BUENOS AIRES.- Finalmente, Evo Morales vendrá a reunirse con Néstor Kirchner el 17, y se superará el "olvido" que excluyó a Buenos Aires de su extensa gira internacional. Claro está que el presidente electo boliviano llegará precedido por la aclaración de que se acabó el gas a precio solidario, otra de las definiciones poselectorales que está haciendo más realista al líder indigenista regional. Contrariamente a quienes suponían que las ideologías son clave para definir las relaciones regionales, nuestros vecinos demuestran estar atentos a otras realidades, como ocurrió primero con Lula, que a poco de llegar se adaptó a los intereses tradicionales de Brasil hasta lograr que Estados Unidos lo declarase líder regional.
Simultáneamente con Bolivia, la mirada apunta ahora a Montevideo, donde se observa un debate gubernamental por reproches al desinterés que los grandes socios del Mercosur someten a Uruguay. El ministro de Economía de la vecina orilla, Danilo Astori, ha llegado a difundir tratativas informales para un acuerdo de libre comercio con EE.UU., después de haber concretado un tratado de inversiones. El canciller Ricardo Gargano ha desmentido que se trate de negociaciones por el ALCA, tan vilipendiado en la Cumbre de Mar del Plata, pero la alusión de Astori se refiere a un acuerdo bilateral, semejante al logrado por Chile, también por un gobierno de centroizquierda. Los uruguayos se consideran el patio trasero del Mercosur por parte de Buenos Aires y Brasilia; mucho más después de la indiferencia con que nuestro gobierno observa los cortes estivales en la frontera rutera por cauda de las plantas de celulosa.
Para la próxima reunión en Brasilia no está prevista hasta el momento la presencia del presidente Tabaré Vázquez, que tras la severa presión que debió ejercer sobre el Frente Amplio para la sanción del tratado de inversiones con Washington, se considera con el chileno Ricardo Lagos uno de los contados socialdemócratas de la región, donde todavía aparecen fuertes rasgos populistas. El factor político diferencial es la línea trazada por Hugo Chávez, una personalidad sin aterrizaje en Montevideo y con media tolerancia en Brasilia, cuya bandera, la supuestamente bolivariana, poco tiene que ver con el pensamiento del histórico prócer americano al que invoca en sus mensajes. Tabaré Vázquez y su ministro de Economía no alcanzan a precisar si Kirchner opera en función de sus más inmediatos problemas internos apelando a recursos populistas. Pero están convencidos de que el actual gobierno argentino es el que menor interés ha demostrado por la consolidación del Mercosur, fundamentalmente apremiado por las asimetrías de las dos mayores economías regionales y, en consecuencia, olvidando a Uruguay. La actitud moderadora del canciller Gargano tan sólo ha tratado de no provocar mayor endurecimiento en las presentes relaciones de ambas orillas. (De nuestra Sucursal)
07 Enero 2006 Seguir en 







