13 Julio 2006 Seguir en 
LIBERTAD DE PRENSA
La Asociación de Entidades Periodísticas Argentina (Adepa) mostró preocupación por las actitudes que el presidente Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, tienen para con la prensa (ver LA GACETA 9/7). En un comunicado, la entidad expresa: “La tarea del periodismo independiente es preguntar, investigar y cuestionar para encontrar, si la hubiera, la verdad distinta de la que se pretende hacer ver. Eso no es ser opositor. Es cumplir con el rol constitucional de controlar el poder, por la salud de la democracia. Los medios periodísticos se deben sólo a su público, que es quien, en definitiva, los elige. Es hora de que el Gobierno haga un esfuerzo por entenderlo”. El tema de la verdad parece que incomoda a nuestro Presidente. Según la doctrina generalmente admitida, la verdad es la realidad, es la evidencia, o sea, cuando los hechos hablan. Y son justamente hechos-verdad el objeto del periodismo. El 9 de Julio, en el Tedéum, nuestro obispo se refirió a la verdad de Dios para iluminar la realidad que vivimos; pero el Presidente no estuvo para escucharlo. Lo que prueba que ni desde lo filosófico, ni desde lo religioso, al jefe de Estado le interesa desmenuzar las cosas hasta llegar a la verdad profunda. Sus constantes ataques y sus desplantes a la prensa y a la Iglesia hablan a las claras, también, del poco interés que tiene por vivir en una democracia con pluralidad de ideas, actitud muy poco saludable para la democracia. Ojalá no sean sus intenciones ver llegar a los periodistas llenando trafics, banderita en mano y con un sándwich en una bolsita, a sus actos proselitistas -algo que nunca sucederá-. Si esto sucediera, entonces sí se produciría la dolorosa diáspora de los argentinos.
MONTEROS
Ahora que, según los anuncios efectuados el pasado 9 de julio, la Provincia cuenta con un gran apoyo del Gobierno de la Nación, ¿se hará algo por Monteros? ¿Se realizarán las obras que los habitantes de esta ciudad esperan desde hace años para evitar los desbordes de los ríos? ¿Las autoridades provinciales y las municipales serán capaces de poner en marcha obras efectivas para resolver el grave problema de las inundaciones? Quizás para ellos los inundados son un número o un colchón. Pero se olvidan de que se trata de hombres y de mujeres que se esfuerzan por organizar su vida, y de pronto, el agua viene y les lleva todas sus pertenencias y sus expectativas. ¿Cuántas casas podrán resistir otro embate de las aguas? Es de esperar que actúen con la reflexión y con la seriedad que la circunstancia requiere, y que no lleguen al verano sin obras y sólo con inútiles discursos.
DOBLE APELLIDO
Nuevamente he leído sobre el proyecto para que sean inscriptos los bebés con doble apellido y el entusiasmo con que varios funcionarios defienden y avalan esta medida para, entre otras cosas, garantizar la identidad. Me llamo Graciela Palma Arizaga, dos apellidos, los dos falsos. Soy apropiada; no tengo expediente de adopción ni antecedentes médicos. Mi partida de nacimiento es legal, pero ilegítima. Nadie hace nada para que recupere mi verdadera identidad; al contrario. La Constitución y los pactos nacionales e internacionales me garantizan este derecho. Necesito el acceso a la información (archivos de los libros de parto, Registro Civil, etcétera) y el ADN gratuito, pero la respuesta que recibo es: ¿solucionar esto? Y no me digan que no sabían, porque hace más de cuatro años que venimos mendigando ayuda. Somos más de un millón de ciudadanos en todo el país, de todos los tiempos históricos, sin su verdadera identidad biológica. La solución no pasa por el doble apellido y ustedes lo saben muy bien. Los reclamos están en sus manos; les acercamos las soluciones. Es hora de ponerse a trabajar en serio.
EL BICENTENARIO
El artículo de Juan Manuel Asís en la edición del martes pasado tiene la particularidad de insertar una fina y actual ironía: no se vio ninguna pancarta en el acto del 9 de Julio que aludiera a Laprida, ese circunstancial máximo referente del Congreso reunido en la Casa Histórica de la Independencia. Sólo quiero aportar -a diez años del Bicentenario- que tengamos todo el cuidado de diseñar el programa de tal manera que no resulte ni la consagración de políticos en el gobierno, ni una formidable plataforma de lanzamientos electorales de ninguna laya. De no hacerlo de este modo, habríamos perdido, lamentablemente, tiempo y dinero. Y, peor aún, lo que más importa, la esperanza de ver consolidada en nuestra patria la idea de Nación libre, soberana e independiente. Libre, por el ejercicio pleno de una democracia participativa real y no producida por dádivas, bolsones y promesas dinerarias, ni de otro tipo; soberana en las decisiones auténticas y no impuestas desde afuera por extraños al país, sean entidades extranacionales o grupos que se benefician en las sombras y participan en su manejos, ayudados por sus “gerentes ” (¿argentinos?); e independiente de toda dominación, de cualquier lado que proviniera, sólo ligada indisolublemente al contrato social nacido en esta tierra y consagrado en la Constitución Nacional, la que es, en suma, la garantía de la limitación del ejercicio del poder gobernante y la consagración pétrea y operativa de los derechos -de todos los derechos- de los ciudadanos.
