19 Marzo 2006 Seguir en 
PARIS.- Grandes multitudes de estudiantes, sindicalistas y políticos de izquierda tomaron ayer las calles en toda Francia para presionar contra una nueva ley de empleo que, según los detractores de la iniciativa, puede socavar la seguridad laboral de los trabajadores jóvenes. La mayor concentración se registró en París, con 360.000 manifestantes según los organizadores del acto (80.000, según el gobierno). También fueron multitudinarias las marchas en Marsella, Nantes, Toulouse, Burdeos, Rennes, Lyon y Lille.
Según los líderes de las protestas, más de 1,5 millón de personas se manifestaron en todo el país contra el Contrato de Primer Empleo (CPE), dirigido a menores de 26 años, por el cual los empleadores pueden despedir sin indemnización ni causa al trabajador en los primeros dos años de actividad.
La protesta en París fue la tercera consecutiva para exigir al gobierno conservador de Jacques Chirac que derogue el CPE. Chirac respalda la iniciativa de su primer ministro, Dominique de Villepin, pero a la vez llama a un diálogo. Dirigentes estudiantiles y sindicalistas consideran que el llamado es tardío, y que el proyecto laboral debió ser sometido a discusión con las partes interesadas.
Luego de las manifestaciones, y pese al operativo de seguridad que incluyó el cierre de negocios y el despeje de las calles por donde pasó la marcha, se repitieron los actos de violencia que sacudieron a la capital parisina durante esta semana. Varias decenas de jóvenes lanzaron piedras y botellas contra policías antidisturbios en la plaza de la Nación. Los agentes dispersaron a los alborotadores con gases lacrimógenos. No obstante, los revoltosos incendiaron automóviles, rompieron vidrieras de comercios y cabinas telefónicas.
Según el gobierno, la ley de empleo dará igual oportunidad a todos los jóvenes, argumento que rechazan los críticos. De Villepin optó por conversar con un grupo de rectores universitarios para tratar de resolver la crisis. La actividad universitaria está virtualmente paralizada y es creciente el número de colegios secundarios tomados por estudiantes. Los decanos le aconsejaron al primer ministro que cancele el plan durante seis meses, para permitir un debate. "Le dijimos al primer ministro que los intentos por explicar el contrato son vanos, y que se requiere un período de reflexión", dijo Yannick Vallee, rector de la Universidad de Grenoble. (Reuter-DPA)
Según los líderes de las protestas, más de 1,5 millón de personas se manifestaron en todo el país contra el Contrato de Primer Empleo (CPE), dirigido a menores de 26 años, por el cual los empleadores pueden despedir sin indemnización ni causa al trabajador en los primeros dos años de actividad.
La protesta en París fue la tercera consecutiva para exigir al gobierno conservador de Jacques Chirac que derogue el CPE. Chirac respalda la iniciativa de su primer ministro, Dominique de Villepin, pero a la vez llama a un diálogo. Dirigentes estudiantiles y sindicalistas consideran que el llamado es tardío, y que el proyecto laboral debió ser sometido a discusión con las partes interesadas.
Luego de las manifestaciones, y pese al operativo de seguridad que incluyó el cierre de negocios y el despeje de las calles por donde pasó la marcha, se repitieron los actos de violencia que sacudieron a la capital parisina durante esta semana. Varias decenas de jóvenes lanzaron piedras y botellas contra policías antidisturbios en la plaza de la Nación. Los agentes dispersaron a los alborotadores con gases lacrimógenos. No obstante, los revoltosos incendiaron automóviles, rompieron vidrieras de comercios y cabinas telefónicas.
Según el gobierno, la ley de empleo dará igual oportunidad a todos los jóvenes, argumento que rechazan los críticos. De Villepin optó por conversar con un grupo de rectores universitarios para tratar de resolver la crisis. La actividad universitaria está virtualmente paralizada y es creciente el número de colegios secundarios tomados por estudiantes. Los decanos le aconsejaron al primer ministro que cancele el plan durante seis meses, para permitir un debate. "Le dijimos al primer ministro que los intentos por explicar el contrato son vanos, y que se requiere un período de reflexión", dijo Yannick Vallee, rector de la Universidad de Grenoble. (Reuter-DPA)







