31 Agosto 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Juan Pablo Anceschi, el chico de 15 años secuestrado el miércoles en la localidad bonaerense de Ramos Mejía, apareció ayer a la madrugada sano y salvo en El Jagüel, en el partido de Esteban Echeverría, tras el pago de un rescate. En sus primeras declaraciones a la prensa expresó su deseo de irse del país debido a la creciente ola de inseguridad y confesó que tuvo miedo de que lo mataran.
El chico fue liberado ileso tras permanecer casi 36 horas en poder de sus secuestradores, que cobraron cerca de 18.200 dólares y $5.000 por el rescate, pese a que inicialmente habían reclamado medio millón de dólares.
Juan Pablo fue dejado a las 2.10 cerca de una villa miseria de El Jagüel, en el sur del Gran Buenos Aires, curiosamente en la misma jurisdicción donde fue secuestrado otro adolescente, Diego Peralta, de 17 años, cuyo caso tuvo un final trágico, ya que apareció asesinado 39 días más tarde en una tosquera de Ezpeleta, pese a que su familia pagó rescate.
Durante su cautiverio, el menor estuvo atado de pies y manos y con los ojos vendados, aunque tanto él como sus familiares confirmaron que fue bien tratado por los secuestradores.
El chico, hijo del ex dueño de la firma Klaukol, líder en la venta de adhesivos para materiales para la construcción, fue secuestrado el miércoles a las 15, cuando se encontraba jugando en el cybercafé Mac Rock, en pleno centro de Ramos Mejía. En diálogo con la prensa, Juan Marcos Anceschi, padre de Juan Pablo, dijo que el asedio periodístico lo obligó a tener que ocultarse para evitar ser seguido y poner en peligro la vida de su hijo hasta que pagó el rescate. (DyN)
El chico fue liberado ileso tras permanecer casi 36 horas en poder de sus secuestradores, que cobraron cerca de 18.200 dólares y $5.000 por el rescate, pese a que inicialmente habían reclamado medio millón de dólares.
Juan Pablo fue dejado a las 2.10 cerca de una villa miseria de El Jagüel, en el sur del Gran Buenos Aires, curiosamente en la misma jurisdicción donde fue secuestrado otro adolescente, Diego Peralta, de 17 años, cuyo caso tuvo un final trágico, ya que apareció asesinado 39 días más tarde en una tosquera de Ezpeleta, pese a que su familia pagó rescate.
Durante su cautiverio, el menor estuvo atado de pies y manos y con los ojos vendados, aunque tanto él como sus familiares confirmaron que fue bien tratado por los secuestradores.
El chico, hijo del ex dueño de la firma Klaukol, líder en la venta de adhesivos para materiales para la construcción, fue secuestrado el miércoles a las 15, cuando se encontraba jugando en el cybercafé Mac Rock, en pleno centro de Ramos Mejía. En diálogo con la prensa, Juan Marcos Anceschi, padre de Juan Pablo, dijo que el asedio periodístico lo obligó a tener que ocultarse para evitar ser seguido y poner en peligro la vida de su hijo hasta que pagó el rescate. (DyN)







