BUENOS AIRES.- La televisión argentina posdefault no es la misma de la convertibilidad. La grosería, el exhibicionismo y, ahora, la invasión de las niñas que se muestran como mujeres maduras, han transformado todo.
Un claro ejemplo de esto es el nuevo y exitoso ciclo de Cris Morena, "Rebelde way" que puso al aire a niñitas ambiguas -a medio camino entre la inocencia y la perversión-, alentadas por una cultura mediática que se empeña en fabricar copias de cartón piedra con insistencia alarmante.
Los resultados quedan a la vista. La imagen de una Barbie en miniatura, devino una nueva forma de exhibicionismo de las adolescentes que redunda -para ellas y sus promotores- en un buen negocio y abona la polémica. Los mecanismos son múltiples: boliches que organizan desfiles de modelos púberes casi desnudas, el fenómeno de las camgirls que agita pesadillas paternas en todo el mundo y una sobrepoblación de divas teen en la tevé, que parecen dueñas de una sexualidad adulta.
Las ninfas-niña, arquetípicas de todos los tiempos, reaparecen hoy, dando nuevo significado a los gestos de coquetería con que ellas comienzan a probar su capacidad de seducción.
Las protagonistas de "Rebelde way" valen como caso testigo: en el primer disco que grabaron -el combo incluye videoclip con impronta erótica- figuran temas como el amor, el engaño y la primera vez, afinados por chicas de 14 y 15 años. La temática diaria de la tira vuelve una y otra vez sobre el intercambio de pareja, la sexualidad, el devaluado debut y también una suerte de strip tease, que ya levantó dedos acusadores. "Quizá crecí de golpe, me desarrollé de una semana para otra, y nadie esperaba esto", confesó Luisana Lopilato (15 años), una de las diosas teen de la ficción transgresora.
Desde "Franco Buenaventura, el profe" también alientan los ratones del varón argentino: el romance entre el profesor y su alumna adolescente, encarnados por Osvaldo Laport y Celeste Cid. Incluso la historia debió cambiarse varias veces para revalorizar el romance entre el profesor y la alumna por sobre el protagonismo de actrices maduras como Viviana Saccone. (Especial)
Un claro ejemplo de esto es el nuevo y exitoso ciclo de Cris Morena, "Rebelde way" que puso al aire a niñitas ambiguas -a medio camino entre la inocencia y la perversión-, alentadas por una cultura mediática que se empeña en fabricar copias de cartón piedra con insistencia alarmante.
Los resultados quedan a la vista. La imagen de una Barbie en miniatura, devino una nueva forma de exhibicionismo de las adolescentes que redunda -para ellas y sus promotores- en un buen negocio y abona la polémica. Los mecanismos son múltiples: boliches que organizan desfiles de modelos púberes casi desnudas, el fenómeno de las camgirls que agita pesadillas paternas en todo el mundo y una sobrepoblación de divas teen en la tevé, que parecen dueñas de una sexualidad adulta.
Las ninfas-niña, arquetípicas de todos los tiempos, reaparecen hoy, dando nuevo significado a los gestos de coquetería con que ellas comienzan a probar su capacidad de seducción.
Las protagonistas de "Rebelde way" valen como caso testigo: en el primer disco que grabaron -el combo incluye videoclip con impronta erótica- figuran temas como el amor, el engaño y la primera vez, afinados por chicas de 14 y 15 años. La temática diaria de la tira vuelve una y otra vez sobre el intercambio de pareja, la sexualidad, el devaluado debut y también una suerte de strip tease, que ya levantó dedos acusadores. "Quizá crecí de golpe, me desarrollé de una semana para otra, y nadie esperaba esto", confesó Luisana Lopilato (15 años), una de las diosas teen de la ficción transgresora.
Desde "Franco Buenaventura, el profe" también alientan los ratones del varón argentino: el romance entre el profesor y su alumna adolescente, encarnados por Osvaldo Laport y Celeste Cid. Incluso la historia debió cambiarse varias veces para revalorizar el romance entre el profesor y la alumna por sobre el protagonismo de actrices maduras como Viviana Saccone. (Especial)







