Seguridad, Seguridad, Seguridad
La palabrita figura sólo tres veces en la nueva Constitución, a cuyos ideólogos seguramente no les interesó mucho profundizar en el tema. Muy poco tiempo. Por Juan Manuel Montero - Redacción de LA GACETA - jmontero@lagaceta.com.ar
10 Junio 2006 Seguir en 
Roberto Campbell, Mauro Rearte, José Antonio Cegada, Ramón Tapia, Roberto Díaz, Roque Romano, Lauro Cabrera, Manuel Castro, Francisco Tolaba, David Acuña, Mauro Orellana, Luis Ibarra, Daiana Gigena, Lucas Quiroz, César Mansilla, Ramón Zárate, Elisa Guidi, Paulina Lebbos, María Fernanda Chaila, Emanuel Alvarez. Son 20 nombres que rápidamente vienen a la memoria, pero hay decenas más. A todos ellos los une la tragedia. Son víctimas de crímenes sin castigo. Son representantes de la impunidad en Tucumán. Impunidad. Una palabra que se hizo carne en la Argentina y que está muy lejos de volver a ser sólo una más del diccionario.Padres, hermanos, esposas, hijos de todos ellos han comenzado a unirse, luego de que los amigos de Paulina Lebbos, en una decisión sin muchos antecedentes en la provincia, aunque con gran repercusión en otras del país, empezaron a marchar todos los martes para reclamar el esclarecimiento del caso, algo que hoy, a más de tres meses de la desaparición de la joven, parece muy lejano. Aunque muchos pretendan minimizar el impacto que producen las manifestaciones, es evidente que esas personas que cada martes dejan velas encendidas en las escalinatas de Casa de Gobierno aún no encuentran las respuestas que reclaman.
El ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanian, uno de los más respetados juristas del país, dijo recientemente que "el manejo de las fuerzas policiales en las últimas décadas estuvo signado por la improvisación". "Hubo un desinterés marcado de la clase política en hacerse cargo de ese tema - aseguró-. Y en seguridad no se puede improvisar".
Cuando se inició la gobernación de José Alperovich, Pablo Baillo, su ministro de Seguridad Ciudadana, cartera creada especialmente, aseguró que a partir de su gestión se tendría por primera vez un plan de seguridad para la provincia, que perduraría por los próximos 20 años. Repasemos. En la flamante Constitución provincial se escribió sólo tres veces el término "seguridad". Poco, teniendo en cuenta que el documento tiene 15.607 palabras. Dos veces aparece en el capítulo de las Atribuciones del Poder Ejecutivo, y una tercera en el referido a las funciones, las atribuciones y las finalidades de los municipios.
Los escribas del gobernador Alperovich se esmeraron en recordar los dichos de Baillo. Dejaron el artículo 19º), que reza "Tener bajo su inspección todos los objetos de la policía de seguridad y vigilancia y todos los establecimientos públicos de la Provincia", y crearon el 20º, según el cual entre las atribuciones del Ejecutivo están: "Adoptar las medidas necesarias para conservar la paz y el orden público por todos los medios que no estén expresamente prohibidos por la Constitución y leyes vigentes. Asimismo, garantizar la seguridad pública desarrollando estrategias y políticas multidisciplinarias de prevención del delito y la violencia, diseñando y facilitando los canales de participación comunitaria".
Siglo XVIII
Días después de la aparición de cuerpo de Paulina Lebbos, Baillo cayó por el peso de sus propias palabras; fue reemplazado por el ultradiscreto Mario López Herrera, quien saltó de la silla de subsecretario de Seguridad al sillón ministerial cuando menos se lo esperaba. Y cuando López Herrera comenzó a analizar el legado que había recibido, advirtió que tenía a su cargo una Policía propia del siglo XVIII, y que lo único que había hecho su antecesor había sido incorporar gente. Había cantidad desordenada, y mínima calidad. El trabajo, en consecuencia, es arduo; sobre todo, porque dentro de la misma Policía hay quienes quieren que nada cambie. Y en el imaginario popular queda la sensación de que es mucho más fácil criticar a la Policía que a la Justicia, que comete errores a menudo, aunque, es cierto, muchas veces propiciados por la labor de los uniformados. López Herrera pretende poner en marcha un plan integral para la seguridad para la provincia, pero decidió que era mejor no hacer conocer muchas cosas. La experiencia indica que los cambios suelen ser traumáticos. El problema es que la readaptación será larga, y hay cientos de tucumanos que ya no tienen tiempo. Ven que en 85 días se armó una nueva constitución, y que, en cambio, ya pasaron 101 desde que desapareció Paulina y aún no están seguros ni siquiera de cómo fue que la mataron.
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