Un gol en contra al bolsillo del consumidor

Con varias medidas, el Gobierno contribuyó, directa o indirectamente, a licuar los últimos aumentos salariales. Otra vez se golpea el poder adquisitivo de la población. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

30 Junio 2006
Que el Mundial amortigua todos los males, no hay quien lo dude. La fiebre futbolera nubla, muchas veces, la realidad que nos embarga cotidianamente. Tal vez el común de la población acumule todos sus nervios para el trascendental partido de hoy y no se haga tanta mala sangre por lo que sucede en la economía doméstica.
Sin embargo, hubo anuncios y hasta hechos que pueden cambiar el humor de cualquiera. Es posible que los concejales capitalinos voten hoy en favor del aumento del cospel. La decisión tendrá efectos expansivos y seguramente se trasladará ese incremento (del 20%) al boleto interurbano. Los empresarios del transporte de pasajeros tendrán un paliativo para hacer frente al mayor gasto salarial, por efecto de una suba de hasta el 19%, según el tope dispuesto por el Gobierno nacional en las discusiones.
Seguramente, muchos de los que lean esta columna habrán recibido una notificación del colegio al que mandan a sus hijos a estudiar comunicándoles que tendrán que pagar el aumento a los docentes porque el mismo Gobierno autorizó a los establecimientos a hacerlo.
La tercera noticia poco feliz de estos días tuvo como protagonista directo al Gobierno. Cuando a nivel nacional la política oficial se muestra dura respecto de las negociaciones para postergar los reajustes tarifarios en las empresas públicas privatizadas, el gobernador José Alperovich salió a anunciar que Sociedad Aguas del Tucumán, una sociedad anónima con participación estatal mayoritaria, subirá la tarifa a sus usuarios en torno del 10% para encarar nuevas obras.
Si bien hubo aclaraciones respecto de la situación financiera de esta empresa reestatizada, la ejecución presupuestaria de los primeros tres meses del año muestran que el Poder Ejecutivo tuvo que aportar casi el doble de lo que hizo en igual período de años anteriores para sostener las compañías y los servicios que estuvieron tercerizados o privatizados.
Todas estas situaciones marcarán a fuego la evolución del Indice de Precios al Consumidor (IPC) en Tucumán para lo que resta del año. Hasta ahora, se frenaron las expectativas inflacionarias por efecto de los acuerdos de precios. Según la Dirección de Estadística, en mayo se registró la suba menos pronunciada del año (0,2%) en el costo de vida porque el precio de la carne bajó a un promedio del 5%.
Sin embargo, quien tiene la gimnasia de recorrer las góndolas de los comercios observa, con preocupación, que ese índice no se condice con lo que sucede con los precios. Y que los $ 920,55 que fue, según informes oficiales, el ingreso promedio que requirió una familia tipo de Tucumán (matrimonio con dos hijos) para la canasta de consumo de mayo no resulta suficiente para llegar a fines de mes.
A estas alturas cualquier asalariado pensará que la mejora en su poder adquisitivo, obtenida tras largas negociaciones salariales, se irá perdiendo por efecto de los reajustes en los precios. El Estado, más bien los funcionarios, no contribuye con medidas que tiendan a enfriar las expectativas inflacionarias; un gol en contra para el bolsillo del consumidor.



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