03 Enero 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- Seguramente ha sido un gran error del ministro del Interior referirse al perfil presidenciable de Cristina Kirchner a la llegada del año nuevo, cuando escasea la información política por causa de los festejos. Según el ranking de Aníbal Fernández, el número 1 es el Presidente y le sigue en la chance la senadora por Buenos Aires. De inmediato, Cristina y su esposo comenzaron a circular en la consiguiente catarata de especulaciones, y hasta una encuesta por Internet les asignaba la fórmula común, como si la historia Perón-Evita y Perón-Isabel estuviera renaciendo por tercera ocasión en el imaginario nacional. A mediodía partió de la Casa Rosada una advertencia acerca de que no se está considerando reelección o candidatura alguna, pero el agregado del senador Miguel Angel Pichetto, sumándose a la "opinión personal" del ministro, reforzó un globo que no es nuevo, pues cuesta creer que Aníbal Fernández o el fiel titular del bloque oficialista tengan opiniones de esa naturaleza sin que Kirchner las comparta. Especialmente Pichetto, quien a poco de asumir la titularidad del bloque senatorial, va a hacer dos años, se hizo notorio afirmando: "el Senado va a ser el soporte de mayor cohesión parlamentaria; el reaseguro para legislar lo que el Poder Ejecutivo requiera", compromiso que cumple el pie de la letra ocupando una banca junto a la senadora. La reelección lograda por Carlos Menem mediante el Pacto de Olivos, reduciéndose el mandato presidencial de 6 a 4 años, es una alternativa razonable que permite al electorado revisar la gestión presidencial y pronunciarse sobre un segundo período. Ni uno solo de los hombres consultados y con algún peso en el kirchnerismo piensa que no vaya a ser así; pero el deseo de Kirchner de no dar ese paso hasta tener definida la situación partidaria del PJ impuso un silencio, sorpresivamente quebrado por el ministro político y por Pichetto. Está claro que desde el eje del poder se está preparando la carrera electoral, pero poco o nada se puede hacer mientras el justicialismo esté intervenido y el Frente para la Victoria no tenga el adecuado registro partidario, careciendo de organización "ad hoc" y, por supuesto, de afiliados. Quienes hilan más finamente y han comenzado a difundir la fecha de marzo para la normalización del PJ, eludiendo las elecciones internas y optando por un consenso que permita sortear la flaqueza de los padrones, están señalando, precisamente, a la senadora por Buenos Aires como titular del consejo nacional justicialista. (De nuestra Sucursal)







