El reaseguro del hegemonismo

Terragno hizo suyo un proyecto de Cristina Kirchner sobre los decretos de necesidad y urgencia. La UCR acompañó en esta ocasión al PJ oficialista. Por Angel Anaya - Columnista

15 Junio 2006
BUENOS AIRES.- El senador Rodolfo Terragno se ha frotado las manos de gusto al conseguir que su colega rival, Cristina Kirchner, se viera obligada a impulsar el dictamen reglamentario de los decretos de necesidad y urgencia (DNU). El radical independiente hizo suyo irónicamente e impulsó hace un mes el mismo proyecto que la esposa del Presidente presentó durante el gobierno de Eduardo Duhalde, y que había “olvidado” desde entonces, a pesar de presidir la comisión de Asuntos Constitucionales.
Claro que el dictamen promovido ahora por la senadora Fernández de Kirchner no es exactamente el mismo de hace cuatro años, pues disfraza la sanción  tácita o ficta que fulmina la Constitución (Art. 82), mediante la pirueta de dejar al Congreso sin plazo para considerar los DNU que le remitan desde la Rosada. En consecuencia, la sesión del Senado que el 28 del corriente se propone tratar el flamante dictamen servirá una vez más para demostrar cuán inteligentes, aunque burdos, han sido todos los gobiernos desde hace 12 años para eludir la Constitución e, inclusive, violarla.
La UCR acompañó ahora al PJ oficialista, aunque discrepando en cuanto a esa carencia. La Ley Suprema también establece que los DNU deben ser suscriptos por el Presidente en reunión plenaria de Gabinete, pero Kirchner jamás cumplió con esa exigencia, ni el flamante dictamen ha dicho algo sobre sus 201 omisiones.

Rumbo asegurado
La historia de los DNU es, seguramente, la más desdorosa desde la restauración constitucional que registra la crisis de las instituciones argentinas, y lo pone en evidencia ese dictamen, cuya defensa por la esposa del Presidente reconoce su irregularidad: si se fijara plazo al Congreso -dijo la senadora- habría que derogar todos los dictados en doce años. La reducción al absurdo es una conclusión que favorece a esa excusa, pero deja libres de responsabilidades a quienes incurrieron en tan extraordinaria omisión legislativa desde la reforma constitucional de 1994.

Recursos
Otra singularidad tangencial es el hecho de que el Poder Ejecutivo haya utilizado esos decretos para adoptar decisiones expresamente vedadas por la Constitución (Art. 99), como es la disponibilidad de recursos fiscales, tal cual ocurrió en la cancelación de la deuda con el Fondo Monetario.
El titular de la bancada oficialista de senadores, Angel Pichetto, que propuso anteriormente una iniciativa que ignoraba el artículo 82 de la Ley Suprema, se plegó rápidamente a la variante Fernández de Kirchner que, de una manera más esfumada, se emparejó con la suya. Si el dictamen llega a ser ley reglamentaria de los DNU, lo que es muy probable merced a las mayorías kirchneristas, el Poder Ejecutivo podrá contar con vía libre para reasegurar su hegemonía institucional. (De nuestra Sucursal)









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