Pruebas para el Mercosur
En la cumbre que se realizará en la capital cordobesa se verá el estilo ríspido de la política exterior argentina. La presidenta chilena cargó contra Kirchner. Por Angel Anaya - Columnista
15 Julio 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La cumbre del Mercosur de la semana próxima en Córdoba pondrá a prueba, una vez más, el estilo ríspido que caracteriza a nuestra política exterior bajo la gestión de Néstor Kirchner. Pero en esta ocasión el examen será más exigente, pues su temario es también más inmediato: el rechazo por la Corte de La Haya de la solicitud preventiva sobre las papeleras y la explicación a Chile por la discriminación en el precio de la nafta en la frontera. En el primer caso, se trata de algo más previsible; pero en el segundo nadie puede explicar cómo en vísperas de la conferencia cordobesa Buenos Aires resuelve algo así. Hasta la habitual cautela de la presidenta Michelle Bachelet no pudo resistir la imputación a su colega argentino por “una medida contra la integración que se pregona”, acompañada por el coro de su entorno y de la oposición. En Montevideo, entretanto, Tabaré Vázquez convocó a la oposición para entonar una respuesta moderada y conjunta, mientras aquí se ha seguido evitando esa compañía, fuertemente crítica con la gestión del Gobierno. En consecuencia, Córdoba será un escenario con auditorio repleto, al que, inclusive, se invitó a Fidel Castro. Desde la Cumbre de las Américas, el pasado noviembre en Mar del Plata, los problemas internacionales más complejos del país han sido los regionales y sobre ninguno de ellos fue consultada la oposición. La semana que finaliza ha sido precisamente una de las más duras etapas de nuestras relaciones políticas, prácticamente interrumpidas entre el poder político y la oposición, mientras esta última ha seguido sin demostrar capacidad de integración. Más que eso y por añadidura, la actitud de la UCR de abandonar el recinto del Senado, por considerar insoportables las agresiones dialécticas de la senadora Fernández de Kirchner, ha sido otra muestra de intolerancia. Como suele ocurrir, quienes pelean terminan pareciéndose. Generalmente, los hechos que dan lugar a ese clímax que provoca la soledad estratégica del Gobierno son frutos de la improvisación y la ausencia de reuniones de gabinete. Es por ello que de tanto en tanto algún ministro se conmueve cuando, por falta de relación de esa naturaleza, se entera por los medios de algo que interfiere en su gestión y no le fue comunicado. Pocos días antes de la decisión sobre la nafta, el tema estuvo ausente en una reunión de la ministra de Minería y Energía chilena con su colega argentino Daniel Cameron.







