En estos tiempos, lo fundamental es verse bien. Que la figura -el físico- no desentone con la marca de la ropa ni con los claritos del pelo. La inteligencia y el conocimiento fueron relegados a un segundo plano. O a un tercero. Durante la década del 90, este tipo de tendencias tomó un vuelo inusual porque acompañó los pasos de una individualidad fagocitada desde los mandamases. Muchos hombres han alcanzado a la mujer en eso de pararse frente al espejo demasiadas horas. Prefieren parecer antes que ser. Los llamados metrosexuales incorporan detalles narcisistas emparentados con lo obsesivo. Según estudios científicos, el estar enamorado mejora el humor y tiene efectos colaterales clave para alcanzar una vida saludable. Ahora bien: el estar enamorado de sí mismo ¿qué consecuencias acarrea?
Eso de que la naturaleza no prohijó nada mejor que una bella mujer, hoy parecería no tener el reconocimiento necesario en ciertas franjas masculinas. Aquella frase de don José de San Martín, "me hizo una mirada para toda la vida", pintando cómo lo conmovió Remedios de Escalada cuando la vio por primera vez, tal vez hoy no sería escuchada de labios de muchos congéneres del Libertador. Con sorna, por los medios se asegura que en nuestra metrópolis el "sexo débil" se ha visto compelido a competir con su opuesto. "Van quedando pocos hombres", aseguran muchas damas treintañeras.
Lo expuesto no significa imaginar catástrofes sexuales en las nuevas versiones masculinas, pero habría que prestarle más atención al tema. Por otro lado, apreciaciones de esta índole pueden motivar que ciertos sectores marquen que se mueve un encubierto sentido homofóbico. Como si cruzados de la discriminación y de la intolerancia retomaran lanzas. Para nada. Ee trata, precisamente, de que los roles y las identidades surjan transparentes. No es conveniente la ambigüedad. No es bueno vivir en un limbo. Además, se sabe, el mundo está lleno de buena gente que mira para otro lado. Está ocurriendo una especie de desajuste entre la palabra y el acto. Como dice la fábula de Eduardo Galeano: "cuando la palabra decía sí, el acto hacía no; cuando la palabra decía no, el acto hacía sí. Un día la palabra y el acto se cruzaron en la calle y, como no se conocían, no se reconocieron".
Tal vez a los nuevos papás les sea indiferente esta situación porque se integraron, en mayor o menor medida, a esa coyuntura. Y ahí está la cuestión. La imagen del padre es de gravitación clave para el futuro del hijo. Una encuesta en Gran Bretaña arrojó que mother (madre) y a passion (pasión) son las palabras preferidas entre los estudiantes. El British Council, que organizó el sondeo, subrayó que en el rango de los términos sobresalientes no figuraba father (padre), un aspecto -dice la lingüista Ivonne Bordelois- que debería inquietar a los psicoanalistas.
A la vida hay que degustarla porque es breve. Y se la degusta no sólo hedonísticamente sino comprometiéndose, dejando algo en el camino. Y advirtiendo, aunque la verdad del ser humano sea siempre relativa, porque la verdad absoluta está en otro lado. Tampoco es positivo para la sociedad, ante cualquier circunstancia, oponerse por oponerse y auscultar sólo las zonas grises, como suele suceder con críticas sobre política y deporte, por ejemplo.
Retomando el punto central sobre posiciones indefinidas, es imprescindible también brindarle un cariz con sentido del humor. Y es que riéndonos de nuestros propios defectos y asumiendo nuestras estupideces se conseguiría arribar más fácilmente a buenos puertos.
El calendario gregoriano dice que un nuevo año comienza. Que la idea sea entonces una recuperación de la credibilidad en todos los aspectos. Porque, como escribió Borges: "...desdichado el pobre de espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra... /Felices los que aceptan con ánimo parejo las derrotas y las palmas... /Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor. Felices los felices..."
31 Diciembre 2005 Seguir en 







