12 Julio 2006 Seguir en 
Un supuesto arrebatador, de 31 años, murió; y su cómplice, de 21 años, resultó herido luego de que una mujer los embistió en la esquina de Lucas Córdoba y Don Bosco, mientras escapaban en una motocicleta. Ambos, según confirmaron fuentes policiales, iban huyendo después de haberle quitado la cartera a una mujer, en la que llevaba cerca de $ 6.000, en la esquina de San Martín y Salta.
Sara Zulema Figueroa, de 44 años, domiciliada en el barrio Los Lapachos, de Alderetes, había extraído dinero del Banco Río, según le relató a la Policía. Ella, dijo, es empleada de una empresa que tiene sus oficinas en calle Mendoza al 900. A las 14.40, mientras estaba parada en la esquina de San Martín y Salta, dos jóvenes, subidos en una flamante moto Honda CBX 250, le quitaron la cartera. El ataque fue presenciado por un agente de Patrulla Urbana que alertó sobre lo que había ocurrido, por lo que personal de la seccional 1a y de otras dependencias policiales comenzó a perseguirlos.
Los supuestos arrebatadores, que luego serían identificados oficialmente por la Policía como Ricardo Daniel “El Chueco” Toro y Juan Miguel “El Cebollero” Villa, siguieron por San Martín hasta llegar a Catamarca y de allí tomaron por Córdoba para huir hacia el oeste. A las 14.50, Dolores Requejo de Balboa circulaba por Lucas Córdoba conduciendo un Chevrolet Corsa, EKY-491, y, al llegar a Don Bosco, no pudo esquivar a los acusados, que escapaban a gran velocidad. El impacto fue terrible. El auto de la mujer subió a la vereda y la motocicleta, que era manejada por Villa, se estampó contra una pared. Toro voló unos diez metros y golpeó la cabeza contra el piso, lo que le provocó la muerte de manera instantánea. Villa quedó tendido en el piso; y Requejo, después de una ajustada maniobra, pasó entre dos árboles y logró detener su marcha en la calle.
El cuadro que encontraron los vecinos fue estremecedor. Por un lado, Villa gritaba de dolor; Toro yacía sin vida con el rostro ensangrentado y la mujer padecía una severa crisis nerviosa.
A los pocos minutos, en distintas ambulancias, la mujer y el sospechoso fueron trasladados para ser atendidos. La mujer quedó internada en un sanatorio privado, mientras que el supuesto arrebatador fue trasladado al hospital Padilla.
Sorprendido en un remise
Después de que los médicos lo atendieron por una fractura de tibia y peroné, Villa intentó escaparse. El personal de la guardia del nosocomio, al mando del suboficial Juan Santillán, logró aprehenderlo cuando se retiraba del lugar en un remise.
Mientras ello ocurría y después de que el médico forense revisó el cuerpo de Toro, personal policial al mando del comisario Víctor Hugo Lisandro, supervisado por Jesús Gómez, titular de la Unidad Regional Capital, le quitó la cartera que la víctima mortal tenía en las manos. Cuando la abrieron, descubrieron que pertenecía a Figueroa.
El fiscal de feria Arnoldo Suasnábar y el secretario Eduardo Farías, que investigarán el caso, ordenaron la detención de Villa y que no se tome ninguna medida privativa de la libertad en contra de la conductora que atropelló a los supuestos arrebatadores.
Sara Zulema Figueroa, de 44 años, domiciliada en el barrio Los Lapachos, de Alderetes, había extraído dinero del Banco Río, según le relató a la Policía. Ella, dijo, es empleada de una empresa que tiene sus oficinas en calle Mendoza al 900. A las 14.40, mientras estaba parada en la esquina de San Martín y Salta, dos jóvenes, subidos en una flamante moto Honda CBX 250, le quitaron la cartera. El ataque fue presenciado por un agente de Patrulla Urbana que alertó sobre lo que había ocurrido, por lo que personal de la seccional 1a y de otras dependencias policiales comenzó a perseguirlos.
Los supuestos arrebatadores, que luego serían identificados oficialmente por la Policía como Ricardo Daniel “El Chueco” Toro y Juan Miguel “El Cebollero” Villa, siguieron por San Martín hasta llegar a Catamarca y de allí tomaron por Córdoba para huir hacia el oeste. A las 14.50, Dolores Requejo de Balboa circulaba por Lucas Córdoba conduciendo un Chevrolet Corsa, EKY-491, y, al llegar a Don Bosco, no pudo esquivar a los acusados, que escapaban a gran velocidad. El impacto fue terrible. El auto de la mujer subió a la vereda y la motocicleta, que era manejada por Villa, se estampó contra una pared. Toro voló unos diez metros y golpeó la cabeza contra el piso, lo que le provocó la muerte de manera instantánea. Villa quedó tendido en el piso; y Requejo, después de una ajustada maniobra, pasó entre dos árboles y logró detener su marcha en la calle.
El cuadro que encontraron los vecinos fue estremecedor. Por un lado, Villa gritaba de dolor; Toro yacía sin vida con el rostro ensangrentado y la mujer padecía una severa crisis nerviosa.
A los pocos minutos, en distintas ambulancias, la mujer y el sospechoso fueron trasladados para ser atendidos. La mujer quedó internada en un sanatorio privado, mientras que el supuesto arrebatador fue trasladado al hospital Padilla.
Sorprendido en un remise
Después de que los médicos lo atendieron por una fractura de tibia y peroné, Villa intentó escaparse. El personal de la guardia del nosocomio, al mando del suboficial Juan Santillán, logró aprehenderlo cuando se retiraba del lugar en un remise.
Mientras ello ocurría y después de que el médico forense revisó el cuerpo de Toro, personal policial al mando del comisario Víctor Hugo Lisandro, supervisado por Jesús Gómez, titular de la Unidad Regional Capital, le quitó la cartera que la víctima mortal tenía en las manos. Cuando la abrieron, descubrieron que pertenecía a Figueroa.
El fiscal de feria Arnoldo Suasnábar y el secretario Eduardo Farías, que investigarán el caso, ordenaron la detención de Villa y que no se tome ninguna medida privativa de la libertad en contra de la conductora que atropelló a los supuestos arrebatadores.









