19 Julio 2006 Seguir en 
INDUMENTARIA
Que en todos los negocios ya vendan ropa de talles especiales es puro cuento. Hace unos meses me compré un pantalón en un negocio de pleno centro, en donde siempre consigo mi talle; pero hace una semana esa misma medida me quedaba chica. No, seguro que no engordé más; lo comprobé. El tema es que, según las mismas empleadas, “son de confección chica”. ¡Por favor! ¿Cómo me explican que a mi hija de 5 años le haya comprado un talle 14 y le quede perfecto, y que a la de 7, el talle 16 le va a quedar bien sólo este año? Pareciera ser que ahora la consigna es usar menos tela y cobrar el mismo precio o más caro. Si hasta le hacen tan corta la costura que enseguida la prenda empieza a descoserse por todos lados. Como consumidora me siento realmente defraudada. Otro tema son los zapatos. Hay escasa diferencia de calidad -que es mala- entre los que cuestan $ 80 y los de $ 200; sólo el precio. Y en todas las vidrieras, los mismos productos. Sería bueno que así como se está controlando que la ley antitabaco se cumpla (medida muy acertada, por cierto) -con inspectores de por medio-, también haya quienes hagan satisfacer la demanda de los consumidores y que se cumpla a rajatabla lo que se promete.
JUBILADOS
Una vez más, se pone de manifiesto el desprecio que tienen las autoridades estatales para con los miembros de la tercera edad. Los abuelos que debían cobrar sus pobres jubilaciones el 12/7 se encontraron con la ingrata sorpresa de que debían hacer más de una cola de cuadra, ya que la gente que percibe ingresos de la Legislatura también tenía ese día como fecha de pago. Esto es un contratiempo menor para la gente que cobra sueldos de la Cámara, ya que, en muchos casos, su labor consiste únicamente en hacer esa cola. Pero no así para la gente mayor, que, con los males propios de su edad, debe soportar parada bajo el sol por horas y horas. Un poco más de organización es todo lo que se pide. Y respeto por los mayores.
HOLLIN
La letra de una canción del cantautor “Palito” Ortega, que dice: “hay un gran libro de quejas, si usted se quiere quejar; mucha gente se ha quejado, pero todo sigue igual”, debería servir de lema a la iniciación de cada período de zafra en Tucumán. Quienes vivimos en esta provincia ya no sabemos qué hacer para ser escuchados por las autoridades, que tienen la obligación de preservar nuestra salud. Hay quienes están pensando seriamente en volver a las formas antiguas, invocando a sus “dioses” a través de la danza de la lluvia, con la esperanza de que dicha precipitación pluvial depure un poco el ambiente. Gobernador, por si acaso no lo sepa, le aviso: ¡los huesos de nuestras narices ya no aparecen en las radiografías! Y los consultorios de los especialistas están tan colmados que hay que acabar penando en los hospitales públicos, con el agravante de que no se consiguen números para los turnos, ni nos sobra dinero para comprar medicamentos. ¿No sería más fácil que usted, como autoridad suprema de la provincia, se ajuste a la ley y obligue a los transgresores a cumplirla?
LULES
Mi familia está compuesta por mi marido y mis cuatro hijas; una de ellas tiene síndrome de Down. Hace un tiempo, al saber de las construcciones de los barrios en Lules, me inscribí. Por estar en la lista de los preseleccionados, pregunté en el Instituto de Vivienda cuándo iban a mandar a la visitadora social, a lo que me respondieron: “en cualquier momento”. Con sorpresa comprobé que en el hospital de Lules apareció la lista de los preseleccionados, informando que el sorteo de las casas iba a realizarse el 12/07. Ilusionada por tener mi vivienda y confiada en que, por mi hija con discapacidad, me darían una casa, presencié el sorteo, pero, desgraciadamente, no tuve suerte. Salí indignada al escuchar que algunos de los preadjudicados eran hijos de funcionarios públicos, de comerciantes y de personas que ya tienen vivienda. Ahora, después del sorteo, el Instituto les mandará a ellos la visitadora social. Como siempre, las casas de los barrios no se adjudican a quienes realmente las necesitan. Voy a seguir insistiendo. Solicitaré que el Instituto me mande la visitadora social.
