Una guerra estratégica

Por Angel Anaya, columnista. A pesar de los esfuerzos de la oposición, el Gobierno tendrá los superpoderes antes de fin de mes. Sólo una pequeña referencia presidencial sobre el 9 de Julio.

11 Julio 2006
BUENOS AIRES.- Todos los pronósticos que se advierten entre la heterogénea oposición parlamentaria coinciden en que el Gobierno contará, antes de finalizar el mes, con los superpoderes presupuestarios permanentes y el régimen reglamentario de los decretos presidenciales (DNU) que los consolidará como leyes. Como es notorio, la combinación de ambos hará del actual Ejecutivo el más poderoso hasta la fecha de los surgidos constitucionalmente. Con ese marco, el Presidente se apresta a poner en marcha el proceso electoral, cuya característica será el relativo protagonismo de los grandes partidos tradicionales. Esta última singularidad ya se advirtió en las elecciones legislativas de noviembre, cuando sumados el PJ y la UCR como tales tuvieron una figuración mucho menor que las alianzas personalistas. Los nombres y no los partidos, tan desacreditados, son ahora los señuelos del electorado, pero ese cambio introduce un poderoso complemento mediático. Esto último permite advertir que el fuerte ataque del matrimonio presidencial y sus más conspicuos voceros a la prensa no oficialista desde hace una semana y en casi todas las apariciones públicas, forma parte de una estrategia y no de irritaciones ocasionales. En otros tiempos, el recurso pudo ser la censura -la comisión bicameral Visca durante la primera presidencia de Perón clausuró 70 diarios no oficialistas en todo el país, invocando las más diversas razones-, pero en la actualidad eso no es posible.

Un equipo numeroso
Por otra parte, Kirchner tiene una formación democrática, por más que también dé muestras de una limitada concepción republicana del poder. Ese perfil ha sido constante desde sus primeros pasos como intendente y luego como gobernador. Una demostración de ello se produjo ahora en Tucumán, cuando reprochó a la prensa no titular con la fecha patria, pero él mismo tan sólo dedicó al tema una pequeña referencia en su polémico mensaje multitudinario; es decir, que critica a los medios que no acompañan a sus fines. Las relaciones del Presidente con la prensa son bastante más difíciles que con el resto de los sectores que el Gobierno procura cooptar, cuando se trata de los medios cuya independencia económica está asegurada y que suelen ser bastante menos numerosos que los empresarialmente débiles. Esa complejidad hace de la estrategia referida un proyecto muy peligroso, pues puede llevar las tensiones a circunstancias semejantes a lo ocurrido con otras empresas que se resistieron a directivas oficiales. La presión mayor que se ejerce sobre el periodismo, mediante una numerosa organización de funcionarios especializados y enlaces, apunta al sector audiovisual; ya sea las empresas bajo regulación del Comfer o con eventuales dificultades, o bien a quienes arriendan en ellas espacios para sus programas sin suficiente holgura económica. De todas formas, la estrategia de marras es el lado más frágil y peligroso del marco preelectoral del kirchnerismo. (De nuestra Sucursal)

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