Los asesinos mutilaron el cuerpo de Peralta para que no lo reconozcan

La familia del chico, secuestrado cuando iba al colegio, acusa a agentes bonaerenses de tener que ver con el caso.

13 Agosto 2002
BUENOS AIRES.- Tras una angustiosa espera de 39 días, Diego Peralta, el chico de 17 años secuestrado cuando iba al colegio, fue hallado muerto ayer en una laguna del partido bonaerense de Quilmes, con las manos atadas y un profundo corte en el cuello.
Hasta ahora no hay confirmación oficial sobre cómo fue el asesinato: se cree que habría sido ultimado hace por lo menos unos cinco días. Y, aunque en un primer momento se pensó que el muchacho habría sido degollado, no se descarta que el corte haya sido hecho post-mortem y que en realidad lo hayan matado de otra manera. Al joven le habían borrado las huellas dactilares y sacado las piezas dentarias para dificultar su reconocimiento.
La Justicia espera más precisiones al respecto cuando se realice la autopsia, pericia que recién se concretará en las próximas horas, ya que el cadáver estaba muy descompuesto.

Furia familiar
Ahora crece la idea de que algunos policías pudieron haber tenido que ver con el caso, que investiga el juez Carlos Ferreiro Pella. Como no se ha podido explicar la saña con la que actuaron los asesinos, hasta se leyó como un "mensaje mafioso" la versión sobre la desaparición de las huellas. "No queremos más policías corruptos", gritó una de las familiares de Diego, cuando el padre del muchacho, Luis Peralta, llegó con la triste confirmación y su mujer, Emilse, se descompuso al escuchar la noticia.
Diego había desaparecido el 5 de julio, cuando salió de su casa a bordo de un remise -porque llovía- para el colegio privado al que asistía en El Jagüel, en el partido de Esteban Echeverría.
En medio del camino desconocidos interrumpieron la marcha del vehículo, lo hicieron descender y se lo llevaron. El remisero contó que lo hicieron frenar el grito de "Alto, policía". La familia del muchacho comenzó a recibir llamados, a través de los cuales inicialmente se pidió un rescate de $200.000.

Pagaron, sin resultado
Pero luego de varias conversaciones lograron que los secuestradores aceptaran los 9 mil pesos y 2 mil dólares que habían logrado recaudar entre sus conocidos. Pese a que el dinero fue entregado en una estación de trenes, el chico nunca apareció.
El cadáver fue hallado boca abajo, con las manos atadas con un cordón, a la altura del estómago, y llevaba puesto el uniforme del colegio. Durante 39 días los vecinos habían estado haciendo marchas para pedir justicia y cadenas de rezos y plegaria para pedir por la vida de Diego.
El subcomisario José Alberto Hernández, que investigó el caso desde que el chico fue raptado, quedó detenido el 11 de julio último por presuntos robos y extorsión a un comerciante de Monte Chingolo, en Lanús. Posteriormente, el 22 de julio, fueron apresados Aníbal Masgoreet y Hernán Palomeque, efectivos de la Brigada de Investigaciones de Lomas de Zamora.
La Justicia detectó una red de presuntos secuestradores en la que delincuentes y policías serían cómplices y a esta banda se atribuye el homicidio del abogado Marcelo Penna, quien apareció muerto en el Parque Pereyra Iraola, cerca de La Plata. (DyN)

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