BUENOS AIRES.- Con los reglamentos parlamentarios, sin ellos o apelando a las flaquezas de una oposición plural sin suficientes reflejos, el Poder Ejecutivo está logrando victorias extraordinarias para tener en sus manos todas las riendas que necesita en otro período difícil. Claro que esas operaciones están produciendo mucho ruido y no permiten advertir otras muy trascendentes que comienzan a consumarse. Por ejemplo, la ofensiva -anticipada aquí hace un par de semanas y cuyo fin es anular al vicepresidente Daniel Scioli y, si es posible, sacarlo del camino como fusible institucional. Condición esta que, según la propia expresión de Carlos "Chacho" Alvarez por aquellos días, fue causa de que la crisis de Fernando de la Rúa asumiera una magnitud insuperable. Lo notable ha sido ahora que esa estrategia no se haya disimulado, pues la senadora Fernández de Kirchner la despuntó con una cuestión de privilegio en pleno debate del Presupuesto 2006 mediante un polémico discurso que sugirió la complicidad del vicepresidente con los medios. En el subconsciente de la senadora y titular de Asuntos Constitucionales seguramente privó el hecho de que, días pasados, Scioli asistió a un acto de Adepa donde defendió la libertad de prensa como un derecho esencial de la democracia. No es ninguna novedad el estorbo que los vicepresidentes han significado en la historia política nacional para quienes encabezan el poder. Y en casi todos los casos, por causas de estrategias diversas, debieron abandonar. Otro hecho sintomático que se perdió entre la ruidosa gestión parlamentaria ha sido la llegada del nuevo subsecretario general de la Presidencia, Daniel Varizat, "legítimo pingüino importando de Santa Cruz" -en definición de un ocurrente compañero generacional-, quien al ser preguntado sobre su nueva misión aportó transparencia a la gestión de Kirchner. El diálogo del Presidente, dijo, priorizará a los sectores sociales sobre los partidos. "Supongo que el día en que los partidos políticos expresen en forma real y categórica a los diferentes sectores de la sociedad, el diálogo va a ser con ellos". Se trata, al fin, de la primera ocasión en que un funcionario del entorno presidencial define con precisión el marco que el jefe del Gobierno aplica al diálogo, conocido por los hechos pero hasta ahora eludido de toda definición oficial. El ruido parlamentario también dejó afuera otra situación singular: la ausencia de Mauricio Macri, líder de Pro y vencedor en las urnas porteñas, de la sesión de Diputados donde se hizo ley la prórroga de la emergencia económica. La fiesta de Boca, aseguran sus críticos sin que se haya desmentido, fue más fuerte en su corazón. (De nuestra Sucursal)
24 Diciembre 2005 Seguir en 







