Inversiones

Por Fernando García Soto. Una disyuntiva es qué hacer con el dinero en 2006.

02 Enero 2006

El inicio del nuevo año renueva las dudas tradicionales de este período, muchas de las cuales tienen que ver con qué hacer para que el dinero rinda más y mejor. Guardar en el banco, invertir en negocios propios o que otros realizan, o comprar bienes, son algunas opciones al alcance de los tucumanos, que no quieren perder de vista una premisa básica: la economía argentina se encuentra inmersa en un proceso inflacionario que devalúa el dinero. Si las chances de engrosar el patrimonio se limitan por las circunstancias, al menos hay que hacer todo lo posible para no perder capital, dicen los que asesoran en estos temas.
Por lo pronto, el Banco Central estima que en 2006 la inflación oscilará entre el 8 y el 11% y que la economía del país crecerá un 6,2%, alrededor de tres puntos porcentuales menos que en el año que acaba de concluir. Desde el Gobierno confían en que los acuerdos de precios alcanzados con supermercadistas, frigoríficos y laboratorios perdurarán y permitirán combatir la inflación, en un país en el que un 40% de la población es pobre y en el que cada suba de precios deja a más y más familias sin poder acceder a la canasta de bienes básicos. Mientras, no se apaga el debate sobre la conveniencia o no de que el Gobierno haya decidido saldar la deuda con el FMI y sobre la creciente y cada vez más resistida presión fiscal.
En Tucumán, el ruido en la economía generó algo de incertidumbre, y se cree que en 2006 podría frenarse un poco el ímpetu inversor que caracterizó a determinadas actividades. En la industria textil, por ejemplo, se cumplirán los programas de obras ya iniciados, pero en varias fábricas se decidió sacar el pie del acelerador. En los ingenios se continuará con el proceso de mejora de las plantas iniciado a partir de 2002; en parte, porque los azucareros ganaron buen dinero en estos años, y también porque las perspectivas de negocios son alentadoras para este sector, que puede obtener gran provecho si comercializa en forma ordenada. Tanto los ingenios como las citrícolas tendrán que seguir destinando fondos a obras para reducir el impacto ambiental, una cuestión que cada año preocupa más; difícilmente estas industrias puedan eludir esta responsabilidad en 2006.
En lo estrictamente microeconómico, los hogares tucumanos volverán a batallar para que los ingresos reales no se reduzcan demasiado por la suba constante del costo de vida. Una receta básica que aconsejan los consultores financieros para quienes tienen poca capacidad de ahorro es que piensen que las tasas que pagan los bancos son aproximadamente la mitad del índice de inflación previsto; o sea que se puede perder e inmovilizar así el dinero. El sistema bursátil brinda otras opciones; se puede acceder a diferentes instrumentos, como pueden ser fideicomisos que ajusten por CER o por alguna tasa de interés; cheques de pago diferido; obligaciones negociables para invertir en dólares, o bonos ajustables por CER. Lo ideal, en cualquier caso, es contar con el asesoramiento de especialistas que sepan "leer" las señales del momento para conocer cuándo deben comprar o retirarse del mercado.
No se puede soslayar la inversión inmobiliaria como recurso para preservar los fondos. Los ladrillos -se sabe- no se caracterizan por multiplicar el dinero, pero son sólidos y especiales para aquellos inversores conservadores que no gustan de hacer cálculos y ecuaciones para salvar el dinero. ¿Comprar bienes o hacer rendir el dinero? Las opciones dependerán de los riesgos que estén dispuestos a correr los inversores. Para tranquilidad de la población, consultores y economistas coinciden, en general, en que un escenario de economía en crecimiento -como el que se presenta para la Argentina- permite que sea posible contener algunas de las variables negativas que pudieran presentarse. Pero habrá que estar atentos al descontento popular por la presión impositiva.

Tamaño texto
Comentarios