HOMENAJE
Hace unos días tuve conocimiento de que las actuales autoridades del Instituto de Previsión y Seguridad Social de la Provincia le habían impuesto a la nueva imprenta con que cuenta la institución el nombre de un ex empleado de dicha entidad: Enrique Juan Martín. Es un merecido homenaje, ya que Martín, a quien tuve la suerte de tratar por razones laborales, desempeñó sus funciones con idoneidad, con franqueza y con honradez. Pienso que los distintos estamentos gubernamentales (para ejemplo de las nuevas generaciones del personal de la administración pública) deberían imitar esta actitud del Instituto. Ismael Villagra, Abraham Taljuk, Angel Cancellieri, Benito Crespín Pérez, Carlos Lizondo, Mario Ricci, Constantino Ranieri y Aurelio Juan Salinas podrían ser algunos nombres. Además de médicos, paramédicos y de tantos otros que, como el homenajeado Martín, han honrado las funciones que les fueron encomendadas.
TINKU TEATRO
Asistí a un encuentro de cultura independiente y popular, para mí, novedoso. Me estoy refiriendo al Tinku. Este se realiza todos los años en Tafí Viejo, durante cinco noches. Nació por iniciativa de artistas locales que soñaron con esta obra para poder brindar su arte. La puesta en escena ya lleva 10 años, o sea que durante ese tiempo estos luchadores de la cultura trabajaron a pulmón para mantener viva la llama del espectáculo. Son artistas con un potencial extraordinario, que trabajan con el único interés de mostrar su arte. Felicitaciones a los artistas y gracias a los creadores de todo esto. Al Grupo Farsartes le agradezco todo lo que ha hecho y por abrirme las puertas de su mundo fantástico.
Que en todos los negocios ya vendan ropa de talles especiales es puro cuento. Hace unos meses me compré un pantalón en un negocio de pleno centro, en donde siempre consigo mi talle; pero hace una semana esa misma medida me quedaba chica. No, seguro que no engordé más; lo comprobé. El tema es que, según las mismas empleadas, “son de confección chica”. ¡Por favor! ¿Cómo me explican que a mi hija de 5 años le haya comprado un talle 14 y le quede perfecto, y que a la de 7, el talle 16 le va a quedar bien sólo este año? Pareciera ser que ahora la consigna es usar menos tela y cobrar el mismo precio o más caro. Si hasta le hacen tan corta la costura que enseguida la prenda empieza a descoserse por todos lados. Como consumidora me siento realmente defraudada. Otro tema son los zapatos. Hay escasa diferencia de calidad -que es mala- entre los que cuestan $ 80 y los de $ 200; sólo el precio. Y en todas las vidrieras, los mismos productos. Sería bueno que así como se está controlando que la ley antitabaco se cumpla (medida muy acertada, por cierto) -con inspectores de por medio-, también haya quienes hagan satisfacer la demanda de los consumidores y que se cumpla a rajatabla lo que se promete.
Sonia Cabbad de Hurtado
Rivadavia 856 -3º Piso-
San Miguel de Tucumán
Rivadavia 856 -3º Piso-
San Miguel de Tucumán
JUBILADOS
Una vez más, se pone de manifiesto el desprecio que tienen las autoridades estatales para con los miembros de la tercera edad. Los abuelos que debían cobrar sus pobres jubilaciones el 12/7 se encontraron con la ingrata sorpresa de que debían hacer más de una cola de cuadra, ya que la gente que percibe ingresos de la Legislatura también tenía ese día como fecha de pago. Esto es un contratiempo menor para la gente que cobra sueldos de la Cámara, ya que, en muchos casos, su labor consiste únicamente en hacer esa cola. Pero no así para la gente mayor, que, con los males propios de su edad, debe soportar parada bajo el sol por horas y horas. Un poco más de organización es todo lo que se pide. Y respeto por los mayores.
