BUENOS AIRES.- Tan sólo doce minutos necesitó el oficialismo en la Comisión de Presupuesto del Senado para dictaminar en los proyectos impositivos de Presupuesto 2006 sin objeción alguna a la media sanción correspondiente de Diputados.
Pocas veces como en esa ocasión el debate fue tan exclusivamente formulista y fiel a las necesidades del Poder Ejecutivo.
Los escasos miembros de la oposición fundaron su abstinencia en que sus cuestionamientos se producirían en el recinto, que los debatía ya al momento de estas notas. No mucho mayor en tiempo ha sido el aval para la reforma del Consejo de la Magistratura nacional de la senadora Fernández de Kirchner en la comisión de Asuntos Constitucionales, donde, en la víspera, la primera dama dialogó polémicamente con diversas ONG, pero no aceptó un solo cambio de lo propuesto por su iniciativa. A esa hora, el presidente Kirchner invocaba en una tribuna de Tres de Febrero a la pluralidad y al consenso como fuente de las decisiones del Gobierno. Nunca tantos debieron tanto a tan pocos, pudo pensarse tras esas experiencias definidas finalmente por Kirchner como "la voluntad del pueblo". Todo indica, pues, que la oposición cerrará el año parlamentario sin haber logrado un espacio político que se corresponda adecuadamente con las promesas asumidas durante la dura campaña electoral de hace dos meses.
Por cierto que la decisión de saldar la deuda con el Fondo, y que sigue generando incertidumbre en las apreciaciones económicas de los mercados y especialistas, fue suficiente para aplanar a la oposición políticamente y restaurar los picoteos sufridos por Kirchner como consecuencia de los diversos borocoteos. A ello se suma el fuerte crecimiento económico de octubre y la presunción sobre cómo cerrará el año, datos excepcionales sobre la salida del pozo de la crisis que Roberto Lavagna puede sumar a su currículo, pero que no deberían desvincularse del urgente pedido gubernamental, de una prórroga de la emergencia económica.
Este instrumento excepcional, cuya sola denominación evidencia anormalidades, ha permitido y seguirá haciéndolo un año más, con irregularidades que en los mercados de inversiones provocan reticencias de los capitales productivos. Retracciones que están muy lejos de compensar los planes crediticios de la banca local y que, en el caso del Banco de la Nación, requieren tasas que no guardan proporción con las pasivas que alejan a los ahorros. Cómo podrá la ministra Felisa Miceli cumplir su saludable promesa de combatir la inflación más efectivamente que pactando precios por 60 días, es una incógnita; inclusive creando, por fin, el fondo anticíclico anunciado por su antecesor y amigo. pero que no llegó a consumarse por causa del relevo que provocó más incertidumbre que confianza. (De nuestra Sucursal)
22 Diciembre 2005 Seguir en 







