Tensión en la cumbre del G-8

Con la escalada de violencia en Medio Oriente de marco, comenzó la reunión de los ocho países más poderosos del planeta.

15 Julio 2006
SAN PETERSBURGO.- La cumbre del G8 se inicia el sábado en San Petersburgo marcada por la escalada de violencia en Oriente Medio, una "gran crisis" que tendrá un lugar privilegiado en la agenda de la reunión a la asistirán como invitados los presidentes de Brasil y México.

Los presidentes estadounidense, George W. Bush, y ruso, Vladimir Putin, se reunieron antes del comienzo de la cumbre, en una entrevista centrada en gran parte en la crisis entre Israel y sus vecinos.

"Compartimos las mismas preocupaciones. Nos inquieta la violencia. La pérdida de vidas inocentes nos consterna", dijo Bush en una rueda de prensa conjunta posterior a la reunión.

Añadió que Putin quiere un diálogo pacífico en la región, donde fuerzas israelíes lanzaron importantes operaciones en Líbano y Gaza, tras la captura de varios de sus soldados.

Pero el mandatario estadounidense destacó la responsabilidad de los milicianos libaneses del Hezbolá en esta espiral de violencia.

"La mejor manera de detener la violencia es que el Hezbolá deponga las armas, que deje de atacar" a Israel, afirmó Bush.

Esta escalada de violencia en Oriente Medio ha degenerado en una gran crisis, que tendrá un lugar privilegiado en la agenda de la cumbre del G8, indicó por su parte el gobierno ruso, que preside este año el G8 y es anfitrión de la cumbre en esta ciudad a orillas del mar Báltico.

Lula tiene previsto llegar a San Petersburgo hoy por la tarde. Fox lo hará el domingo, según el programa de los organizadores del G8.El G8 debía centrarse inicialmente en temas de seguridad energética, pero la ofensiva israelí en Líbano situó a Medio Oriente en el primer plano de las conversaciones.

Putin ya decidió el viernes incluir la crisis de Medio Oriente en la agenda del G8.

En todo caso, las ocho potencias mundiales llegan al G8 divididas sobre la escalada de violencia en Medio Oriente: Estados Unidos y Canadá apoyan a Israel, pero los europeos encuentran desproporcionada la operación israelí.

En este contexto, otros temas fijados en la agenda por la presidencia rusa -seguridad energética, lucha contra enfermedades infecciosas, educación- podrían quedar relegados a segundo plano.

En todo caso, la cumbre del G8 tuvo un mal comienzo para Rusia, una de las raras potencias que no integra la OMC, con 149 países miembros: el sábado por la mañana se anunció que Estados Unidos rehusaba de momento dar luz verde al ingreso de Moscú en la organización. (AFP).

Tamaño texto
Comentarios