HOLLIN
La letra de una canción del cantautor “Palito” Ortega, que dice: “hay un gran libro de quejas, si usted se quiere quejar; mucha gente se ha quejado, pero todo sigue igual”, debería servir de lema a la iniciación de cada período de zafra en Tucumán. Quienes vivimos en esta provincia ya no sabemos qué hacer para ser escuchados por las autoridades, que tienen la obligación de preservar nuestra salud. Hay quienes están pensando seriamente en volver a las formas antiguas, invocando a sus “dioses” a través de la danza de la lluvia, con la esperanza de que dicha precipitación pluvial depure un poco el ambiente. Gobernador, por si acaso no lo sepa, le aviso: ¡los huesos de nuestras narices ya no aparecen en las radiografías! Y los consultorios de los especialistas están tan colmados que hay que acabar penando en los hospitales públicos, con el agravante de que no se consiguen números para los turnos, ni nos sobra dinero para comprar medicamentos. ¿No sería más fácil que usted, como autoridad suprema de la provincia, se ajuste a la ley y obligue a los transgresores a cumplirla?
Daniel E. Chávez
Pje. Benjamín Paz 308
San Miguel de Tucumán
Pje. Benjamín Paz 308
San Miguel de Tucumán
LULES
Mi familia está compuesta por mi marido y mis cuatro hijas; una de ellas tiene síndrome de Down. Hace un tiempo, al saber de las construcciones de los barrios en Lules, me inscribí. Por estar en la lista de los preseleccionados, pregunté en el Instituto de Vivienda cuándo iban a mandar a la visitadora social, a lo que me respondieron: “en cualquier momento”. Con sorpresa comprobé que en el hospital de Lules apareció la lista de los preseleccionados, informando que el sorteo de las casas iba a realizarse el 12/07. Ilusionada por tener mi vivienda y confiada en que, por mi hija con discapacidad, me darían una casa, presencié el sorteo, pero, desgraciadamente, no tuve suerte. Salí indignada al escuchar que algunos de los preadjudicados eran hijos de funcionarios públicos, de comerciantes y de personas que ya tienen vivienda. Ahora, después del sorteo, el Instituto les mandará a ellos la visitadora social. Como siempre, las casas de los barrios no se adjudican a quienes realmente las necesitan. Voy a seguir insistiendo. Solicitaré que el Instituto me mande la visitadora social.
Blanca Ayunta
Sáenz Peña 140
San I. de Lules (Tucumán)
Sáenz Peña 140
San I. de Lules (Tucumán)
HOMENAJE
Hace unos días tuve conocimiento de que las actuales autoridades del Instituto de Previsión y Seguridad Social de la Provincia le habían impuesto a la nueva imprenta con que cuenta la institución el nombre de un ex empleado de dicha entidad: Enrique Juan Martín. Es un merecido homenaje, ya que Martín, a quien tuve la suerte de tratar por razones laborales, desempeñó sus funciones con idoneidad, con franqueza y con honradez. Pienso que los distintos estamentos gubernamentales (para ejemplo de las nuevas generaciones del personal de la administración pública) deberían imitar esta actitud del Instituto. Ismael Villagra, Abraham Taljuk, Angel Cancellieri, Benito Crespín Pérez, Carlos Lizondo, Mario Ricci, Constantino Ranieri y Aurelio Juan Salinas podrían ser algunos nombres. Además de médicos, paramédicos y de tantos otros que, como el homenajeado Martín, han honrado las funciones que les fueron encomendadas.
Mony de Jesús Díaz Romero
Sargento Cabral 92
S. M. de Tucumán
Sargento Cabral 92
S. M. de Tucumán
TINKU TEATRO
Asistí a un encuentro de cultura independiente y popular, para mí, novedoso. Me estoy refiriendo al Tinku. Este se realiza todos los años en Tafí Viejo, durante cinco noches. Nació por iniciativa de artistas locales que soñaron con esta obra para poder brindar su arte. La puesta en escena ya lleva 10 años, o sea que durante ese tiempo estos luchadores de la cultura trabajaron a pulmón para mantener viva la llama del espectáculo. Son artistas con un potencial extraordinario, que trabajan con el único interés de mostrar su arte. Felicitaciones a los artistas y gracias a los creadores de todo esto. Al Grupo Farsartes le agradezco todo lo que ha hecho y por abrirme las puertas de su mundo fantástico.
Pedro Martínez
Pasaje Lafinur 3.250
S. M. de Tucumán
Pasaje Lafinur 3.250
S. M. de Tucumán
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