14 Julio 2006 Seguir en 
El Gobierno nacional tomó con precaución la resolución de la Corte de la Haya, y si bien guarda esperanzas porque hace responsable al Uruguay de cualquier síntoma contaminante en las papeleras, tiene en claro que cualquier medida de fuerza desde Entre Ríos puede volver a empañar su estrategia.
“El regreso de los cortes es la peor decisión porque debilita la postura argentina, pone como eje los cortes y no la violación del Estatuto Río Uruguay y encima instala el tema en el Mercosur”, aseguró una fuente oficial.
Por ello, no fue casual que desde muy temprano la flamante Secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, se instalará en Gualeguaychú para calmar los ánimos de los habitantes del lugar e instarlos, a no regresar a los cortes.
De hecho, el gobierno nacional tenía claro, que era casi imposible que la Corte internacional hiciera lugar al pedido argentino de suspender por 90 días la construcción de las pasteras, con el fin de implementar un estudio ambiental. Incluso, un funcionario deslizó que si así hubiera ocurrido, la relación con Uruguay había sufrido un duro golpe, difícil de remontar.
No obstante, en el Gobierno sostienen que la resolución del tribunal internacional habilita el diálogo entre el presidente Néstor Kirchner y su par uruguayo, Tabaré Vázquez, hasta ahora congelado hasta después de la decisión tomada ayer a la mañana, en La Haya.
Según se supo, salvo que las medidas de fuerza trasladen el matiz del conflicto a unos meses atrás, cuando representantes de ambos gobiernos no ahorraban críticas y la relación bilateral se había deteriorado notablemente, sería inminente un encuentro Kirchner-Tabaré en Córdoba, en el marco de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, a celebrarse el 20 y 21 de julio próximos.
Distintas fuentes interpretan que, si bien ayer comenzó a gestarse el juicio en la Corte de la Haya, que tiene por eje la violación del Estatuto del Río Uruguay que plantea la Argentina, el tribunal emitiría su fallo en dos o tres años, por lo menos. Demasiado tiempo para mantener, si se quiere, el nivel de conflicto entre argentinos y uruguayos.
“El regreso de los cortes es la peor decisión porque debilita la postura argentina, pone como eje los cortes y no la violación del Estatuto Río Uruguay y encima instala el tema en el Mercosur”, aseguró una fuente oficial.
Por ello, no fue casual que desde muy temprano la flamante Secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti, se instalará en Gualeguaychú para calmar los ánimos de los habitantes del lugar e instarlos, a no regresar a los cortes.
De hecho, el gobierno nacional tenía claro, que era casi imposible que la Corte internacional hiciera lugar al pedido argentino de suspender por 90 días la construcción de las pasteras, con el fin de implementar un estudio ambiental. Incluso, un funcionario deslizó que si así hubiera ocurrido, la relación con Uruguay había sufrido un duro golpe, difícil de remontar.
No obstante, en el Gobierno sostienen que la resolución del tribunal internacional habilita el diálogo entre el presidente Néstor Kirchner y su par uruguayo, Tabaré Vázquez, hasta ahora congelado hasta después de la decisión tomada ayer a la mañana, en La Haya.
Según se supo, salvo que las medidas de fuerza trasladen el matiz del conflicto a unos meses atrás, cuando representantes de ambos gobiernos no ahorraban críticas y la relación bilateral se había deteriorado notablemente, sería inminente un encuentro Kirchner-Tabaré en Córdoba, en el marco de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, a celebrarse el 20 y 21 de julio próximos.
Distintas fuentes interpretan que, si bien ayer comenzó a gestarse el juicio en la Corte de la Haya, que tiene por eje la violación del Estatuto del Río Uruguay que plantea la Argentina, el tribunal emitiría su fallo en dos o tres años, por lo menos. Demasiado tiempo para mantener, si se quiere, el nivel de conflicto entre argentinos y uruguayos.