LA TERMINAL
En algunos países están muy de moda tours extravagantes, como, por ejemplo, visitar cementerios durante la noche, casas embrujadas o, si se prefiere, deportes extremos de variada intensidad. En Tucumán, podríamos fortalecer ingresos en la próxima temporada invernal si ofrecemos: “entre a los baños de la terminal si se anima. Cerca, barato, una experiencia a pura adrenalina”. Se me ocurrió esta idea luego de intentar usar recientemente los sanitarios en ese lugar. Allí me encontré con un guardia de seguridad (¿?) que me increpó desafiante, ofreciendo golpes si permanecía en el lugar. Para colmo, necesitaba entrar y me animé. Allí fue el colmo. El guardián pidió colaboración policial. Otro guardián, con su jefe a la cabeza, me molieron a trompadas camino y dentro del destacamento. Para ponerle “un toque especial”, el agente sacó su arma y me apuntaba en la cabeza, más un impactante arsenal de ofensas y de improperios. La llegada de mi padre, a quien yo ya había alertado por el celular, puso fin a esta incalificable experiencia a manos de uniformados. Estos cerraron el momento con un “todo bien; aquí no pasa nada. Pueden retirarse”.
PACHAMAMA
El teatro enriquece y, con él, nuestra idiosincrasia se asegura, se profundiza, y el ser nacional se hace roca, esa que enaltece nuestras raíces. Valgan estas palabras para expresar el gozo que sentí al presenciar la obra teatral “Por las hendijas del viento”, con texto y dirección de Carlos Alsina y con la actuación de la talentosa Rosita Avila, quien interpreta a una Pachamama impecable. Este personaje me inundó con la ternura de sus ojos, con su caminar tranquilo, pero sin pausa, y sus manos que hablan.
La Asociación de Entidades Periodísticas Argentina (Adepa) mostró preocupación por las actitudes que el presidente Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, tienen para con la prensa (ver LA GACETA 9/7). En un comunicado, la entidad expresa: “La tarea del periodismo independiente es preguntar, investigar y cuestionar para encontrar, si la hubiera, la verdad distinta de la que se pretende hacer ver. Eso no es ser opositor. Es cumplir con el rol constitucional de controlar el poder, por la salud de la democracia. Los medios periodísticos se deben sólo a su público, que es quien, en definitiva, los elige. Es hora de que el Gobierno haga un esfuerzo por entenderlo”. El tema de la verdad parece que incomoda a nuestro Presidente. Según la doctrina generalmente admitida, la verdad es la realidad, es la evidencia, o sea, cuando los hechos hablan. Y son justamente hechos-verdad el objeto del periodismo. El 9 de Julio, en el Tedéum, nuestro obispo se refirió a la verdad de Dios para iluminar la realidad que vivimos; pero el Presidente no estuvo para escucharlo. Lo que prueba que ni desde lo filosófico, ni desde lo religioso, al jefe de Estado le interesa desmenuzar las cosas hasta llegar a la verdad profunda. Sus constantes ataques y sus desplantes a la prensa y a la Iglesia hablan a las claras, también, del poco interés que tiene por vivir en una democracia con pluralidad de ideas, actitud muy poco saludable para la democracia. Ojalá no sean sus intenciones ver llegar a los periodistas llenando trafics, banderita en mano y con un sándwich en una bolsita, a sus actos proselitistas -algo que nunca sucederá-. Si esto sucediera, entonces sí se produciría la dolorosa diáspora de los argentinos.
Daniel E. Chávez
Pje. Benjamín Paz 308
San Miguel de Tucumán
Pje. Benjamín Paz 308
San Miguel de Tucumán
MONTEROS
Ahora que, según los anuncios efectuados el pasado 9 de julio, la Provincia cuenta con un gran apoyo del Gobierno de la Nación, ¿se hará algo por Monteros? ¿Se realizarán las obras que los habitantes de esta ciudad esperan desde hace años para evitar los desbordes de los ríos? ¿Las autoridades provinciales y las municipales serán capaces de poner en marcha obras efectivas para resolver el grave problema de las inundaciones? Quizás para ellos los inundados son un número o un colchón. Pero se olvidan de que se trata de hombres y de mujeres que se esfuerzan por organizar su vida, y de pronto, el agua viene y les lleva todas sus pertenencias y sus expectativas. ¿Cuántas casas podrán resistir otro embate de las aguas? Es de esperar que actúen con la reflexión y con la seriedad que la circunstancia requiere, y que no lleguen al verano sin obras y sólo con inútiles discursos.
