Cuando las verdades se dicen sin "verónicas"

El presidente de la Cámara Federal envolvió a los dos magistrados de primera instancia en vahos y sospechas de corrupción. Idas y venidas de una resolución. Viernes inusual. Por Federico Abel

14 Junio 2006
"Ahora es clave a quién se elegirá como subrogante en Tucumán". Esta frase -textual- se le escapó el jueves a más de uno de los miembros del Consejo de la Magistratura (CM) que minutos antes habían levantado decididamente la mano para que el juez federal Felipe Terán fuera sometido a un proceso de destitución. Por ello, ese mismo día, y sin esperar las formales notificaciones del derecho, comenzaron las maquinaciones en la Cámara Federal de Apelaciones. Esta es la razón, también, por la que al otro día, prácticamente en una soledad rayana con el solipsismo jurídico, el presidente del tribunal, Raúl David Mender, emitió una curiosa y apurada resolución -según algunos-, mediante la cual dispuso que el secretario de la Cámara, Agustín Repetto, se hiciera cargo del juzgado vacante durante 15 días desde ese mismo viernes.
Mender avanzó con premura, pese a que el artículo 2 del Reglamento de Subrogancias del CM manda que cualquier designación sea efectuada por la Cámara Federal mediante acto fundado. Por este motivo, como vivaz que es, aclaró que su decisión quedaba ad referéndum de sus pares, quienes (salvo Ricardo Sanjuán, de licencia) el lunes convalidaron su determinación.
Tanto arrebato estaba destinado, en primer lugar, a desactivar la imagen de anomia, paralización e inactividad que, según admitió el propio Mender, la Justicia Federal transmite desde hace 10 meses.
A ello hay que sumar que, al parecer, también se pretendía evitar la posibilidad, permitida en primer término por el mencionado artículo 2, de que el otro juez, Jorge Parache, estuviera al frente del despacho de Terán aunque más no fuera por un par de horas. Claro que esta hipótesis -que un juez bajo sumario ante el CM (Parache) atendiera la oficina de un colega suspendido (Terán) por la misma causa por la que él es investigado- hubiera sumergido a Tucumán, una vez más, en los dominios de la ciencia ficción jurídica.
Y si, por las dudas, algún resquicio les quedaba a Terán y a Parache -sobre todo a este-, Mender se encargó de taponarlo el mismo viernes con unas inusuales declaraciones a la prensa. En su habla poblada de solemnes parábolas suele decir que, para conjurar las embestidas de la vida, conviene imitar los elegantes amagues que los toreros concretan con sus capas (verónicas se llaman técnicamente). Pero esta vez, Mender olvidó sus propios consejos taurinos y las frialdades siberianas -otro cliché muy suyo- para arremeter, cual toro hispánico, contra los dos jueces, a quienes envolvió en vahos y sospechas de corrupción. Sus palabras, además de dejar boquiabiertos a algunos miembros del CM, los convencieron de que los sumarios habían sido un acierto.

Aire fresco
Como si hubieran escuchado lo que decían en el CM, el lunes, los cuatro miembros de la Cámara Federal coincidieron en que la terna de candidatos que iban a proponer al CM para cubrir la vacancia, mientras dure el proceso contra Terán, debía ser conformada con gente de afuera de la casa, que renovara los aires. Lo decidieron una vez que descartaron convocar a un magistrado jubilado (hace un mes Oscar Emilio Sarulle habría dicho que no frente a una consulta informal). Gente de afuera fue el eufemismo utilizado para decir que los tres nombres no iban a salir de la lista de conjueces que son confeccionadas todos los años a partir de las sugerencias de los propios jueces (léase Parache y Terán).
Entonces, comenzaron los tanteos, que alcanzaron hasta a algún ex presidente del Colegio de Abogados. El problema para algunos letrados es que la subrogancia durará sólo seis meses si Terán es absuelto, pero si es destituido pasará bastante más de un año hasta que sea convocado un concurso para cubrir la vacante. Eso supone abandonar el ejercicio de la profesión por un buen tiempo.
Fue así como, supuestamente por impulso de Mender, surgió el nombre de Ricardo Maturana, quien precisamente, en 2001, a priori para dedicarse a la política, renunció sin escándalos al juzgado en el que luego aterrizó -y que problematizó- Terán. Detrás, y por sugerencia de otros dos vocales terminaron por imponerse las postulaciones de Alicia Noli (ex camarista penal de la provincia) y de Mario Racedo (ex vicepresidente del Colegio de Abogados), que ya circulaban desde hace algunos días -al menos la de Noli-.
Como si se tratara de la versión tucumana del Mito de Sísifo, la piedra (o pelota) volvió al punto de partida, el CM, de donde el jueves reclamaban -justamente- responsabilidad para la elección del subrogante de Terán.





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