03 Marzo 2006 Seguir en 
ROMA.- La Unión Soviética quería matar al papa Juan Pablo II por su apoyo al movimiento obrero polaco Solidaridad y su oposición al comunismo en Europa del Este. Esta teoría, mencionada a menudo pero nunca probada ante un tribunal, recibe ahora el apoyo del presidente de una comisión parlamentaria italiana que investiga el caso desde hace tres años.
Según un borrador de informe que será remitido al Parlamento, y extractos del cual publicaron ayer medios italianos, Mehmet Ali Agca, el turco que disparó e hirió de gravedad al Papa en la Plaza de San Pedro, el 13 de mayo de 1981, actuó con la complicidad de agentes secretos búlgaros y alemanes orientales, que a su vez obedecían órdenes directas del entonces presidente de la Unión Soviética, Leonid Ilyich Brezhnev. El senador Paolo Guzzanti (miembro del partido Forza Italia del premier italiano Silvio Berlusconi), dijo que la comisión que él preside cree, más allá de toda duda razonable, que los líderes de la Unión Soviética tomaron la iniciativa de acabar con la vida de Karol Wojtyla.
Las dudas
Sin embargo, no todos los miembros de la llamada Comisión Mitrokhin comparten esta opinión. Este organismo recibe su nombre de un archivista soviético que desertó en 1992 y huyó a Gran Bretaña. Walter Bielli, del partido opositor Izquierda Democrática, afirmó que las conclusiones de Guzzanti no tienen sustento de ninguna prueba documentada. Señaló que la llamada "conexión búlgara", según la cual agentes búlgaros ayudaron a Alí Agca nunca se ha probado. Por ejemplo, el reporte de Guzzanti indica que la presencia en la Plaza de San Pedro, en el momento del ataque, de Serguei Antonov, un presunto agente búlgaro que trabajaba en Roma para la aerolínea Balkan Air, ha sido confirmada por mediante evidencias fotográficas tomadas en la escena del crimen. Sin embargo, Bielli alega que esa evidencia no es concluyente. Antonov fue juzgado por el intento de asesinato y declarado inocente por falta de pruebas.
Según Guzzanti, Brezhnev pidió a la Inteligencia soviética (GRU) que matara al Sumo Pontífice. "El GRU recibió instrucciones para llevar a cabo un asesinato cuya gravedad no tiene parangón en la historia moderna", indica el reporte. Según Bielli, sin embargo, no hay evidencias documentadas que confirmen que el GRU estaba en condiciones de contratar tan fácilmente los espías de otros países del este de Europa. (DPA)
Según un borrador de informe que será remitido al Parlamento, y extractos del cual publicaron ayer medios italianos, Mehmet Ali Agca, el turco que disparó e hirió de gravedad al Papa en la Plaza de San Pedro, el 13 de mayo de 1981, actuó con la complicidad de agentes secretos búlgaros y alemanes orientales, que a su vez obedecían órdenes directas del entonces presidente de la Unión Soviética, Leonid Ilyich Brezhnev. El senador Paolo Guzzanti (miembro del partido Forza Italia del premier italiano Silvio Berlusconi), dijo que la comisión que él preside cree, más allá de toda duda razonable, que los líderes de la Unión Soviética tomaron la iniciativa de acabar con la vida de Karol Wojtyla.
Las dudas
Sin embargo, no todos los miembros de la llamada Comisión Mitrokhin comparten esta opinión. Este organismo recibe su nombre de un archivista soviético que desertó en 1992 y huyó a Gran Bretaña. Walter Bielli, del partido opositor Izquierda Democrática, afirmó que las conclusiones de Guzzanti no tienen sustento de ninguna prueba documentada. Señaló que la llamada "conexión búlgara", según la cual agentes búlgaros ayudaron a Alí Agca nunca se ha probado. Por ejemplo, el reporte de Guzzanti indica que la presencia en la Plaza de San Pedro, en el momento del ataque, de Serguei Antonov, un presunto agente búlgaro que trabajaba en Roma para la aerolínea Balkan Air, ha sido confirmada por mediante evidencias fotográficas tomadas en la escena del crimen. Sin embargo, Bielli alega que esa evidencia no es concluyente. Antonov fue juzgado por el intento de asesinato y declarado inocente por falta de pruebas.
Según Guzzanti, Brezhnev pidió a la Inteligencia soviética (GRU) que matara al Sumo Pontífice. "El GRU recibió instrucciones para llevar a cabo un asesinato cuya gravedad no tiene parangón en la historia moderna", indica el reporte. Según Bielli, sin embargo, no hay evidencias documentadas que confirmen que el GRU estaba en condiciones de contratar tan fácilmente los espías de otros países del este de Europa. (DPA)