Raquel Guzmán
radallac@yahoo.com.ar
radallac@yahoo.com.ar
DOBLE APELLIDO
Nuevamente he leído sobre el proyecto para que sean inscriptos los bebés con doble apellido y el entusiasmo con que varios funcionarios defienden y avalan esta medida para, entre otras cosas, garantizar la identidad. Me llamo Graciela Palma Arizaga, dos apellidos, los dos falsos. Soy apropiada; no tengo expediente de adopción ni antecedentes médicos. Mi partida de nacimiento es legal, pero ilegítima. Nadie hace nada para que recupere mi verdadera identidad; al contrario. La Constitución y los pactos nacionales e internacionales me garantizan este derecho. Necesito el acceso a la información (archivos de los libros de parto, Registro Civil, etcétera) y el ADN gratuito, pero la respuesta que recibo es: ¿solucionar esto? Y no me digan que no sabían, porque hace más de cuatro años que venimos mendigando ayuda. Somos más de un millón de ciudadanos en todo el país, de todos los tiempos históricos, sin su verdadera identidad biológica. La solución no pasa por el doble apellido y ustedes lo saben muy bien. Los reclamos están en sus manos; les acercamos las soluciones. Es hora de ponerse a trabajar en serio.
Graciela Palma Arizaga
palmagraciela@gmail.com
palmagraciela@gmail.com
EL BICENTENARIO
El artículo de Juan Manuel Asís en la edición del martes pasado tiene la particularidad de insertar una fina y actual ironía: no se vio ninguna pancarta en el acto del 9 de Julio que aludiera a Laprida, ese circunstancial máximo referente del Congreso reunido en la Casa Histórica de la Independencia. Sólo quiero aportar -a diez años del Bicentenario- que tengamos todo el cuidado de diseñar el programa de tal manera que no resulte ni la consagración de políticos en el gobierno, ni una formidable plataforma de lanzamientos electorales de ninguna laya. De no hacerlo de este modo, habríamos perdido, lamentablemente, tiempo y dinero. Y, peor aún, lo que más importa, la esperanza de ver consolidada en nuestra patria la idea de Nación libre, soberana e independiente. Libre, por el ejercicio pleno de una democracia participativa real y no producida por dádivas, bolsones y promesas dinerarias, ni de otro tipo; soberana en las decisiones auténticas y no impuestas desde afuera por extraños al país, sean entidades extranacionales o grupos que se benefician en las sombras y participan en su manejos, ayudados por sus “gerentes ” (¿argentinos?); e independiente de toda dominación, de cualquier lado que proviniera, sólo ligada indisolublemente al contrato social nacido en esta tierra y consagrado en la Constitución Nacional, la que es, en suma, la garantía de la limitación del ejercicio del poder gobernante y la consagración pétrea y operativa de los derechos -de todos los derechos- de los ciudadanos.
Carlos Duguech
carlosduguech@yahoo.com.ar
carlosduguech@yahoo.com.ar
LA TERMINAL
En algunos países están muy de moda tours extravagantes, como, por ejemplo, visitar cementerios durante la noche, casas embrujadas o, si se prefiere, deportes extremos de variada intensidad. En Tucumán, podríamos fortalecer ingresos en la próxima temporada invernal si ofrecemos: “entre a los baños de la terminal si se anima. Cerca, barato, una experiencia a pura adrenalina”. Se me ocurrió esta idea luego de intentar usar recientemente los sanitarios en ese lugar. Allí me encontré con un guardia de seguridad (¿?) que me increpó desafiante, ofreciendo golpes si permanecía en el lugar. Para colmo, necesitaba entrar y me animé. Allí fue el colmo. El guardián pidió colaboración policial. Otro guardián, con su jefe a la cabeza, me molieron a trompadas camino y dentro del destacamento. Para ponerle “un toque especial”, el agente sacó su arma y me apuntaba en la cabeza, más un impactante arsenal de ofensas y de improperios. La llegada de mi padre, a quien yo ya había alertado por el celular, puso fin a esta incalificable experiencia a manos de uniformados. Estos cerraron el momento con un “todo bien; aquí no pasa nada. Pueden retirarse”.
Alejandro Ahmad
Congreso 320
San Miguel de Tucumán
Congreso 320
San Miguel de Tucumán
PACHAMAMA
El teatro enriquece y, con él, nuestra idiosincrasia se asegura, se profundiza, y el ser nacional se hace roca, esa que enaltece nuestras raíces. Valgan estas palabras para expresar el gozo que sentí al presenciar la obra teatral “Por las hendijas del viento”, con texto y dirección de Carlos Alsina y con la actuación de la talentosa Rosita Avila, quien interpreta a una Pachamama impecable. Este personaje me inundó con la ternura de sus ojos, con su caminar tranquilo, pero sin pausa, y sus manos que hablan.
María Teresa Palavecino
Uruguay 1.313
S. M. de Tucumán
Uruguay 1.313
S. M. de Tucumán
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