Enjuician a un policía por la muerte del bioquímico Bravo

El acusado debía cuidar que nadie pasara por el puente sobre el arroyo El Sueño, que se había caído por las lluvias. La víctima se ahogó en su automóvil.

CUESTIONADO. El sargento Domingo Aparicio (izquierda) no habría advertido a la víctima sobre el peligro.
CUESTIONADO. El sargento Domingo Aparicio (izquierda) no habría advertido a la víctima sobre el peligro.
31 Agosto 2002
CONCEPCION.- La Cámara Penal Sala II del Centro Judicial local a partir de ayer comenzó a juzgar la responsabilidad que tuvo el sargento Domingo Pascual Aparicio en la muerte del bioquímico Luis Gerardo Bravo.
El profesional, de 57 años, era de La Cocha y el 8 de marzo de 2000, a las 7, murió al caer con su auto VW Gol rojo al arroyo El Sueño, pues el puente, momentos antes, había sido arrasado por una creciente. Bravo iba rumbo al hospital de Los Altos, donde prestaba servicio.
Sus superiores destinaron a Aparicio a la salida de La Cocha con la obligación de advertir a los automovilistas sobre la situación del viaducto. El uniformado, que enfrenta los cargos de homicidio simple, violación de los deberes de funcionario público y falso testimonio, asegura que Bravo jamás pasó por su puesto. Sin embargo, la fiscal Norma de Villaluenga, en su pedido de elevación a juicio, sostiene lo contrario y advierte que Aparicio no comunicó a sus superiores sobre el paso del bioquímico "para arbitrar los medios para su rescate". La situación del policía se complicó más en virtud de que las pericias y los informes médicos sostienen que el bioquímico no murió por la caída ni por los golpes, sino que se ahogó al haber quedado atrapado en su rodado. En la primera jornada del juicio prestaron declaración ante los jueces Diego Vital Graneros (presidente), Carlos Pellegri y Carlos Rolando Meschwitz; la intendente de La Cocha, Susana Díaz de Rodríguez; el entonces jefe de comisaría, Luis Corbalán, y el policía Saúl Britos.

Trabajos de rescate
La funcionaria municipal defendió las labores de emergencia y rescate que instrumentó en la madrugada del 8 de marzo de 2000, con el fin de evitar desgracias personales, a raíz del desastre que generó la tormenta que se desató en la zona.
"Trabajamos con la Policía para atender la emergencia y además yo me encargué de hablar a los medios de comunicación para advertir a los automovilistas sobre la caída del puente", dijo.
Corbalán, por su parte, aclaró que en el momento de la caída del puente había quedado aislado en La Posta y que de ahí instruyó a sus subalternos a fin de que arbitren las prevenciones necesarias para evitar percances. Britos informó que alrededor de las 5.40 recibió comunicación sobre la caída del viaducto y que personalmente se trasladó a avisar a Aparicio de lo sucedido, con el propósito de que no dejara pasar ningún vehículo.
"Llovía y sobre la ruta había cubiertas que se estaban quemando. Aparicio no tenía ningún elemento de comunicación ni de transporte", aseguró. "Yo mismo le di un paraguas", añadió.
Los abogados de la querella son Luis Acosta y Enrique Martínez; Juan Robles defiende al policía y la fiscalía de Cámara está representada por Horacio Astorga. La audiencia se reanudará el martes a las 10. (C)

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