10 Enero 2006 Seguir en 
Durante el fin de semana, los principales balnearios públicos de la provincia se vieron desbordados por las personas que buscaban alivio ante las altas temperaturas. Así quedó al descubierto una serie de problemas de seguridad, sobre todo por la insuficiente cantidad de personal asignado para cuidar a los bañistas. Dos personas se ahogaron y otras ocho debieron ser rescatadas del agua.
El Cadillal, el río Loro, La Quebrada de Lules, El Boyero (Trancas) y el Puente Negro (Famaillá) fueron las zonas más visitadas. El domingo, en El Cadillal, seis efectivos de la Policía Lacustre, 20 de la Regional Norte y 18 salvavidas estuvieron a cargo del control de 6.000 visitantes.
Según Daniel Gustavo Apestey, director del Proyecto de Seguridad y coordinador del cuerpo de salvavidas del balneario de El Cadillal, que fue contratado por el Ente Provincial de Turismo, en este lugar existen serias fallas en la seguridad . “Los organismos con los que trabajamos en conjunto no nos están brindando la ayuda que necesitamos para dar una completa seguridad en la zona”, afirmó.
“Los vehículos acuáticos ingresaban a la zona de baño (30 metros agua adentro), lo que pone en peligro a quienes se bañan en el lugar”, dijo el salvavidas.
Otro de los problemas expuesto por Apestey es que la gente ingresa al agua por zonas que están prohibidas y en las que no hay control. “Nuestro deber es controlar sólo a las personas que están en la playa. La Policía debería controlar las demás orillas”, comentó.
Además recalcó la necesidad de que no se permita el ingreso a la playa a personas alcoholizadas y de que se intensifiquen los controles de seguridad en las embarcaciones, ya que la mayoría de los conductores no lleva chaleco salvavidas.
Sin embargo, Néstor Osores, jefe de la Policía Lacustre, aseguró que en El Cadillal se están llevando a cabo todos los controles. “El personal que tengo a cargo se cerciora de que los pasajeros de las distintas embarcaciones ingresen al agua con chalecos salvavidas y de que no pasen a la zona de baño”, afirmó. Agregó que son 15 en total las personas en su repartición; tres de ellos están diariamente en El Cadillal y uno en el Mollar. “Contar con tan poco personal dificulta el trabajo, pero en los próximos días nos enviarían más gente para la repartición”, dijo. “De todos modos, cumplimos con los recorridos. El domingo se hicieron ocho salvatajes”, afirmó el policía.
En la playa
El dique de El Cadillal tiene zonas peligrosas. En los dos extremos de la playa principal se encuentran profundos barrancos; en el medio, hay una pronunciada grieta que se torna peligrosa cuando suben las aguas. A partir de las 10, la playa, de 500 metros de ancho, comienza a ser controlada por 18 salvavidas. “Tenemos la satisfacción de que en los más de 10 años que estamos aquí, se redujo a cero el índice de ahogados en esta zona”, expresó Apestey. Los integrantes de este cuerpo remarcaron la necesidad de contar con un medio de movilidad acuático.
PARA TENER EN CUENTA
LA QUEBRADA DE LULES.- Esta zona, atravesada por el río Lules, es muy cercana al cerro; por esta razón, cuando se avecinen tormentas, los visitantes deben alejarse de manera inmediata del lugar antes que los sorprenda la creciente. La zona de La Ripiera, a 300 metros al este del puente de la ruta 38, es sumamente peligrosa porque está llena de pozos, originados a causa de socavaciones.
FAMAILLA.- El Puente Negro es la zona más visitada del río Famaillá; el caudal es bajo y no presenta complicaciones. Pero el tramo que queda entre la ruta 38 y la autopista está siendo excavado, lo cual lo torna peligroso.
TRANCAS.- El río que cruza la zona de El Boyero presenta, en algunos sectores, más de un metro de profundidad. Los personas que ingresen al agua deben tener sumo cuidado porque el río tiene varios recodos con profundos pozos.
EL MOLLAR.- Toda la orilla del dique La Angostura es muy pantanosa; las personas que ingresen sin cuidado pueden quedar atrapadas en el barro. El cola del dique, a diez metros aguas adentro, hay abundante vegetación que impide nadar. Las embarcaciones no deben dirigirse a las aguas cercanas a los paredones del embalse; estas son las más profundas . Siempre se debe ingresar al lago por la playa o por el embarcadero.
