04 Enero 2006 Seguir en 
La primera gran tormenta de 2006 que soportó Tucumán dejó en evidencia los nuevos y viejos problemas que no por repetidos dejan de preocupar a la ciudadanía. Los casi 90 milímetros de agua que cayeron sobre el territorio provincial golpearon nuevamente a quienes necesitaban circular durante las más de cuatro horas que duró el aguacero más fuerte. Fue como si todo se hubiera paralizado, porque los servicios públicos de transportes dejaron de funcionar en sus frecuencias habituales, y las consecuencias las sufrieron quienes, por necesidad, obligación o placer, se encontraban en distintos lugares de la provincia, dependiendo del transporte público, ya sean colectivos, taxis, o remises. Casi todos los transeúntes debieron soportar la lluvia inclemente. Salvo honrosas excepciones de colectiveros, taxistas y remiseros brillaron por su ausencia. Ante esta situación, y teniendo en cuenta las proyecciones climatológicas para el resto del año, es necesario que las autoridades tomen cartas en el asunto, para poder preservar y asegurar la circulación de los servicios públicos esenciales para la población.







