Volver a aprender

El desafío de 2006 es mejorar la calidad educativa. Por Nora Lía Jabif

03 Enero 2006
El verano se presenta turbulento para la secretaria de Educación, Susana Montaldo, quien ha cerrado 2005 con dos bajas en su gabinete: la de la responsable de Educación Superior, Beatriz Zapata y, más estratégica que la primera, la de la titular de la Dirección General de Educación, Susana Stein, “por razones particulares”. No son los únicos frentes abiertos para la profesora Montaldo, ya que tanto la dirigencia de ATEP como la del Sindicato de Docentes Privados (Sadop) y la de la UDT-UDA amenazaron con el no inicio del ciclo lectivo, fechado para el 27 de febrero, si el Gobierno no les otorga un aumento del salario básico, que en este momento es de $ 260. ATEP, el gremio liderado por el profesor César Zelarayán, también reclama la titularización de los directores del Nivel Medio, tema al que la UDT se opone.
Sin embargo, aunque no son temas a desestimar, aquellos son ruidos de superestructura, que en cierta medida podrían estar ligados a los cambios que se han generado también en el Palacio Sarmiento con el desplazamiento del secretario de Políticas Universitarias, el radical Juan Carlos Pugliese, y su reemplazo por el kirchnerista Daniel Malcolm, de la Universidad de San Martín (provincia de Buenos Aires). En rigor, en 2006, el gran reto para el área educativa provincial es la necesidad de mejorar la calidad de la escuela pública. El año pasado, desde la Secretaría de Educación se hizo una prueba en todos los niveles y los resultados, no difundidos desde el área oficial, habrían sido más que inquietantes desde la EGB1 hasta el Polimodal, sin escalas. Si bien el anuncio del ministro de Educación, Daniel Filmus, acerca de que urge mejorar el secundario les cabe a la mayoría de los distritos, las provincias del NOA y las del NEA (las más pobres) son las más afectadas por esas debilidades dado que no tienen sinergia para resolver por sí mismas lo que el Estado nacional no provee.
Filmus abrió 2006 enunciando lo que ya era un secreto a voces: la reforma de la tan criticada Ley Federal de Educación. La provincia de Buenos Aires había dado la patada inicial, cuando la flamante responsable educativa del mayor distrito del país, Adriana Puiggrós, anunció el regreso de esa jurisdicción a la estructura de primario y secundario, aunque adaptada a estos tiempos. Los cambios dispuestos por Puiggrós corren por dos andariveles que no se contradicen: por un lado, se visualiza un impacto psicológico y “ordenador”, ya que el adolescente sabe que su “secundario” dura seis años; por el otro, se propone reordenar un menú de contenidos que en los años ‘90 fue un “salpicón” de asignaturas, con muy pobres resultados a la vista. Puiggrós, una pedagoga de destacada trayectoria, evaluó que en los últimos 40 años en la educación de la Argentina -a diferencia de países como México, Venezuela o Francia- no se ha logrado plasmar una reforma que contenga la demanda masificada de educación que se ha generado en el mundo desde 1960. Un diagnóstico a escuchar si se discute una nueva ley federal en educación. Resulta que, ante esa posibilidad, no se puede obviar la mayor crítica que se le hace a la denostada norma: que se “dibujó” una estructura (EGB y Polimodal) alejada de la realidad.
¿Qué hacer en el “mientras tanto”? En Tucumán, por lo pronto, se eliminarán los escasos turnos intermedios que quedaban. Por otra parte, Montaldo anunció que en el Polimodal habrá Matemática y Lengua, en todos los años de cursado, y que se reforzará la figura del profesor tutor. Sin embargo, las autoridades saben que esos son apenas los primeros pininos y que para remontar décadas de “deseducación” hay que aceitar el sistema de capacitación docente, en el que se está invirtiendo dinero y esfuerzo, pero cuyos resultados aún están por verse. De todos modos, en un país que se precie de federal, la gran deuda es la prometida unificación de contenidos curriculares para que el chico de Tucumán - como el de Jujuy o el de Formosa- sienta que la democracia y la equidad hacen escuela.



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