El Cadillal, el río Loro, La Quebrada de Lules, El Boyero (Trancas) y el Puente Negro (Famaillá) fueron las zonas más visitadas. El domingo, en El Cadillal, seis efectivos de la Policía Lacustre, 20 de la Regional Norte y 18 salvavidas estuvieron a cargo del control de 6.000 visitantes.
Según Daniel Gustavo Apestey, director del Proyecto de Seguridad y coordinador del cuerpo de salvavidas del balneario de El Cadillal, que fue contratado por el Ente Provincial de Turismo, en este lugar existen serias fallas en la seguridad . “Los organismos con los que trabajamos en conjunto no nos están brindando la ayuda que necesitamos para dar una completa seguridad en la zona”, afirmó.
“Los vehículos acuáticos ingresaban a la zona de baño (30 metros agua adentro), lo que pone en peligro a quienes se bañan en el lugar”, dijo el salvavidas.
Otro de los problemas expuesto por Apestey es que la gente ingresa al agua por zonas que están prohibidas y en las que no hay control. “Nuestro deber es controlar sólo a las personas que están en la playa. La Policía debería controlar las demás orillas”, comentó.
Además recalcó la necesidad de que no se permita el ingreso a la playa a personas alcoholizadas y de que se intensifiquen los controles de seguridad en las embarcaciones, ya que la mayoría de los conductores no lleva chaleco salvavidas.
Sin embargo, Néstor Osores, jefe de la Policía Lacustre, aseguró que en El Cadillal se están llevando a cabo todos los controles. “El personal que tengo a cargo se cerciora de que los pasajeros de las distintas embarcaciones ingresen al agua con chalecos salvavidas y de que no pasen a la zona de baño”, afirmó. Agregó que son 15 en total las personas en su repartición; tres de ellos están diariamente en El Cadillal y uno en el Mollar. “Contar con tan poco personal dificulta el trabajo, pero en los próximos días nos enviarían más gente para la repartición”, dijo. “De todos modos, cumplimos con los recorridos. El domingo se hicieron ocho salvatajes”, afirmó el policía.
En la playa
El dique de El Cadillal tiene zonas peligrosas. En los dos extremos de la playa principal se encuentran profundos barrancos; en el medio, hay una pronunciada grieta que se torna peligrosa cuando suben las aguas. A partir de las 10, la playa, de 500 metros de ancho, comienza a ser controlada por 18 salvavidas. “Tenemos la satisfacción de que en los más de 10 años que estamos aquí, se redujo a cero el índice de ahogados en esta zona”, expresó Apestey. Los integrantes de este cuerpo remarcaron la necesidad de contar con un medio de movilidad acuático.
PARA TENER EN CUENTA
LA QUEBRADA DE LULES.- Esta zona, atravesada por el río Lules, es muy cercana al cerro; por esta razón, cuando se avecinen tormentas, los visitantes deben alejarse de manera inmediata del lugar antes que los sorprenda la creciente. La zona de La Ripiera, a 300 metros al este del puente de la ruta 38, es sumamente peligrosa porque está llena de pozos, originados a causa de socavaciones.
FAMAILLA.- El Puente Negro es la zona más visitada del río Famaillá; el caudal es bajo y no presenta complicaciones. Pero el tramo que queda entre la ruta 38 y la autopista está siendo excavado, lo cual lo torna peligroso.
TRANCAS.- El río que cruza la zona de El Boyero presenta, en algunos sectores, más de un metro de profundidad. Los personas que ingresen al agua deben tener sumo cuidado porque el río tiene varios recodos con profundos pozos.
EL MOLLAR.- Toda la orilla del dique La Angostura es muy pantanosa; las personas que ingresen sin cuidado pueden quedar atrapadas en el barro. El cola del dique, a diez metros aguas adentro, hay abundante vegetación que impide nadar. Las embarcaciones no deben dirigirse a las aguas cercanas a los paredones del embalse; estas son las más profundas . Siempre se debe ingresar al lago por la playa o por el embarcadero.
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