La cooptación, por buen camino
El jefe de Estado provocó un temblor en la frágil estructura del radicalismo, tras el encuentro con gobernadores afiliados a la centenaria agrupación. Por Angel Anaya - Columnista - angelanaya@fibertel.com.ar
01 Junio 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- No cabe duda de que Kirchner ha conseguido someter a un sismo la frágil estructura ideológica del radicalismo, como evidencia el apoyo de sus gobernadores a la convocatoria presidencial para concertar en el pluralismo limitado propuesto el 25 de Mayo. Ha sido una adhesión tibia, pero adhesión al fin, que tuvo un comentario muy duro del titular del comité nacional, Roberto Iglesias: "que se sinceren, sean decentes y se vayan del partido", los dirigentes que asuman tal postura. En aquella decisión, Miguel Saiz, de Río Negro, sin embargo, puso el dedo en la llaga al solicitar al Presidente que acepte previamente discutir políticas de Estado, entre ellas, nada menos, una ley de coparticipación federal de impuestos cuya ausencia le permite al poder central manejar a las provincias con su poderosa caja. Va ser muy difícil que Kirchner acceda a ello antes de las elecciones, pero eso no impedirá que el polémico debate radical que seguirá al esperado posicionamiento, debilite aún más a la fuerza de oposición más importante que enfrenta el Gobierno. Tiene fundada razón el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá, cuando afirma que las urnas de 2007 no serán para una elección, sino las de un plebiscito. El influyente intendente radical de San Isidro, Gustavo Posse, ha sostenido en esta ocasión que, en todo caso, es más importante ser fieles al distrito a cargo, que al partido. La ley dormida
La gran estrategia presidencial, hasta el momento exitosa, ha requerido también alguna rectificación de su inspirador, como es el propósito de no modificar la dependencia de los liceos militares, anunciado al gobernador radical más fiel, Julio Cobos. Kirchner lo hizo de tal manera que atribuyó la conflictiva decisión a la ministra de Defensa, Nilda Garré, cuando resulta de todo punto inimaginable que aquella haya procedido sin una orden o autorización de arriba.
Se trata de una historia muy larga, pues está incluida en la reglamentación de la Ley de Defensa Nacional, 23.544, sancionada durante el gobierno de Raúl Alfonsín, -13 de abril de 1988- pero que, aunque parezca fantástico, no fue reglamentada desde entonces, a pesar que el texto sancionado por el Congreso disponía que se lo hiciera antes de un año. Los recientes anuncios de Kirchner en el conflictivo escenario del Día del Ejército, en cuanto a reforma de las Fuerzas Armadas, no hicieron más que seguir las pautas de esa norma, muy similar al modelo de Estados Unidos, que se encuentra, ahora sí, en su análisis reglamentario. El hecho de que silenciara ese aspecto ha molestado bastante en el radicalismo, especialmente al propio Alfonsín, acusado repetidamente por el "punto final" pero también olvidado a propósito del juicio a los comandantes del Proceso. (De nuestra Sucursal)
Lo más popular
Ranking notas premium







