03 Septiembre 2002 Seguir en 
La aparición de un colectivo abrió la posibilidad de descubrir algunos detalles desconocidos en un caso por el que hay dos policías detenidos. El vehículo pertenecía a un transportista que fue asesinado el 9 de julio del año pasado. Lo más importante fue que se halló un proyectil y manchas, que podrían ser de sangre, en el interior del rodado.
Ayer a la mañana, el oficial Luis Alberto Nuñez dio con el colectivo que estaba desaparecido desde que se produjo el crimen de Jorge Raúl Guerra.
El cuerpo del colectivero de 61 años apareció, con un balazo en la cabeza, en la zona de La Reducción, junto a un zanjón. Según los testigos, dos policías lo habían detenido horas antes en Los Nogales luego de que dejara allí a cosecheros de limón.
Guerra había tenido problemas con el comisario José Rubén Tejeda por la venta de un auto que no habría estado en regla, y el caso llegó hasta Tribunales, sin que haya habido una resolución. Por ello, el entonces jefe de la Policía Ecológica se convirtió en el primer sospechoso, y fue detenido tres días después.
El otro policía detenido es el sargento primero Miguel Antonio Reyna, quien en su declaración reconoció ante la Justicia que había acompañado a su compadre Tejeda a detener a Guerra. El dijo que Tejeda le mostró una orden de detención y que por ello creyó que se trataba de un procedimiento regular.
Luego, Reyna dijo que dejó solo a Tejeda con Guerra, cuando se dio cuenta de que había algo raro, ya que en la seccional 10ª se negaron a alojarlo como detenido.
La imputación
En julio, antes de ser nombrado fiscal de Cámara, Daniel Marranzino y el secretario Roque Medina, de la Fiscalía V, solicitaron la elevación a juicio del caso. A Tejeda se le imputó el homicidio y a Reyna su presunta participación secundaria.
Además había estado detenido un hijo de Tejeda porque algunos testigos dijeron que también había un joven entre los supuestos secuestradores, pero el muchacho está por ser sobreseído porque hasta el momento no se encontraron vínculos entre él y el hecho.
El colectivo de Guerra fue hallado ayer en un lavadero de avenida Sáenz Peña al 300, donde habría estado las dos últimas semanas. Le faltan las ruedas, los asientos y el motor, pero en el panel de instrumentos se encontró el plomo de un proyectil calibre 11,25 (Tejeda tenía un arma de ese tipo, entregada por la Policía).
En el piso, junto al asiento del conductor, hay manchas oscuras que podrían ser de sangre. Con esos dos elementos se podría determinar si Guerra fue asesinado estando al volante del ómnibus, situación que nunca pudo determinarse. Para ello se ordenarían pericias de ADN, para certificar si realmente se trata de sangre de la víctima.
Los policías de Investigaciones comandados por los comisarios Carlos Vega, Marcial Escobar y Rubén Brito están ahora abocados a saber quién llevó el colectivo al galpón donde lo encontraron. Aparentemente fue vendido a muy bajo precio con una patente "trucha". Podría llegarse a quien lo tuvo oculto tras el crimen. Ayer fue aprehendido el encargado del lavadero (su identidad no fue proporcionada) porque él sabría quién lo llevó hasta allí y quién lo desarmó.
Con el hallazgo del ómnibus, además, podría acusarse a Tejeda y a Reyna por el robo, situación que no se dio porque no estaba el vehículo secuestrado.
Ayer a la mañana, el oficial Luis Alberto Nuñez dio con el colectivo que estaba desaparecido desde que se produjo el crimen de Jorge Raúl Guerra.
El cuerpo del colectivero de 61 años apareció, con un balazo en la cabeza, en la zona de La Reducción, junto a un zanjón. Según los testigos, dos policías lo habían detenido horas antes en Los Nogales luego de que dejara allí a cosecheros de limón.
Guerra había tenido problemas con el comisario José Rubén Tejeda por la venta de un auto que no habría estado en regla, y el caso llegó hasta Tribunales, sin que haya habido una resolución. Por ello, el entonces jefe de la Policía Ecológica se convirtió en el primer sospechoso, y fue detenido tres días después.
El otro policía detenido es el sargento primero Miguel Antonio Reyna, quien en su declaración reconoció ante la Justicia que había acompañado a su compadre Tejeda a detener a Guerra. El dijo que Tejeda le mostró una orden de detención y que por ello creyó que se trataba de un procedimiento regular.
Luego, Reyna dijo que dejó solo a Tejeda con Guerra, cuando se dio cuenta de que había algo raro, ya que en la seccional 10ª se negaron a alojarlo como detenido.
La imputación
En julio, antes de ser nombrado fiscal de Cámara, Daniel Marranzino y el secretario Roque Medina, de la Fiscalía V, solicitaron la elevación a juicio del caso. A Tejeda se le imputó el homicidio y a Reyna su presunta participación secundaria.
Además había estado detenido un hijo de Tejeda porque algunos testigos dijeron que también había un joven entre los supuestos secuestradores, pero el muchacho está por ser sobreseído porque hasta el momento no se encontraron vínculos entre él y el hecho.
El colectivo de Guerra fue hallado ayer en un lavadero de avenida Sáenz Peña al 300, donde habría estado las dos últimas semanas. Le faltan las ruedas, los asientos y el motor, pero en el panel de instrumentos se encontró el plomo de un proyectil calibre 11,25 (Tejeda tenía un arma de ese tipo, entregada por la Policía).
En el piso, junto al asiento del conductor, hay manchas oscuras que podrían ser de sangre. Con esos dos elementos se podría determinar si Guerra fue asesinado estando al volante del ómnibus, situación que nunca pudo determinarse. Para ello se ordenarían pericias de ADN, para certificar si realmente se trata de sangre de la víctima.
Los policías de Investigaciones comandados por los comisarios Carlos Vega, Marcial Escobar y Rubén Brito están ahora abocados a saber quién llevó el colectivo al galpón donde lo encontraron. Aparentemente fue vendido a muy bajo precio con una patente "trucha". Podría llegarse a quien lo tuvo oculto tras el crimen. Ayer fue aprehendido el encargado del lavadero (su identidad no fue proporcionada) porque él sabría quién lo llevó hasta allí y quién lo desarmó.
Con el hallazgo del ómnibus, además, podría acusarse a Tejeda y a Reyna por el robo, situación que no se dio porque no estaba el vehículo secuestrado.







