El adelantado

Por Marcelo Aguaysol. Alperovich será la cara de la campaña reformista.

06 Enero 2006

José Alperovich retornará a Tucumán, a más tardar, el miércoles. Luego de sus minivacaciones, el gobernador se pondrá al frente de la campaña proselitista con vistas a las elecciones de convencionales constituyentes del 19 de febrero.
El domingo 18 del corriente comenzará la estrategia oficial para captar la mayor cantidad de electores frente a la nueva compulsa. El oficialista Frente para la Victoria tendrá, como desafío, la impronta de haber ganado la elección parlamentaria del 23 de octubre con 380.000 votos. Alperovich quiere repetir ese resultado, para despejar la idea de que la nueva Constitución de Tucumán esté viciada, por la rápida deserción de las principales fuerzas de la oposición. El slogan más escuchado en la Casa de Gobierno es que, si alumbra la reforma, "será porque la gente lo quiso y porque la oposición no estuvo a la altura de las circunstancias". Esa frase se puede escuchar en boca de cada uno de los colaboradores del mandatario.
El escenario preelectoral resulta algo favorable para el Gobierno. Terminó el año con superávit fiscal y con recaudación récord; arrancó 2006 con un presupuesto en vigencia (algo inédito en la historia de las finanzas públicas provinciales) y hasta se anima a postergar el debate de la resistida reforma tributaria hasta marzo; es decir, cuando los números de la elección sólo hayan quedado para las estadísticas.
El vicegobernador Fernando Juri canalizó esta semana el reclamo de los empresarios y de los colegios de profesionales y anunció que habrá debate sobre los artículos que se cambiarán en el nuevo ordenamiento impositivo. Ante posibles inconvenientes con las inundaciones, el Gobierno nacional ayudará a quienes resulten afectados con fondos y otros tipos de asistencia. Todo esto hace prever que el verano será tranquilo para el Gobierno.
Hugo Haime, el encuestador predilecto de Alperovich, ya está elaborando los lineamientos de la campaña y los sondeos sobre probables resultados de los comicios. Pero ahora esa campaña tendrá una cara visible: la del propio gobernador. Alperovich no quiere sorpresas. Sabe que su candidato en primer término por la capital, el intendente Domingo Amaya, metió la pata (es la frase que se escucha en la sede del PE) con el anuncio de elevar un 150% las Contribuciones que Inciden sobre los Inmuebles (CISI). Y trata de calmar los exaltados ánimos de la sociedad.
Además, contará con el aparato partidario que jugó al quedo en octubre pasado y que ahora esos justicialistas (varios legisladores, entre ellos) entendieron que en febrero también estará en juego su futuro político y su liderazgo territorial.
Alperovich, sin embargo, sigue alimentando las pujas sectoriales. Así, por ejemplo, reparte recursos para obras públicas en los municipios y, por esa razón, "sus" intendentes ganan terreno ante el electorado.
Además de la reelección, la reforma podría incorporar a la Carta Magna algunas cláusulas transitorias. Por ejemplo, una sería que la Provincia se adhiera al calendario electoral nacional. El día después de la reforma encontrará a Alperovich y a Juri analizando la estrategia para la madre de las elecciones: la de 2007.
El entorno de Néstor Kirchner adelantó a algunos operadores alperovichistas la posibilidad de anticipar las elecciones presidenciales para marzo del año que viene. Si se concreta ese proyecto, en Tucumán habría criterio para unificar los comicios, es decir, anticiparse casi 90 días a la fecha establecida por la ley vigente.
Las elecciones de febrero serán otro plebiscito para la gestión provincial. La estructura oficialista está en marcha, pero no sólo pensando en lo que sucederá dentro de 45 días, sino también preparando el terreno político para 2007, apostando todas las fichas al continuismo político de Alperovich.

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