguna solución”, afirmó. “Al mismo tiempo, vemos preocupados que los chicos que llegan tienen cada vez menos edad”, agregó. También indicó que es muy mala la institucionalización, y que por eso, por ejemplo, quieren cambiarle el nombre al Roca. “La gente, cuando ve a un chico drogándose, llama a la Policía. Es que hoy es la única que puede actuar, pero no es lo correcto. Estamos trabajando además en una red de contención social”, explicó. La capacidad del Roca se ampliará al doble de la que actualmente tiene (63 internos).  

A la cárcel
Una vez que los menores cumplen 18 años, pasan a la Unidad 5 del penal de Villa Urquiza, sector destinado a adultos mayores. Muchos de los que hasta el año pasado colmaban las instalaciones del Roca y de la Alcaidía de Menores -que ya fue desmantelada- ahora están en la cárcel. El jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez, confirmó que, casi a diario, se detiene a menores que delinquen. “Se los pone a disposición de la Justicia, y allí deciden, pero la franja de sospechosos va desde los 15 a los 18 años. Es un tema muy delicado, y a la vez, sumamente preocupante”, aseguró el funcionario.

Las más utilizadas

* PACO (pasta base de cocaína, es “la droga de los pobres”)

* Cocaína

* Marihuana (considerada casi una droga social)

* Psicotrópicos (estimulantes y depresivos)

* Extasis (para gente de alto poder económico)

* Pegamento (sobre todo en los más chicos)