31 Agosto 2002 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Después de permanecer casi 24 horas secuestrado, Jorge Milito, padre de los futbolistas Gabriel y Diego Milito, fue liberado ayer sano y salvo luego de que su familia pagó un rescate por un monto no revelado, en un nuevo caso resonante de la ola de inseguridad en la provincia de Buenos Aires.
En ese sentido, a la postura que tomó Eduardo Coudet -jugador de River, quien ayer partió a España a causa de la inseguridad-, ayer se sumó el 10 de San Lorenzo, Leandro Romagnoli. "La ola de inseguridad recién está empezando y tengo miedo. Entiendo la decisión que tomó el ?Chacho? (Coudet). Es más, si tuviera una oferta de Europa también me iría", dijo Romagnoli.
El jugador indicó que queda preocupado cuando su familia sale a la calle por temor a que a alguno de sus seres queridos le ocurra lo mismo que a Cristian Riquelme (hermano de Juan Román) o a Jorge Milito. "No quiero que esto me pase", dijo. Otro que sorprendió con sus declaraciones fue Américo Gallego, técnico de Independiente. "Estoy con mucha bronca. Pero no sólo por lo que le pasó al padre de Gabriel (Milito). Lo vengo diciendo desde hace tiempo y ya lo tengo decidido. Me voy de la Argentina a fin de año. Es que en estos tiempos salimos, pero no sabemos si volvemos a nuestras casa", afirmó.
Con respecto al caso de Jorge Milito, los secuestradores habían hecho un prolijo trabajo de inteligencia para capturarlo; eran al menos seis, y presuntamente operaban en la zona del sur del conurbano. Milito, quien había sido secuestrado el jueves poco después del mediodía por cuatro delincuentes, llegó ayer a las 7 a su casa, en Quilmes, en un remise que abordó cerca del lugar donde fue liberado por los secuestradores, en Berazategui. "Uno siente impotencia; el país está en llamas y cuando a uno le pasa, se da cuenta de lo grave que es", enfatizó Milito.
Aseguró que en general fue bien tratado y que los secuestradores le "daban de comer, de tomar" y le pedían que se mantuviera en calma porque las negociaciones iban bien, y que todo el tiempo estuvo vendado y atado sobre una cama. "Ellos conocían a los chicos más que nada y me hablaban de fútbol, de qué cuadro era yo", relató. "Es una terrible experiencia", dijo. (DyN)
En ese sentido, a la postura que tomó Eduardo Coudet -jugador de River, quien ayer partió a España a causa de la inseguridad-, ayer se sumó el 10 de San Lorenzo, Leandro Romagnoli. "La ola de inseguridad recién está empezando y tengo miedo. Entiendo la decisión que tomó el ?Chacho? (Coudet). Es más, si tuviera una oferta de Europa también me iría", dijo Romagnoli.
El jugador indicó que queda preocupado cuando su familia sale a la calle por temor a que a alguno de sus seres queridos le ocurra lo mismo que a Cristian Riquelme (hermano de Juan Román) o a Jorge Milito. "No quiero que esto me pase", dijo. Otro que sorprendió con sus declaraciones fue Américo Gallego, técnico de Independiente. "Estoy con mucha bronca. Pero no sólo por lo que le pasó al padre de Gabriel (Milito). Lo vengo diciendo desde hace tiempo y ya lo tengo decidido. Me voy de la Argentina a fin de año. Es que en estos tiempos salimos, pero no sabemos si volvemos a nuestras casa", afirmó.
Con respecto al caso de Jorge Milito, los secuestradores habían hecho un prolijo trabajo de inteligencia para capturarlo; eran al menos seis, y presuntamente operaban en la zona del sur del conurbano. Milito, quien había sido secuestrado el jueves poco después del mediodía por cuatro delincuentes, llegó ayer a las 7 a su casa, en Quilmes, en un remise que abordó cerca del lugar donde fue liberado por los secuestradores, en Berazategui. "Uno siente impotencia; el país está en llamas y cuando a uno le pasa, se da cuenta de lo grave que es", enfatizó Milito.
Aseguró que en general fue bien tratado y que los secuestradores le "daban de comer, de tomar" y le pedían que se mantuviera en calma porque las negociaciones iban bien, y que todo el tiempo estuvo vendado y atado sobre una cama. "Ellos conocían a los chicos más que nada y me hablaban de fútbol, de qué cuadro era yo", relató. "Es una terrible experiencia", dijo. (DyN)







