No hay Lavagna sin PJ

El ex ministro de Economía se encuentra en un limbo político: no dejó de ser justicialista, se reunió con radicales y comparte no pocas medidas de Kirchner. Por Angel Anaya - Columnista - angelanaya@fibertel.com.ar

10 Junio 2006
BUENOS AIRES.- “Lavagna es un eventual candidato presidencial, pero no ha podido definir hasta ahora su situación en la competencia”. Esa ha sido la explicación que Mauricio Macri dio a quienes consideraron prematuro que lo haya hecho él bajo la sigla de Propuesta Republicana. Seguramente que el flamante candidato tiene razón respecto del limbo político donde se halla el ex ministro de Economía, quien no dejó de ser justicialista, se ha reunido con radicales que deben definirse en una compleja interna y comparte no pocas medidas de Kirchner. La singularidad de ese abanico de alternativas posibles es que, aun así, la personalidad de Lavagna es respetada ampliamente aunque se encuentre a prueba, lo cual explica el rápido crecimiento que sigue teniendo en las cotidianas encuestas de Internet. Macri advirtió de su decisión a otro candidato y virtual aliado, el gobernador Jorge Sobisch, y lo mismo a Ricardo López Murphy, agregando que no se puede quedar a la espera para organizar una estructura que exige tiempo y una “cara visible”. Así lo vio antes Elisa Carrió, que debutó en la carrera presidencial jurando que irá sola. En la actualidad, cuando faltan 17 meses para las urnas, se comienza a vislumbrar que el empeño del ex ministro apunta a lograr una personería predominantemente justicialista, mediante la atracción de quienes se resisten al kirchnerismo.

Razones para pensar

El rastro que ha ido dejando Lavagna entre sus interlocutores revela que no cree en la posibilidad de intentar un movimiento airoso fuera del justicialismo. El testimonio más elocuente que, a su juicio, lo prueba, es la conducta de Kirchner, quien después de pretender armar su poder sobre el Frente de la Victoria ha debido volcarse al PJ. En consecuencia, de lo que se trata es de lograr ser reconocido con ese origen, utilizando la gran estructura nacional, más las alianzas que se sumen; especialmente la radical, que sigue siendo importante pero carece de figuras nacionales. Mauricio Macri lo ha visto así después de una intensa indagación entre no pocos analistas políticos, llegando a la conclusión de apresurar su candidatura para consolidar una fuerza con el mayor tiempo posible. “No se puede repetir la experiencia penosa de la Alianza” suele afirmar entre quienes dudan sobre su anticipación, recordando con ello que se trató de una coalición cuyo fin esencial fue oponerse al justicialismo. Con mayor sentido pragmático, el líder de Pro no deja de respetar a Lavagna, pero lo considera demasiado comprometido por la necesidad de tener que acordar con un justicialismo y un radicalismo tan divididos y proclives a las mutaciones como lo observado en el último lustro. (De nuestra Sucursal)







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