Vientos de cambio

Por Juan Manuel Montero. Las reformas en la Policía y en el Poder Judicial.

04 Enero 2006

Salud, educación y seguridad. Pilares básicos de una sociedad que se precie de tal. Para el último soplan vientos de cambio en la provincia. El fin de 2005 trajo novedades tanto en el seno de la Policía, principal responsable de velar por ella y de encontrar a los culpables de quebrantarla, como en la Justicia, única institución autorizada para penar a los delincuentes y absolver a los inocentes. Ha pasado muy poco tiempo, por lo que es difícil medir si esto traerá aparejado una mejoría, pero...
La génesis de los cambios, al decir de los funcionarios que los pusieron en marcha, es la del acercamiento a la gente. Por eso, el ministro de Seguridad Ciudadana, Pablo Baillo, afirmó que los nuevos jefes policiales propuestos por él deberán reforzar el plan de patrulla urbana. Confianza es la palabra indicada e incluso a aquellos policías que llevan más de 25 años en la fuerza les advirtieron que debían olvidarse de la forma como habían trabajado hasta entonces. Confianza fue la palabra que utilizó el legislador Daniel Heredia, presidente de la comisión de Seguridad y Justicia, cuando propulsó la creación de nuevas cinco fiscalías penales, que no estarán en el edificio del ex Comando, junto a las ya 10 existentes.
Para que los cambios sean efectivos, quienes los lleven adelante deberán amoldarse. En el caso de la Policía, Baillo, además de deshacerse de quienes eran sus conductores, Pedro Ledesma y José Melián, y de reemplazarlos por Hugo Sánchez y Nicolás Barrera, despidió a la nada despreciable cifra de 86 oficiales jefes. O sea aquellos que tenían la función de comandar al grueso de la tropa, llámense suboficiales o agentes. Prefirió resignar mucha experiencia por esfuerzo y dinero (con lo que se ahorra el Gobierno en sueldos de los que se fueron se podrá efectivizar a los 1.300 agentes que estaban contratados y, tal vez, incorporar a otros). La orden es que los programas que ya están en vigencia, como los de Aproximación Hacia la Comunidad, se extienden, aunque en rigor no hayan sido implementados en algunas áreas. ¡A la calle! Baillo quiere ver a los policías patrullando y hablando con los vecinos, interiorizándose de sus problemas y ayudándolos a resolverlos, por más que no se trate de un tema específicamente de seguridad. Pero sabe que únicamente con esto no podrá mantener la sensación de seguridad. Por eso aceptó el consejo de los nuevos jefes y reflotó a la denigrada Dirección de Investigaciones. Con nuevos directores de área, quiere tener un cuerpo que, una vez cometido el delito, lo ayude a resolverlo rápidamente. Pero a pesar de esto, sigue mirando con desconfianza a la Justicia. Ayer se animó a decir que la gente tiene razón cuando afirma que los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra. "Estoy cansado de detener gente y que la Justicia la suelte", disparó, en una impensada declaración.
El caso de las fiscalías es más delicado. El presidente de la Corte, Alfredo Carlos Dato, salió a respaldar el proyecto de Heredia, luego convertido en ley, más por necesidad que por convicción. Estas nuevas dependencias, ubicadas en Tafí Viejo; en Banda del Río Salí; en Villa 9 de Julio; en San Cayetano y en Villa Alem, estarán de turno los 365 días del año. Aún no se designó a sus titulares, pero se sabe que eso no es un problema para el Ejecutivo. Postulantes sobran. De esta forma, se cree, se oxigenará a un fuero como el penal, que está colapsado. Ahora bien, mucha gente teme denunciar a delincuentes en las mismas comisarías. ¿Lo harán en las fiscalías, que estarán dentro de las mismas dependencias policiales? ¿Y si tienen que denunciar a un policía? Por lo bajo -nadie quiere en público salir a criticar- abogados, sean miembros o no del Poder Judicial- creen que esto no tendrá los efectos deseados.
Soplan vientos de cambio en la provincia. El tiempo dirá si, como cree Mafalda, es porque se está poniendo en movimiento, o si es la antesala de la llegada de Katrina.

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