29 Agosto 2002 Seguir en 
CONCEPCION.- El ex presidiario Angel Eduardo Díaz reuniría méritos para convertirse en uno de los más temibles delincuentes aparecidos en el sur tucumano en los últimos tiempos. Ayer quedó casi confirmado que fue el asesino de Carolina del Valle Barraza, de Iltico. Unos cinco testigos lo reconocieron como el hombre que vieron en una bicicleta, cerca del cementerio en que apareció muerta la muchacha, el día en que fue atacada a machetazos. El rodado secuestrado fue reconocido como el mismo que él usaba.
También habría quedado establecido que la campera que tenía cuando lo detuvieron en unos cañaverales de Villa Quinteros era de Carolina. Ahora la fiscal de la IV Nominación, Eva Frías de Ruiz, espera contar con los resultados de las pericias para determinar, entre otras cosas, si los cabellos que se encontraron en las manos de la joven asesinada son de Díaz.
La versión se conoció extraoficialmente en Tribunales, pues hasta ayer persistía el secreto de sumario.
En la mañana de ayer Díaz anduvo de fiscalía en fiscalía. En la número IV, a cargo de Raúl Eduardo Fermoselle, la joven María Eugenia Juárez, de Los Rojo, y una señora de Villa Quinteros lo reconocieron también como el hombre que las atacó en la zona con el propósito de violarlas. La primera, de 16 años, en la tarde del 9 de agosto fue agredida con un machete en la cabeza y en la nuca cuando se resistió en un camino vecinal de León Rougés. Una muchacha amiga apareció oportunamente y puso en fuga al agresor. La señora fue abordada en un camino que conduce a Simoca y forcejeó con el atacante. Un vecino del lugar que pasaba por la zona escuchó los gritos y fue en ayuda de la mujer, que resultó sólo con una contusión en un brazo. El delincuente se escapó por unos cañaverales. El propio fiscal Fermoselle confirmó que ambas reconocieron a Díaz como su atacante. Ahora pedirá al juez José Garzia la prisión preventiva.
Sonrisa socarrona
Bernarda Herrera fue la primera en reconocerlo como el delincuente que la atacó a machetazos en la tarde del 17 de agosto. "Cuando lo vi me miró sonriéndose socarronamente. No tengo dudas de que era él", comentó.
Los recorridos del ex presidiario por las dependencias judiciales concluyeron en la mañana en la Fiscalía I, a cargo de Cecilia Tasquer de Villaluenga. Allí tiene una causa por robo a un telecentro de Villa Quinteros y la víctima también lo reconoció como el autor del delito.
Díaz, sin dudas, vivió su jornada más negra. El hecho de que el homicidio de Carolina esté a un paso de quedar totalmente esclarecido acercó tranquilidad a las atemorizadas poblaciones del sur tucumano. En el caso trabajan las Brigadas de Investigaciones de la Regional Sur, a cargo del subcomisario René Torchán, y de la Oeste, que encabeza el subcomisario Ramón Quinteros, con la supervisión del segundo jefe de la URS, comisario inspector Rolando Máximo Gómez.
Francisco Barraza y su esposa, Nélida Bravo, padres de Carolina, estuvieron en Tribunales pero se retiraron sin formular declaraciones. Al parecer habían concurrido a reconocer la campera de su hija. (C)
Los Díaz defienden a su hijo de los cargos
CONCEPCION.- "Ladrón, sí; pero violador y homicida, jamás. Pongo las manos en el fuego". Doña Marcela Rosa Juárez no concibe la peligrosidad que se le atribuye a su criado, el ex presidiario Angel Eduardo Díaz.
Acusado de la muerte de Carolina Barraza y de las agresiones e intentos de violación de otras tres mujeres, el hombre "siempre anduvo en robos de chucherías, pero nunca en hechos violentos", sostiene la madrastra.
Los Díaz viven en el barrio 17 de Julio de Villa Quinteros. Su padre, Angel Salvador Díaz, actual esposo de doña Marcela, tampoco admite los cargos que pesan sobre su hijo. "Desde chico anduvo con eso de robar cosas de poco valor. Vaya a saber lo que le pasaba por la cabeza. Pero no peleaba con nadie" dijo el hombre. Luego guardó silencio.
"Muy respetuoso"
"Lo agarraron para culparlo de todo. Era previsible. Y para colmo no tenemos ni un peso para pagarle un abogado. Insisto en que será ladrón, pero nunca violador o matador. Es muy respetuoso; a mis chicos los cuidaba cada vez que venía y jamás se atrevió con ninguno", sostiene doña Marcela. "Lo crié desde los 5 años, cuando me uní a mi esposo. Era un chico que no quería ir a la escuela, se escondía. Siempre vivió con problemas de conducta y con la ley. No se lo podía controlar", añadió.
Un vecino de Río Seco replicó la presunta pasividad del ex presidiario, defendida por sus parientes. "No era nada de inofensivo. Una vez durante una pelea callejera le pegó un ladrillazo en la cabeza a un hombre. Este cayó al suelo ensangrentado y Díaz lo siguió golpeando hasta que lograron dominarlo", recordó.
