Hace 60 años, la aparición de la bikini provocó un escándalo

La prenda lleva el nombre de un atolón del Pacífico donde se hicieron pruebas nucleares. La creación de Réard fue presentada por una bailarina de striptease.

BELLA AL SOL. La actriz francesa Brigitte Bardot fue una de las primeras en adoptar la prenda de dos piezas como parte de su propio estilo. BELLA AL SOL. La actriz francesa Brigitte Bardot fue una de las primeras en adoptar la prenda de dos piezas como parte de su propio estilo.
05 Julio 2006
PARIS.- Cayó como una bomba, justo como quería su creador. Louis Réard sabía que tenía entre manos un producto social explosivo cuando, hace exactamente 60 años (el 5 de julio de 1946), mostró a la opinión pública la primera bikini. Eligió el nombre del atolón del Pacífico, donde Estados Unidos había probado una bomba atómica cuatro días antes.
El diminuto traje de baño, que fue exhibido en una piscina de París, hizo enrojecer de furia y de vergüenza a los moralistas de todo el mundo. Anticipándose al escándalo, las modelos francesas se habían negado de plano a ponerse la prenda de apenas unos pocos centímetros cuadrados, atada sólo con unos cordones, así que la primera bikini fue exhibida por una bailarina de striptease.
“De pronto, Micheline Bernardini apareció con el diminuto bikini, y todo el mundo se quedó sin respiración. Fue tan inesperado como si hubiésemos sido llevados a otro planeta”, escribió un periodista en 1946. Menos de dos semanas después del éxito publicitario, el ingeniero mecánico Réard registró la marca para la prenda.

La malquerida
Pero no fue un camino fácil el que tuvo que recorrer la bikini. Después de la exitosa presentación, durante mucho tiempo fue causa de escándalos, procesos y prohibiciones. En las películas de Hollywood, la bikini estaba prohibida, al igual que en las playas de Italia, de Portugal y de España. La Iglesia Católica le impuso una veda, y en Brasil (la patria de la tanga y del traje de baño tipo “hilo dental”) sus adversarios se agruparon en una asociación antibikini.
Incluso en la liberal Francia hubo complicaciones. En 1948 el alcalde de Biarritz prohibió el trajecito en las playas de la ciudad. El debate entre si implicaba estar “desnuda” o “vestida” calentó durante mucho tiempo los ánimos, hasta la defensa pública que hizo Brigitte Bardot de la prenda, paséandose en Saint Tropez con su bikini en tela a cuadritos estilo Vichy.
Es que la diminuta bikini no era lo mismo que el “dos piezas” (un bombachón y un corpiño gigantes) al que se animaban las más audaces en los años 30 y a principios de los 40.
Después de la II Guerra Mundial, los ánimos no estaban para andar mostrando el cuerpo. Junto con el regreso de los combatientes a sus hogares, la posguerra trajo también un clima de austeridad y conservadurismo que duró por varios años.
En los 50, y sobre todo en los 60, el mundo era otro, y el trajecito se impuso. En 1952, una jovencísima Bardot sacudió las buenas conciencias en “La chica del bikini” y, en 1962, Ursula Andress hizo historia cuando salió del mar con un bikini blanco en un filme de James Bond.
Louis Réard murió en 1984 en Suiza. El éxito económico le duró unos pocos años, pues su creación fue luego copiada sin inhibición en todo el mundo. (DPA-Especial)

UNA LEYENDA EN DOS PIEZAS

LA PRIMERA BIKINI (la doble prenda que liberó el cuerpo de las mujeres y la imaginación de los hombres, al decir de Henry Miller) estaba hecha con triangulitos de tela. Los de la parte superior medían 10 centímetros de alto por 13 de ancho, y estaban unidos por cordones.

EN 1946 el mundo aún sufría las consecuencias de la guerra. En ese año nació Bill Clinton, Perón fue elegido presidente de Argentina, Edith Piaf  se convirtió en estrella con su interpretación de “La vie en rose”, Rita Hayworth se consagró en “Gilda”, y se conocieron las sentencias de los juicios de Nuremberg (Alemania) por los crímenes nazis.

EN ARGENTINA la primera aparición de la bikini fue castigada. Cuenta la ex modelo Chunchuna Villafañe que, el 21 de enero de 1955, una anónima bañista (al parecer francesa) fue echada de la playa Bristol por pasearse en bikini. “Era una mujer muy linda”, segura Villafañe, que fue testigo del hecho.

 FUE VILLA GESELL, según consta en el sitio oficial de esa localidad turística (lugar de reunión de jóvenes rebeldes y patria las primeros comunidades hippies) el lugar donde se pudo usar bikini libremente. Pero eso fue en los años 60.

LA ESCRITORA Marta Lynch fue “amablemente invitada” a retirarse de la pileta del Jockey Club de San Isidro, en noviembre 1959, por presentarse vestida con una bikini que había comprado en Capri.











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