19 Julio 2006 Seguir en 
En el singular “Puente de los Suspiros” -de Marco Avellaneda y Uruguay- el tiempo parece que se detuvo. Desde hace unos 30 años poco o nada se hizo para que el lugar mejorara, ya que el progreso no llegó a la zona, cercada por vías ferroviarias. Hoy, el sitio está desvencijado y lleno de yuyos, que crecieron luego de que dejó de pasar por la zona el ferrocarril.