Pero la madrastra lo defiende con argumentos: "mire, ¿cómo se puede pensar que el violador es él si está preso y el domingo atacaron a otra chica? Una misma vive con el Jesús en la boca por ese tipo que anda suelto. En esta casa las chicas ya no salen por miedo", dijo la madrastra. "Cada vez que llegaba aquí era muy obediente conmigo. Hacía los mandados sin quejas. Aquí nunca le faltó el respeto a nadie", concluyó. (C)
También habría quedado establecido que la campera que tenía cuando lo detuvieron en unos cañaverales de Villa Quinteros era de Carolina. Ahora la fiscal de la IV Nominación, Eva Frías de Ruiz, espera contar con los resultados de las pericias para determinar, entre otras cosas, si los cabellos que se encontraron en las manos de la joven asesinada son de Díaz.
La versión se conoció extraoficialmente en Tribunales, pues hasta ayer persistía el secreto de sumario.
En la mañana de ayer Díaz anduvo de fiscalía en fiscalía. En la número IV, a cargo de Raúl Eduardo Fermoselle, la joven María Eugenia Juárez, de Los Rojo, y una señora de Villa Quinteros lo reconocieron también como el hombre que las atacó en la zona con el propósito de violarlas. La primera, de 16 años, en la tarde del 9 de agosto fue agredida con un machete en la cabeza y en la nuca cuando se resistió en un camino vecinal de León Rougés. Una muchacha amiga apareció oportunamente y puso en fuga al agresor. La señora fue abordada en un camino que conduce a Simoca y forcejeó con el atacante. Un vecino del lugar que pasaba por la zona escuchó los gritos y fue en ayuda de la mujer, que resultó sólo con una contusión en un brazo. El delincuente se escapó por unos cañaverales. El propio fiscal Fermoselle confirmó que ambas reconocieron a Díaz como su atacante. Ahora pedirá al juez José Garzia la prisión preventiva.
Sonrisa socarrona
Bernarda Herrera fue la primera en reconocerlo como el delincuente que la atacó a machetazos en la tarde del 17 de agosto. "Cuando lo vi me miró sonriéndose socarronamente. No tengo dudas de que era él", comentó.
Los recorridos del ex presidiario por las dependencias judiciales concluyeron en la mañana en la Fiscalía I, a cargo de Cecilia Tasquer de Villaluenga. Allí tiene una causa por robo a un telecentro de Villa Quinteros y la víctima también lo reconoció como el autor del delito.
Díaz, sin dudas, vivió su jornada más negra. El hecho de que el homicidio de Carolina esté a un paso de quedar totalmente esclarecido acercó tranquilidad a las atemorizadas poblaciones del sur tucumano. En el caso trabajan las Brigadas de Investigaciones de la Regional Sur, a cargo del subcomisario René Torchán, y de la Oeste, que encabeza el subcomisario Ramón Quinteros, con la supervisión del segundo jefe de la URS, comisario inspector Rolando Máximo Gómez.
Francisco Barraza y su esposa, Nélida Bravo, padres de Carolina, estuvieron en Tribunales pero se retiraron sin formular declaraciones. Al parecer habían concurrido a reconocer la campera de su hija. (C)
Los Díaz defienden a su hijo de los cargos
CONCEPCION.- "Ladrón, sí; pero violador y homicida, jamás. Pongo las manos en el fuego". Doña Marcela Rosa Juárez no concibe la peligrosidad que se le atribuye a su criado, el ex presidiario Angel Eduardo Díaz.
Acusado de la muerte de Carolina Barraza y de las agresiones e intentos de violación de otras tres mujeres, el hombre "siempre anduvo en robos de chucherías, pero nunca en hechos violentos", sostiene la madrastra.
Los Díaz viven en el barrio 17 de Julio de Villa Quinteros. Su padre, Angel Salvador Díaz, actual esposo de doña Marcela, tampoco admite los cargos que pesan sobre su hijo. "Desde chico anduvo con eso de robar cosas de poco valor. Vaya a saber lo que le pasaba por la cabeza. Pero no peleaba con nadie" dijo el hombre. Luego guardó silencio.
"Muy respetuoso"
"Lo agarraron para culparlo de todo. Era previsible. Y para colmo no tenemos ni un peso para pagarle un abogado. Insisto en que será ladrón, pero nunca violador o matador. Es muy respetuoso; a mis chicos los cuidaba cada vez que venía y jamás se atrevió con ninguno", sostiene doña Marcela. "Lo crié desde los 5 años, cuando me uní a mi esposo. Era un chico que no quería ir a la escuela, se escondía. Siempre vivió con problemas de conducta y con la ley. No se lo podía controlar", añadió.
Un vecino de Río Seco replicó la presunta pasividad del ex presidiario, defendida por sus parientes. "No era nada de inofensivo. Una vez durante una pelea callejera le pegó un ladrillazo en la cabeza a un hombre. Este cayó al suelo ensangrentado y Díaz lo siguió golpeando hasta que lograron dominarlo", recordó.
Pero la madrastra lo defiende con argumentos: "mire, ¿cómo se puede pensar que el violador es él si está preso y el domingo atacaron a otra chica? Una misma vive con el Jesús en la boca por ese tipo que anda suelto. En esta casa las chicas ya no salen por miedo", dijo la madrastra. "Cada vez que llegaba aquí era muy obediente conmigo. Hacía los mandados sin quejas. Aquí nunca le faltó el respeto a nadie", concluyó. (C)







