Decenas de detenidos dejó la operación militar en Irak

No se produjo ningún enfrentamiento en la zona de rastrillaje. Escondites de armas. La "Operación Enjambre" movilizó 50 bombarderos y 2.000 soldados, la mitad de ellos iraquíes. Se cree que podrían atrapar al sanguinario al Zarqawi.

A LO LEJOS. Soldados estadounidenses disparan un cañón contra un objetivo sospechoso detectado en una región fronteriza con Siria.(AFP-NA)
A LO LEJOS. Soldados estadounidenses disparan un cañón contra un objetivo sospechoso detectado en una región fronteriza con Siria.(AFP-NA)
18 Marzo 2006
WASHINGTON.- La muy publicitada "Operación Enjambre", presentada por el Pentágono como la mayor ofensiva militar desde que se inició la guerra en Irak, ha dejado en dos días consecutivos de incursiones aéreas y de operativos terrestres unos 50 detenidos y armas confiscadas en una región ubicada al norte de Bagdad.
La operación, en la que participan 50 bombarderos, unos 2.000 soldados estadounidenses e iraquíes, helicópteros artillados y unidades blindadas, tiene como escenario una planicie al noreste de Samarra, donde se presume que está oculto Abu Musab al Zarqawi, líder de Al Qaeda en la Mesopotamia. Además, se sostiene que en dicha zona existen campos de entrenamiento de combatientes extranjeros. Las unidades estadounidenses e iraquíes cercaron ayer varias aldeas y registraron viviendas de granjeros ubicadas en medio de cultivos de maíz. Los registros se hicieron bajo la vigilancia de aviones de observación sin piloto que sobrevolaban la zona, habitada por árabes sunnitas.
"Hemos encontrado seis escondites que contenían obuses de mortero, cohetes, explosivos, armas y equipos médicos, así como documentos de los rebeldes", dijo un oficial iraquí. Según Bagdad, el objetivo es impedir que los rebeldes establezcan un "santuario" en esta zona próxima a Samarra, donde un mausoleo chiíta fue destruido con dinamita el 22 de febrero. Este hecho desencadenó una virtual guerra civil entre chiítas y sunnitas.
La Casa Blanca insistió en aclarar que el presidente, George W. Bush, no ordenó esta operación militar, que -se calcula- estará terminada el 20, cuando se cumple el tercer aniversario del comienzo de la invasión.
Un 58% de los estadounidenses cree que la guerra ha perjudicado a su país, y un porcentaje similar opina que no mereció la pena, según datos de una encuesta divulgada ayer. Hace tres años, el 75% de los encuestados apoyaba la guerra; un mes después del inicio de los bombardeos, el 85% opinaba que todo marchaba bien. (Reuter-DPA)

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