02 Enero 2006 Seguir en 
Actualmente, la peatonal de calle Mendoza une, a su condición de ser una de las arterias más transitadas de la ciudad, la de constituir también una de las más descuidadas y con peor aspecto, en lo que se refiere a la superficie destinada al peatón.
En efecto, los transeúntes circulan por un viejo pavimento, lleno de parches y de desniveles, y por lo tanto muy propicio para los tropezones. En la esquina Muñecas, el revestimiento es de adoquines de piedra: no deja de ser curioso que, lo que se retiró de las calzadas porque era dañoso para los autos, se piense que resulta apto para el pie de las personas, que es una de las partes más delicadas del cuerpo. Así, es un tramo que se atraviesa trabajosamente, y donde a más de una mujer se le traba el taco alto.
No es la primera vez que lo decimos. Si esas tres cuadras de calle Mendoza van a ser para siempre peatonales, urge acondicionarlas, siquiera como a la calle Muñecas. Y superar así su actual apariencia de cosa provisoria y antiestética, indigna de la finalidad que, se supone, tiene.
En efecto, los transeúntes circulan por un viejo pavimento, lleno de parches y de desniveles, y por lo tanto muy propicio para los tropezones. En la esquina Muñecas, el revestimiento es de adoquines de piedra: no deja de ser curioso que, lo que se retiró de las calzadas porque era dañoso para los autos, se piense que resulta apto para el pie de las personas, que es una de las partes más delicadas del cuerpo. Así, es un tramo que se atraviesa trabajosamente, y donde a más de una mujer se le traba el taco alto.
No es la primera vez que lo decimos. Si esas tres cuadras de calle Mendoza van a ser para siempre peatonales, urge acondicionarlas, siquiera como a la calle Muñecas. Y superar así su actual apariencia de cosa provisoria y antiestética, indigna de la finalidad que, se supone, tiene.







