29 Agosto 2002 Seguir en 
Amenazas de muerte, vidrios rotos y denuncias cruzadas ante la Policía rompieron la tranquilidad que supieron tener los vecinos de Uttinger primera cuadra, en Tafí Viejo. Los habitantes de esa zona le atribuyen a la aparición de una supuesta secta religiosa todo el conflicto, y denuncian que allí se realizan ruidosos ritos en los que, al parecer, se sacrificarían animales.
En mayo pasado, la familia Delgado alquiló la casa ubicada en el número 31 de esa calle. Llegaron con más de una treintena de perros y cerca de 15 gatos, según el relato de los vecinos históricos de esa cuadra, que viven allí desde hace más de 50 años en la mayoría de los casos.
"No sé bien qué hacen, pero más de una vez escuché la voz de una mujer. Parece que les hablaba a los perros que se quejaban, que no era ese su turno, sino que correría la sangre de los vecinos", comentó la docente Clara Murúa de Carmona, quien vive al lado.
Sobre los supuestos rituales de la presunta secta nadie tiene muchas precisiones. Pablo Tello, un joven que vive en la casa de los Delgado (ellos no estaban ayer) dijo que es una casa de familia como cualquier otra.
Tello y Cristina Gutiérrez, quien también vive allí, afirmaron que tienen tantos perros y gatos por amor. "Antes juntábamos los perros que la gente tiraba, pero ahora por una cuestión económica y de espacio ya no lo hacemos... Pero tampoco podemos abandonar los que nos quedaron", dijeron.
Extraños contactos
Los vecinos sostuvieron que una enfermera de nombre Norma Formoso es quien lidera el grupo. Ella tiene dos libros escritos, que según Tello "le fueron dictados por los ángeles, porque ella tiene contacto con ellos siempre".
Entre los asistentes a las reuniones que se hacen en la casa, y que Tello y Gutiérrez calificaron como "simples encuentros de amigos", hay profesionales.
Si bien sobre la supuesta secta no hay muchos datos, sí los hay sobre las denuncias cruzadas entre los vecinos y los habitantes de esa casa. "El 19 de agosto a la 1.30 mi marido fue a la comisaría porque no podíamos dormir por los gritos y los lamentos de los perros, y ellos fueron por atrás a denunciarlo. Terminó preso él", dijo Murúa de Carmona refiriéndose al ingeniero Ramón Carmona, quien estuvo alojado allí por desórdenes, según se informó. Su vecino Ramón Martínez dijo que mientras él estaba en la comisaría para pedir por Carmona, escuchó que "el intendente llamaba por teléfono para interceder".
"Como ido"
El martes pasado a la mañana, dijo Martínez, le rompieron con una piedra el parabrisas, y responsabilizó a los miembros de la supuesta secta.
"Antes me había cruzado con uno de ellos, que estaba como ido, y luego aparecieron otros cuatro, en evidente estado de ebriedad, y me amenazaban; entré a mi casa porque iban a agredirme, y después me rompieron el auto", afirmó.
En mayo pasado, la familia Delgado alquiló la casa ubicada en el número 31 de esa calle. Llegaron con más de una treintena de perros y cerca de 15 gatos, según el relato de los vecinos históricos de esa cuadra, que viven allí desde hace más de 50 años en la mayoría de los casos.
"No sé bien qué hacen, pero más de una vez escuché la voz de una mujer. Parece que les hablaba a los perros que se quejaban, que no era ese su turno, sino que correría la sangre de los vecinos", comentó la docente Clara Murúa de Carmona, quien vive al lado.
Sobre los supuestos rituales de la presunta secta nadie tiene muchas precisiones. Pablo Tello, un joven que vive en la casa de los Delgado (ellos no estaban ayer) dijo que es una casa de familia como cualquier otra.
Tello y Cristina Gutiérrez, quien también vive allí, afirmaron que tienen tantos perros y gatos por amor. "Antes juntábamos los perros que la gente tiraba, pero ahora por una cuestión económica y de espacio ya no lo hacemos... Pero tampoco podemos abandonar los que nos quedaron", dijeron.
Extraños contactos
Los vecinos sostuvieron que una enfermera de nombre Norma Formoso es quien lidera el grupo. Ella tiene dos libros escritos, que según Tello "le fueron dictados por los ángeles, porque ella tiene contacto con ellos siempre".
Entre los asistentes a las reuniones que se hacen en la casa, y que Tello y Gutiérrez calificaron como "simples encuentros de amigos", hay profesionales.
Si bien sobre la supuesta secta no hay muchos datos, sí los hay sobre las denuncias cruzadas entre los vecinos y los habitantes de esa casa. "El 19 de agosto a la 1.30 mi marido fue a la comisaría porque no podíamos dormir por los gritos y los lamentos de los perros, y ellos fueron por atrás a denunciarlo. Terminó preso él", dijo Murúa de Carmona refiriéndose al ingeniero Ramón Carmona, quien estuvo alojado allí por desórdenes, según se informó. Su vecino Ramón Martínez dijo que mientras él estaba en la comisaría para pedir por Carmona, escuchó que "el intendente llamaba por teléfono para interceder".
"Como ido"
El martes pasado a la mañana, dijo Martínez, le rompieron con una piedra el parabrisas, y responsabilizó a los miembros de la supuesta secta.
"Antes me había cruzado con uno de ellos, que estaba como ido, y luego aparecieron otros cuatro, en evidente estado de ebriedad, y me amenazaban; entré a mi casa porque iban a agredirme, y después me rompieron el auto", afirmó.







