CUSTODIADA. La bella modelo Naomí Campbell, ataviada con un vestido negro, abandonó el Tribunal Penal de Manhattan sin hacer declaraciones.(REUTER)
28 Junio 2006 Seguir en 

NUEVA YORK.- La supermodelo Naomi Campbell, famosa por su mal genio, compareció ayer ante la Justicia de Nueva York por haber agredido a una de sus empleadas con un teléfono celular un día después de que otra asistente la demandó por insultos, discriminación y trato violento.
Tras una aparición relámpago en el tribunal de Manhattan -que provocó un caos mediático- el caso de Campbell se pospuso para el 27 de setiembre, lo cual permite negociaciones con la Fiscalía. Si el caso llegara a juicio, la supermodelo británica, actualmente acusada de delito de agresión en segundo grado por golpear a una de sus asistentes con un teléfono móvil, podría ser sentenciada a siete años de prisión.
En medio de una muchedumbre de periodistas, Campbell, de 35 años, ingresó ayer al Tribunal Penal de Manhattan con un simple vestido negro de cuello alto y sin mangas, zapatos de taco aguja negros, pulsera en el tobillo y la cara escondida tras enormes anteojos de sol.
En la sala, la modelo se levantó cuando la jueza Evelyn LaPorte citó su caso, pero guardó silencio todo el tiempo, dejando hablar a su abogado David Breitbart.
LaPorte aceptó la prórroga, que permitirá a ambas partes llegar a un acuerdo o, en caso contrario, reunir a un gran jurado para decidir los cargos finales contra Campbell, que rechazó las acusaciones y niega toda violencia. Cinco minutos más tarde, la supermodelo abandonó el lugar.
Detenida en marzo, en su domicilio de Park Avenue, Campbell debió pasar varias horas en la comisaría después de que su empleada doméstica Ana Scolavino, de 42 años, llamó a la policía desde el hospital Lenox Hill, acusándola de haberla atacado.
Scolavino -que presentaba una herida en la cabeza que necesitó de una sutura de cuatro puntos- afirmó que Campbell se enfureció al no encontrar un vaquero y la acusó de haberlos tomado. "Me vas a tener que pagar ese jean", dijo que le gritó tras pegarle.
La empleada no es la única que denuncia la agresividad de Campbell. El lunes, otra de sus ex empleadas, Gaby Gibson, la demandó por insultos, discriminación y agresión.
Una nube de cámaras de televisión y fotógrafos esperaba a la top model ayer al abandonar el juzgado acompañada por su abogado, su asistente y su guardaespaldas. "La señora Campbell recibió orden de no hablar a los medios de comunicación", repetía su abogado. (AFP)
Tras una aparición relámpago en el tribunal de Manhattan -que provocó un caos mediático- el caso de Campbell se pospuso para el 27 de setiembre, lo cual permite negociaciones con la Fiscalía. Si el caso llegara a juicio, la supermodelo británica, actualmente acusada de delito de agresión en segundo grado por golpear a una de sus asistentes con un teléfono móvil, podría ser sentenciada a siete años de prisión.
En medio de una muchedumbre de periodistas, Campbell, de 35 años, ingresó ayer al Tribunal Penal de Manhattan con un simple vestido negro de cuello alto y sin mangas, zapatos de taco aguja negros, pulsera en el tobillo y la cara escondida tras enormes anteojos de sol.
En la sala, la modelo se levantó cuando la jueza Evelyn LaPorte citó su caso, pero guardó silencio todo el tiempo, dejando hablar a su abogado David Breitbart.
LaPorte aceptó la prórroga, que permitirá a ambas partes llegar a un acuerdo o, en caso contrario, reunir a un gran jurado para decidir los cargos finales contra Campbell, que rechazó las acusaciones y niega toda violencia. Cinco minutos más tarde, la supermodelo abandonó el lugar.
Detenida en marzo, en su domicilio de Park Avenue, Campbell debió pasar varias horas en la comisaría después de que su empleada doméstica Ana Scolavino, de 42 años, llamó a la policía desde el hospital Lenox Hill, acusándola de haberla atacado.
Scolavino -que presentaba una herida en la cabeza que necesitó de una sutura de cuatro puntos- afirmó que Campbell se enfureció al no encontrar un vaquero y la acusó de haberlos tomado. "Me vas a tener que pagar ese jean", dijo que le gritó tras pegarle.
La empleada no es la única que denuncia la agresividad de Campbell. El lunes, otra de sus ex empleadas, Gaby Gibson, la demandó por insultos, discriminación y agresión.
Una nube de cámaras de televisión y fotógrafos esperaba a la top model ayer al abandonar el juzgado acompañada por su abogado, su asistente y su guardaespaldas. "La señora Campbell recibió orden de no hablar a los medios de comunicación", repetía su abogado. (AFP)







