09 Febrero 2006 Seguir en 
Desde 1997 los cortes de rutas y vías públicas realizadas por piqueteros se transformaron en una forma de protesta social creciente.
El alto desempleo estuvo en la génesis de esta forma de protesta. Tartagal y Cutral-Có, localidades con altísimo desempleo por el cierre de la industria petrolera fueron la cuna de los grupos piqueteros que protestan de este modo.
Con la crisis 2001-2002, los cortes realizados por piquetes alcanzaron su máxima expresión cuantitativa.
La violencia en ellos como sucedió a mediados de 2002 en Puente Avellaneda, con la muerte de dos piqueteros por parte de policías bonaerenses puso en evidencia que la violencia en este tipo de protesta puede tener consecuencias políticas decisivas.
Este hecho llevó al presidente Eduardo Duhalde a adelantar las elecciones a abril de 2003.
Con la salida de la crisis y la baja del desempleo, los cortes de rutas de piqueteros propiamente dichos fueron disminuyendo y en cambio los conflictos sindicales se incrementaron con la reactivación de la economía y mejora del empleo.
Pero el piquete y el corte de rutas y vías públicas pasó a ser usado como parte de reclamos sindicales, como viene sucediendo en el norte de Santa Cruz y en otros sectores sociales, como ocurre hoy con los vecinos y militantes ambientalistas que reclaman en Entre Ríos contra las papeleras de Uruguay.
La administración Kirchner viene tolerando este tipo de protestas con el argumento de que peor es enfrentar situaciones de violencia que puedan derivar al intentar imponer el orden público.
Lo que ha sucedido en Santa Cruz plantea la cuestión de si esta tolerancia no puede terminar precipitando también la violencia, por esta razón la política de tolerar los piquetes para evitar males mayores hoy debe ser discutida nuevamente. (Exclusivo para LA GACETA)
El alto desempleo estuvo en la génesis de esta forma de protesta. Tartagal y Cutral-Có, localidades con altísimo desempleo por el cierre de la industria petrolera fueron la cuna de los grupos piqueteros que protestan de este modo.
Con la crisis 2001-2002, los cortes realizados por piquetes alcanzaron su máxima expresión cuantitativa.
La violencia en ellos como sucedió a mediados de 2002 en Puente Avellaneda, con la muerte de dos piqueteros por parte de policías bonaerenses puso en evidencia que la violencia en este tipo de protesta puede tener consecuencias políticas decisivas.
Este hecho llevó al presidente Eduardo Duhalde a adelantar las elecciones a abril de 2003.
Con la salida de la crisis y la baja del desempleo, los cortes de rutas de piqueteros propiamente dichos fueron disminuyendo y en cambio los conflictos sindicales se incrementaron con la reactivación de la economía y mejora del empleo.
Pero el piquete y el corte de rutas y vías públicas pasó a ser usado como parte de reclamos sindicales, como viene sucediendo en el norte de Santa Cruz y en otros sectores sociales, como ocurre hoy con los vecinos y militantes ambientalistas que reclaman en Entre Ríos contra las papeleras de Uruguay.
La administración Kirchner viene tolerando este tipo de protestas con el argumento de que peor es enfrentar situaciones de violencia que puedan derivar al intentar imponer el orden público.
Lo que ha sucedido en Santa Cruz plantea la cuestión de si esta tolerancia no puede terminar precipitando también la violencia, por esta razón la política de tolerar los piquetes para evitar males mayores hoy debe ser discutida nuevamente. (Exclusivo para LA GACETA)







